VALERIA Me quedé tirada encima del escritorio. Ni respiraba. Lo escuché acercarse. Silencio, pasos, y de pronto, su dedo empujándome la nariz. —Hmm, parece que se nos murió —murmuró. Abrí un ojo, solo un poco. Él me miraba como si de verdad creyera que estaba muerta. Para darle más dramatismo, saqué la lengua y la dejé colgando hacia el costado. Volví a cerrar los ojos. Entonces sonó el maldito teléfono. Lo escuché contestar con su tono cínico. —Cuánto tiempo sin saber de ti —dijo. Me quedé quieta. Cada palabra que salía de su boca era más extraña que la anterior. —La última vez dijiste que necesitabas c*******s para un experimento... ¿todavía te sirve uno? ¿Qué carajo estaba haciendo? ¿Hablaba en serio? No me moví. No pestañeé. Fingí ser c*****r profesional. —Perfecto. Mi secret

