[Cap. 8]

1709 Words
—¿Aquí es donde vives? —alzó una ceja. —Ay perdóneme por no tener un gran castillo en donde pueda hospedarse su majestad —usó un toque de ironía en su voz mientras que se inclinaba haciendo una reverencia— ¿Quieres pasar desapercibido? Esta es la única forma, pero si deseas te puedes retirar. El dios del engaño se abstuvo a cualquier tipo de comentario solo para que Ámbar le dejara quedarse en su casa. La rubia sacó unas llaves de su abrigo y lo colocó en la cerradura abriendo la puerta de su hogar. Loki mientras caminaba detalló cada rincón del lugar, Ámbar caminó hasta la cocina sacando un vaso de vidrio para servirse un poco de agua. Loki paseó por la sala mirando los estantes y las fotos, hasta que llegó en una foto muy particular. —¿Quién es él? —¿Quién? —Ámbar salió de la cocina para mirar a Loki agarrar un retrato— Ah, él es mi padre. —¿Puedo saber su nombre? —Stephano —sonrió triste ante el recuerdo de aquel hombre— ¿Quieres que te muestre tu habitación? —Claro. —Ok, sígueme. Subieron por las escaleras hasta llegar al segundo piso, por el pasillo solo se mostraban cinco puertas. Cada puerta estaba de diferente color, Ámbar sacó de su bolsillo una llave de color verde y abrió la puerta del mismo color. —Esta será tu habitación, sin quejas. —le advirtió señalándole con un dedo— Tienes un baño privado para que no tengas que ir al frente. —¿Qué hay en las otras habitaciones? —Nada importante —se encogió de hombros— Si quieres puedes averígualo por tu cuenta. —Eso haré —murmuró distraído el pelinegro observando la habitación, caminó hasta el armario y lo abrió mostrando solo un conjunto de ropa. —Dentro de un rato vamos a ir a comprarte ropa, ponte esa ropa que hay en el armario —lo miró de arriba a abajo— Claro, si quieres pasar desapercibido. Cerró la puerta dejando al dios con la boca abierta, sacó la ropa y los zapatos dejándolo todo en la cama. La rubia llegó hasta la sala y para esperar al dios que dejó en su nueva habitación encendió la televisión dejándolo en el canal de noticias. —"Y en otras noticias, después de la batalla de los 'Vengadores' contra el dios nórdico Loki, hermano del dios del trueno Thor, el gobierno de Estados Unidos con la ayuda de la organización Sistema Homologado de Inteligencia, Espionaje, Logística, y Defensa conocida como S.H.I.E.L.D trabajan en la reconstrucción de la isla de Manhattan. Mientras tanto, se desconoce el paradero de los Vengadores a excepción del millonario conocido como Iron Man. Sin embargo, el director Fury, de la organización mencionada, declaró que los héroes estarán cuando el mundo los necesite otra vez." —Algún día esa organización va a caer —habló el dios del engaño quien se encontraba a espaldas de la chica. —Por tu culpa, no lo creo —rio Ámbar para luego mirar a Loki de arriba a abajo— Nada mal —admitió— Soy buena escogiendo ropa. —Lo dudo —susurró. —Te escuché —lo fulminó con la mirada— ¿Sabes hacerte una cola de caballo? —le señalo su cabello suelto— Necesitamos camuflarte muy bien —alzó un gorro de lana más unos lentes de sol que estaban en el sofá. —Yo puedo salir como se me dé la gana —habló con soberbia. —Buenos pues, si quieres hacer lo que te dé la gana, puedes comenzar retirándote de mi casa o te saco a patadas. —El dios de las travesuras no dijo ninguna palabra— Buen chico. Una vez listos salieron de la casa, la rubia había pedido un taxi para ir al centro comercial, ya que el lugar quedaba un poco lejos. El dios del engaño solo se limitaba a estar callado y observar el camino. Al llegar, lo primero que hizo la chica fue jalar a Loki del brazo hasta llevarlo a una tienda de ropa para caballeros. La cara de Loki era de confusión y un poco de nerviosismo. —Oh vamos cambia esa cara —bufó— Comportarte bien —le dio un pequeño golpe en el hombro— Antes de que se me olvide —se rio levemente— Tu nombre es Nathaniel, pero te dicen Nathan. —No me gusta el nombre. —¿Acaso tienes un nombre en mente? —Sí, tengo mejores nombres que el tuyo —Si es uno nórdico, ni lo pienses —lo amenazó— Mientras te vas decidiendo tu nombre yo iré decidiendo tu ropa. —¿No se supone que deba escogerlo yo? —De seguro me escoges puro color n***o o verde, así que esta vez tú no escoges. Loki no sabe cómo, pero en apenas unos minutos Ámbar ya tenía un montón de ropa entre sus brazos. La rubia con su mano dirigió al pelinegro a los vestidores para que se pruebe cada ropa. |30 minutos después| —¿Vez? Te dije que soy buena escogiendo ropa y ¡Mira! todo lo hicimos en poco tiempo. —En mi opinión debo de decir que no está nada mal —Lo tomaré como un cumplido —hizo una mueca— ¿Quieres algo de comer? —él asintió— De acuerdo... ¿Comemos afuera o en la casa? —Como desees —dijo sin una pizca de interés. —Conste que yo pregunte. Ámbar, agarrando el brazo de Loki, lo llevó hasta un pequeño restaurante. Loki como siempre con la mirada criticaba cada detalle. La rubia no le tomó importancia ya que sabía cómo se había criado el dios. Tomaron asiento en una mesa un poco apartada de la puerta