No podía creer que alguien tan bruto pudiera tener tanta razón en sus palabras, estoy segura de que mi mamá hubiera querido que viviera de manera plena y no le gustaría que tomara este camino. — Ahora ya deja de hacer tanto alboroto y vete de mi vista. No quiero tener a la mujer que agredió a mi hermana y la mandó directo al quirófano. Dame sus cosas y agradece que no te estoy sacando a la fuerza o incluso presa. — No me iré hasta que ella salga del quirófano y le entregue sus cosas. Si la señorita De La Vega no confía en usted es por algo, así que tampoco le daré una cartera que tiene tanto dinero. — No puedo creerlo, en serio, que eres el cinismo personificado. No soy ningún ladrón, y la tarjeta con la que has pagado se la he dado a Delilah. — Nadie me puede asegurar eso, así que esp

