Podía ver que ese hombre no jugaba en absoluto, él se miraba decidido a acabar conmigo y también a proteger a su hermana. Lo que no me calzaba aquí era que ella no lo había llamado, ni siquiera lo mencionó durante todo el trayecto que recorrimos en la ambulancia. — Para importarle tanto como que la ha dejado abandonada — miré cómo su cara palidecía —, al parecer he dado justo en el clavo. Escuche, no quiero nada de su hermana y cuando ella despierte me voy a ir de sus vidas. Lo que hice fue sin ningún interés de por medio, aunque le cueste creerlo. — Hablas como si lo que hiciste fue un acto de heroísmo cuando la realidad es que le desgraciaste la vida a mi hermana. Ella ha tenido una salud frágil desde que era una niña y mis padres la protegían demasiado, cuando ellos murieron me hice c