y la cocina, con ventana al lado para poder observar parte de la calle en donde estaban. Un mesero de la aparente edad de la rubia se acercó a ellos con dos cartas en mano. Con un pequeño saludo se retiró para que pudieran escoger mientras que traía los cubiertos. —Como no tienes ni idea lo que ves en aquella carta, yo pediré por ti —él asintió— Y dígame dios del engaño, ¿Por qué usted está en Midgard? Siendo este su planeta más odiado. —¿Crees que voy a contarte a ti mortal? —Y yo vuelvo a repetir que no soy mortal —rodó los ojos— Pero al parecer estás mal de los oídos porque ignoras cada vez que te digo que no soy una simple mortal. —¿Entonces qué eres? —preguntó con curiosidad el dios —Yo te lo diré, si tú me dices la razón de porqué estás aquí. —Me gusta tu actitud cuando vas a negociar —admitió el pelinegro— De acuerdo. El mesero se acercó colocando los cubiertos en la mesa. Sacó una pequeña libreta de su delantal al igual que un lapicero listo para anotar. —¿Qué es lo que van a pedir? —Dos lasañas, una pizza americana y canelones. —¿Algo de beber? —Un vino tinto. —De acuerdo, la comida demorará entre unos quince minutos. —No hay problema —El mesero se retiró con la orden en mano— Bueno, comienza tú. —Bueno yo... —Perdone —intervino el mesero— Aquí está el vino señorita. —Gracias —con un asentamiento el mesero se retiró. —Como decía, —Loki retomó la palabra. — yo iba a ser juzgado por todos los delitos que había cometido, el pueblo de Asgard quería mi ejecución, pero Odín era el que tomaba la decisión. —Y como era de esperarse, te escapaste —no preguntó, más bien afirmo— ¿Con la ayuda de quién? Me han dicho que las celdas de Asgard son muy difíciles de escapar —Loki involuntariamente pasó su dedo por el anillo que llevaba puesto— Oh entiendo... por cierto lindo anillo —tomó un sorbo de su vino. —¿Ah? —preguntó confundido mirando su anillo— ¿Qué sabes tú del ...? —¿Anillo? Simple querido Loki —rio leve— Mi padre y yo hemos fabricado ese anillo, y según tengo entendido él lo vendió a una señora muy pero muy hermosa y a la vez muy poderosa. El dios se quedó sin palabras por lo que contaba la rubia, estaba realmente impresionado por la información que le estaba dando en este momento. —Si es cierto lo que dices, entonces no será problema alguno decirme para qué sirve este anillo. —Oh claro que no hay problema —movió su mano restándole importancia— El fácil decirlo, el anillo al estar hechizado puede hacer tres cosas, uno es el aumento de energía, dos un campo de protección, pero este se usa en caso de emergencia —movió un poco el vaso con el vino— tres la tele transportación, pero este puede agotar toda tu energía. —¿No es contradictorio el aumentar la energía con eso? —Solo puedes una vez cada uno de esos tres tipos, por ejemplo una vez puedes usar teletransportación pero ya no puedes usar el aumento de energía, hasta que se "recargue" —hizo énfasis las comillas con sus dedos— el anillo. —¿Cómo conseguiste hacer o colocar todo ese poder en este anillo? —alzó un poco su mano enseñando la joya. —Es un secreto —sonrió de lado. —Creo que ahora es turno —el dios alzó la copa en dirección a la rubia— ¿Qué clase de criatura eres? —Pues no lo sé —se encogió de hombros. —¿Cómo que no lo sabes? Es mentira lo que me estás diciendo —Eres el dios del engaño, sabes muy bien que no estoy mintiendo —dejó su copa en la mesa— Mi papá Stephano, me rescató de unos brujos —frunció el ceño— Era una bebé en ese entonces; mi padre junto a su esposa, buscaron a mis verdaderos padres los primeros días, pero la búsqueda se había dificultado cuando aquellos brujos estaban buscándome. —Perdona por la interrupción, pero ¿Sabes para qué exactamente te estaban buscando? —Para un ritual —no le dio importancia— La cosa es que ellos nunca encontraron a mis padres y ya que me habían cogido cariño terminaron adoptando —Interesante historia. Loki sabía que Ámbar no estaba contando toda la historia, algo faltaba en aquel relato lo que le hacía desconfiar de la rubia. Dejó de pensar en algunas hipótesis cuando llegó el mesero con los pedidos en una bandeja. Durante la comida ninguno habló, solo se dedicaron a comer o mirarse disimuladamente. Al acabar y una vez que Ámbar pagó por todo la comida, caminaron con las bolsas de compras hasta la casa. —¿Podrás acomodar la ropa en tu armario sin mi ayuda? —Preguntó la rubia burlándose de él. —Yo no necesito la ayuda de nadie —Claro —dijo sarcástica— Cuando tu ego baje de las nubes me llamas. Y como siempre dejándole con la palabra en la boca se retiró para irse a su habitación a descansar por pasar todo un día agotador. Loki observó como ella caminaba con elegancia a su alcoba, la chica le hacía muy familiar, pero al igual que ella, estaba agotado por todo lo que había pasado, desde su huida de Asgard hasta la caminata que había tenido con Ámbar. Aquella mujer era muy misteriosa, una que guardaba muchos secretos y él sería el encargado de averiguar cada uno de ellos.
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