ritmo lento y suave del grupo Kool & The Gang cantando Joanna[5] sonaba en la habitación de Alba cuando Nacho miró el reloj y, llamando con los nudillos a la puerta, dijo: —Verdaderamente, monito, eres la petarda más pesada y tardona del mundo. —¡No me agobies! —gritó ella mirándose al espejo al otro lado de la puerta cerrada. Quería estar guapa, ¡muy guapa! Se había enterado de que allá adonde iba estaría Sergio, y quería que se fijara en ella sí o sí. Lo necesitaba. Nacho sonrió y, dirigiéndose con complicidad a Teresa, que estaba junto a él en el pasillo, preguntó: —Pero ¿qué está haciendo? Teresa se encogió de hombros y suspiró. —A saber, hijo. Ya la conoces: se mira al espejo mil veces antes de salir a la calle. Ambos sonrieron. Sin duda, Alba se había convertido con los años e

