Las luces que desprendían las naves alrededor de la nave de los Guardianes era lo único que destacaba en aquel momento en esa parte del espacio. La rubia miraba con tristeza los fuegos de colores, había podido salvar a su padre, pero no al hombre que había criado a Peter. Escuchó unos pasos detrás de ella, pero no tuvo la fuerza de voluntad para girar y ver quién era. ―Deberías estar abajo, apoyando a Peter. ―No creo que sea la persona adecuada para conversar con él. ―Lo dices ¿Cómo Ámbar o como Syriana? ―su padre se sentó a su lado para ver su expresión. ―Cuando... yo te perdí, lloré tu muerte por casi un año. ―comenzó a relatar en voz baja. ― Me aislé completamente de los demás, a veces solo pensé que era mejor morir para poder estar contigo... ―Ámbar yo... ―Sé lo que se siente per

