CAPÍTULO 8: SAN VALENTÍN

1241 Words
La mañana siguiente nos despertamos muy tarde pasado el mediodía, todos con resaca por toda la bebida ingerida la noche anterior, por ser invierno Las Vegas era demasiado calurosa y para nuestra fortuna estaba haciendo un día extremadamente caluroso para esa época del año, así que decidimos irnos a la piscina y almorzar en el bar que había allí. Cuando comenzó a anochecer regresamos a la suite y comenzamos a prepararnos para la fiesta de la noche: San Valentín. Estábamos todos pasando el rato en los sillones escuchando música y revisando nuestros teléfonos, excepto Liam y mi prima, cuando de repente se abre la puerta y entra Serena con una cara de susto que nos puso en alerta a todos, el primero en hablar y levantarse fue Cody: —¿Serena estás bien? ¿Te paso algo? — pregunto demasiado preocupado. —No, yo estoy bien, es Laim — dijo ella casi sin expresión. —¿Qué pasó con Liam? ¿Él está bien? ¿Dónde está? — Preguntaron todos al mismo tiempo alarmados y levantándose de sus lugares para acercarse a Serena, solo yo permanecí en mi lugar sin articular palabra, no sabía distinguir si era porque no me interesaba o porque en realidad me interesaba demasiado, era la primera vez que tenía esa clase de sentimiento hacia Liam. —Tranquilos, Liam está bien no le paso nada físicamente hablando, únicamente estoy autorizada a decir que Érica no va a venir, sabía de la propuesta y la rechazó. Liam está que se lo lleva el demonio, así que por favor el que lo vea evite hablar del tema a menos que él inicie la conversación. Quedamos en silencio, todos teníamos preguntas por hacer, pero respetamos a Serena, la cual tenía más información, pero por lealtad a su amigo no podía contar más. En mi mente me sentí feliz por no ser la única con el corazón destrozado del grupo, sí, era un pensamiento egoísta de mi parte, pero no podía evitarlo, también me entró la duda si era solamente eso o el hecho de que Liam estuviera soltero ahora. Bajamos a la fiesta que en esta ocasión era en el mismo hotel donde nos hospedábamos, yo decidí vestir un short de seda n***o que nada más llegaba a tapar mi trasero lo justo para que no se viera nada más, unas sandalias de plataforma alta con tiras de seda color gris plata las cuales enredadas en mis piernas llegaban hasta casi por las rodillas, un top plateado a juego con las sandalias y una diminuta chaqueta color negra casi del mismo tamaño que el top, en el cabello decidí hacerme una trenza que caía a un costado de mi hombro izquierdo debido al calor. Cuando llegamos a nuestra mesa para sorpresa de todos Liam ya estaba sentado ahí con un vaso de bebida en su mano, todos saludamos de la manera más indiferente posible a lo que él solo respondió levantado su copa, la única que se animó a sentarse a su lado fue Serena, luego Leonard tomo coraje y ocupó el otro lugar libre al lado de su amigo, porque de todos él junto con serena eran los más cercanos a Liam, yo tome lugar lo más apartada posible. Al principio fue tenso, pero poco a poco todos se fueron soltando, incluso Liam, la única que estaba negada a disfrutar era yo, tenía una sensación rara y no podía dejar de pensar en lo que le había pasado a Liam sin asociarlo con lo que Justin había hecho conmigo y entré en un espiral de tristes pensamientos, Serena se acercó a mí: —Jenn ¿Estás bien? — Me pregunto con cara de preocupación. —No pasa nada, estoy bien - Mentí. —Te conozco demasiado Jennifer Hale — dijo sonriendo tristemente. —No puedo dejar de pensar en Justin — me rendí — lo de Érica y Liam hizo que todo volviera a mi mente como si hubiese pasado hoy mismo — le digo casi con lágrimas en mis ojos. —Jenn no sé si es el momento para decirte esto, mi plan era no contártelo nunca, pero creo que debes saberlo, lo de Justin no fue un simple enamoramiento, él te dejo por dinero, se casó con una heredera multimillonaria, porque sí, a menos de dos semanas de dejarte ya está casado y de luna de miel. Apenas Serena terminó la última frase, entendí el motivo por el cual me lo estaba diciendo, un calor insoportable comenzó a crecer dentro de mí, sentía como iba en aumento a cada segundo, comenzó en mi estómago para ir esparciéndose por todo mi cuerpo hasta llegar a todas mis extremidades. Por un momento mi visión se nubló, pero no por lágrimas, sino por la ira que sentía, odio, ese era el calor que creció dentro de mí, un odio tan visceral que lo único que quería hacer era buscarlo y darle de cachetadas, pero lo que solo podía hacer era beber todo lo que tenía frente a mí hasta la inconsciencia y eso fue lo que hice. Serena había logrado su cometido a medias, esa noche no me lo iba a sacar de la cabeza, pero por lo menos no iba a estar triste por él, toda la tristeza que sentía minutos atrás la había consumido la ira y el odio. Habían pasado horas desde que había comenzado a beber sin parar, literalmente tomé todo lo que se me cruzó en frente, tenía bastante resistencia al alcohol y la rabia no dejaba que hiciera su trabajo o capaz no había bebido tanto como yo creía, porque a estas alturas ya debería de estar desmayada según mis cálculos, pero no era así. Todavía estaba bastante lucida aunque comenzaban a asomarse unas terribles ganas de llorar, por lo que decidí tomar dos botellas de arriba de la mesa, no importaban de que fueran y me encamine al ascensor, no tenía ni idea de donde quería ir, pero apreté el último piso. Antes de que la puerta se cerrara veo una mano asomarse para evitar que el ascensor se fuera, la puerta se vuelve a abrir y para mi sorpresa era Liam, primero me miró a la cara con la misma expresión de siempre, hasta que bajó la vista a las dos botellas que llevaba en mis manos y su cara se suavizó, supongo sintió pena de mí, claramente él sabía de mi situación y joder que era triste porque si él sentía pena de mí con lo que le había pasado, eso significaba que lo mío era una puta mierda. Entró al ascensor y marcó el piso en el que nos estábamos quedando, durante el tiempo en el que estuvimos ahí encerrados ninguno emitió palabra, el primero en bajarse fue él, lo hizo sin siquiera darse vuelta o decirme algo, la puerta se cerró y en menos de veinte segundo volvió a abrirse. Salí al pasillo porque ese era el último piso según el ascensor, en ese momento me di cuenta de que mi idea original era buscar la terraza, para mi suerte no tardé ni un minuto en dar con la puerta que daba a ella, pero no era una terraza normal de cualquier edificio, ésta la habían transformado en un bar con temática de jardín, era hermoso, se notaba que estaba en reparación. Había un poco de viento así que decidí sentarme al reparo en el piso contra una pared.
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