El llanto se fue al demonio y me acerqué a su lado, tardó un momento en reaccionar. Me saludó con amabilidad y luego vio a su hermano. — Nicholas, ¿Qué haces aquí? — Es complicado, pero me di cuenta lo que esta mujer te hizo — él me miró con desprecio —. Ahora es tiempo de que te vayas, Delilah me tiene a mí y no es necesaria tu fastidiosa presencia. — ¡Nicholas! No digas esa clase de cosas, nuestros padres no te dieron esa clase de educación. Ella me ha ayudado más de lo que piensas. — Señorita Delilah, su hermano, tiene razón — le di sus cosas — dije que me iba a ir en cuanto usted despertará y es lo que voy a hacer. Le juro que no hace falta nada de dinero, solo ocupé su tarjeta una vez para pagar la cirugía y también este cuarto. — Espera un momento — ella me detuvo y se quedó pen

