—Entonces, ¿Irene es tu amante? La voz de Nía era tan suave, que causó un escalofrío en Román, no esperaba semejantes palabras, la miró con ojos enormes. —No es mi amante, no hemos estado juntos antes de que tú y yo nos casáramos, eso pasó antes. Nía le miró con dolor, negó. —¿Te quieres vengar de mí? ¿Por qué? Dime, ¿Qué daño te hice yo para que quieras destruirme? —exclamó con los ojos llenos de lágrimas Román hundió la mirada, sintió que sus palabras, su reclamo, era tan doloroso para él, no podía eludirlo. —¡Habla, Román! Te sientes tan valiente para querer lastimarme, pero no tan valiente para enfrentarte a la verdad. Román la miró con firmeza. —Tu madre intentó matar a mi hermana por dinero, ¿Cómo crees que no iba a vengarme de ella? ¿Crees que podría olvidar algo tan cruel q

