El pincel pasaba como una caricia en aquel lienzo blanco, las tonalidades de colores combinaban perfectamente con aquellos ojos azules que había dibujado con anterioridad. Una de sus otras pasiones era dibujar, y ahora al tener mucho tiempo libre decidió continuar con uno de sus hobbies. Un pequeño golpe se escuchó en la puerta del salón de arte. Se dio la vuelta y se encontró con T'Challa, con su típica ropa wakandiana. ― ¿Puedo? ―No hay problema. ―El moreno asintió y se acercó hacia el rubio para luego ver con admiración el lienzo. ―Es impresionante. ―Muchas gracias. ―Escuché que usted suele más trabajar con lápiz ―admitió. ― Nunca pensé que sería un buen pintor. ― ¿Se lo dijo Natasha? ―No, lo dijo Sam. ― ambos se rieron, puesto que el amigo de Steve solía estar bromeando por todo

