No hizo falta ni una palabra, ya que no demostró ni el más mínimo interés en mí, me di cuenta de que mientras me presentaba con el resto del grupo él estaba inmerso en la lectura de un libro, si no vi mal de anatomía, solo levantó la vista unos segundos cuando Serena me coloco delante de él y dijo:
—Liam ella es mi prima Jennifer, Jenn él es Liam Heastings uno de los hijos del socio de mi padre - solo en ese momento levantó la vista por unos segundos, me inspeccionó de pies a cabeza con cara de hastío y solo se limitó a decir un simple…
—Hola — completamente inexpresivo, sin ningún tipo de emoción en su voz, volvió la vista a su libro sin esperar respuesta de mi parte, igualmente ni siquiera pude articular palabra, me pareció la persona más arrogante que había conocido hasta el momento.
Decidí ignorarlo por completo, ya que no había nada peor para mí que una persona fuera tan desagradable, su trato conmigo nunca cambió, solo intercambiamos unos simples hola y chau cuando nos encontrábamos, era un hermoso envase, pero completamente vació por dentro.
El resto de los chicos si parecían interesados en interactuar conmigo y comenzaron las preguntas de rutina.
—¿Y tus padres a que se dedican? — pregunto Cody.
—Mi padre es bancario, se la pasa viajando y mamá lo acompaña — miento como habíamos acordado.
—Por eso te quedas con Serena — acota Leah.
—Así es — confirmo.
—¿En qué banco trabaja? — es Bill ahora quien se interesa.
—Ehhh, para ser sincera no lo sé, no me interesó mucho por lo que hace — parecieron creerme porque no hubo más preguntas.
Nadie debía saber que proveníamos de los barrios más bajos de la ciudad, no era por vergüenza, sino por supervivencia, los adolescentes suelen ser muy crueles cuando quieren y más cuando estás rodeado de chicos que creen tener el mundo a sus pies solo por tener sus cuentas bancarias llenas de dinero. El propio David Heastings se lo había sugerido a tío Evan
Ese mismo día mientras nos íbamos a casa Serena me contó más sobre los chicos, resulta que ella ya los había conocido en fiestas de negocios que su padre la había llevado, pero principalmente me habló sobre Liam, ya que él fue el nexo para que conociera al resto.
—¿No te parecieron lo más los chicos? — inquiere mi prima.
—Si la verdad que si — respondo desganada recordando que el tal Liam me había caído de la patada y yo a él.
—Pues transmíteselo a tu cara porque no lo parece — Serena me mira sabiendo que me pasa algo — ¿qué es lo que te perturba? — siempre tan certera.
—Creo que no le caí muy bien que digamos a Liam — me encojo de hombros.
—Ideas tuyas, él es así con todos, solo yo consigo hacerlo reír — dice orgullosa.
—Si tú lo dices — le restó importancia al tema.
—Liam a pesar de toda la fortuna que tiene no tuvo una vida fácil — lo excusa
Que no había tenido una vida fácil pensé para mí, si cómo no, cuando quisiera lo invitaba a vivir mi vida por un tiempo a ver si seguía diciendo que su vida no había sido fácil.
Explicó que era el tercero de trece hermanos, uno de los herederos del imperio y la fortuna Heastings, la cual principalmente estaba formada por una famosa cadena de hoteles distribuidos por todo el mundo justamente con su mismo apellido, Hoteles Heastings, entre más otras cosas que no escuche, mi mente seguía divagando en la cara de desagrado que me había puesto.
A partir de ese momento empezamos a pasar demasiado tiempo con estos chicos, ya que para pasar tiempo con Serena tenía que moverme en su nuevo mundo de fiestas, etiquetas y vestidos costosos
Los años transcurrieron mientras yo vivía mi doble vida, en mi casa, con mi novio Justin o en la intimidad de la casa de mis tíos era yo misma, cariñosa con las personas en las que confiaba y en la escuela o junto con mi nuevo grupo de amigos trataba de aparentar que era la fría hija de unos millonarios, cuanto más aparentara ser inalcanzable menos preguntas harían, porque desde ese día comenzamos a formar parte la elite del colegio, ya que todos ellos eran hijos e hijas de personas muy poderosas en LA o hasta del país y nosotras dos habíamos logrado hacernos amigas de los chicos más populares.
No voy a negar que ese grupo de seis chicos y dos chicas que conocí el segundo día de clases se habían ganado un lugar en mi vida, a pesar de ser de familias millonarias no lo ostentaban y se comportaban educadamente con todo el mundo, el único con quien no lograba congeniar era Liam, anque era tan educado como sus amigos o a veces más que ellos.
Me gradué con honores, gracias a eso obtuve una beca para la universidad, mi tío consiguió un trabajo para mí en una de las empresas de su socio, justamente el padre de Liam, para poder costear los gastos de mi carrera, ya que me negaba a que él y su familia siguieran pagando mis necesidades, ya habían hecho lo suficiente para que por lo menos tuviera una buena educación preuniversitaria. Me habían alimentado, comprado mis útiles escolares, libros de estudio, toda mi ropa de marca para que pudiera asistir a los mismos eventos con Serena, no podía aceptar más de ellos.
La casa de mis padres seguía siendo un infierno, pero no tenía a donde ir, ya que ellos se quedaban con el 70% de mi salario, era el acuerdo al que habíamos llegado después de hacerles entender que si no tenía ni un centavo mi tío se daría cuenta de que algo malo pasaba, esto nadie lo sabía porque ellos me chantajeaban con volverme a encerrar en el psiquiátrico de un tío por parte de mi madre al cual nunca veía.
Había estado ahí unos meses al morir mi hermano, por una fuerte crisis de nervios y los raros comportamientos que tenía, todo esto provocado por la pérdida y como ese lugar pertenecía a mi tío podían meterme ahí cuando quisieran debido a mi historial o por lo menos era con lo que siempre me amenazaban.
Mis días ahí fueron tan horribles que bajo ningún aspecto permitiría que me volvieran a meter ahí, así que aceptaba cualquier cosa antes que eso.
Pero fue gracias a Justin, mi novio, la persona en la cual más confiaba después de mi prima Serena, al cual le confiaría mi vida si era necesario, quien cambiaría mi destino y empezaría a desencadenar una serie de sucesos donde mi vida daría un giro de 360°.
Todo comenzó esa tarde en que me citó al café donde siempre nos reuníamos, mi vida se convirtió en un barco a la deriva sin timón. Lo que nunca pensé es que mi salvavidas en medio de esa tempestad seria Liam Heastings, la persona más desagradable que había conocido en lo que llevaba de mi corta vida.