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Te vi, te conocí, me enamoré

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Blurb

Reachel Taylor es una chica de tan solo 15 años, que no tiene experiencia en hacer amigos, y mucho menos en el amor...

Christopher Thompson, primer novio de Reachel, el cual le enseña a ser un poco menos tímida. Tal vez Reachel lo clasificaría como "su primer amor". Pero todo puede dar un vuelco...

Alexis Clayton, un chico muy frío que le molesta casi todo, es un tanto raro ya que a veces es considerado, pero la mayor parte es un chico que no le importa nada...

Dániel Park, su primo es Alexis, pero no se parecen en nada ya que él es un chico muy cálido que demuestra sus sentimientos sin andar con rodeos...

¿Podrá Reachel saber diferenciar "El primer amor"?

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Capítulo 1. “El Cuaderno”
REACHEL Desde que tengo memoria nunca he tenido amigos, nunca había podido acercarme lo suficiente a alguien para entablar una amistad, y no era como que alguien más se acercara a mí para tratar de conocerme, así que simplemente no tenía amigos, o eso era hasta que entré al instituto. Cuando recién comenzaron las clases conocí a Cristopher, fue la primera persona que me habló. A diferencia de otros de mis compañeros, él me trataba bien y siempre era amable, los días fueron pasando y sin darme cuenta comenzó a gustarme. - ¿Estás bien? – Sin darme cuenta me había quedado viendo a Christopher - Lo siento – Miré a otro lado - Buenos días alumnos – ese era mi profesor de educación física – Hoy haremos un ejercicio en parejas Jamás me habían gustado las clases donde se formaran parejas o equipos ya que siempre me quedaba sola, y sí, estaba Christopher pero su novia jamás me permitiría estar junto a él. Elisa era la novia de Christopher, y desde el primer día le caí mal. Siempre se comportaba de manera odiosa conmigo, no era de sorprenderse, ya que odiaba que Christopher hablara con cualquier chica. Sin embargo, este día fue la excepción, aunque duro poco fue bonito mientras duró. -Hola, Reachel – me llamó Christopher – Elisa aún no ha llegado y no tengo pareja, me preguntaba... -Sí – le respondí antes de que terminara la oración – Perdón, creo que aún no terminabas Christopher se echó a reír - No te preocupes Ya íbamos a media clase cuando Elisa llegó, al vernos juntos se enfureció y a toda prisa se acercó a nosotros. - Vaya al parecer ya conseguiste lo que deseabas ¿no? - ¿De qué hablas? - le respondí un poco asustada - ¿No era eso lo que siempre quisiste? pues felicidades ya lo tienes, lo conseguiste – dijo con un tono burlón – Quien diría que alguien como tú lograría algo como esto – remarcó bien la palabra “tú” - Elisa es suficiente – dijo Christopher, mientras le tomaba la mano a Elisa – Perdón Reachel, enserio Cuando las clases finalizaron fui la primera en irme. - Ya llegué - ¿Cómo te fue hija? – me preguntó mi madre - Bien, como siempre – le extendí mi boleta – Nuevamente soy el primer lugar - Muchas felicidades – me decía mientras me abrazaba Después de charlar con mi madre me puse a hacer tarea, una vez terminada quise escribir un poco en mi libreta de “poesías y pensamientos” que realmente fungía como mi diario, aunque a veces anotaba los pendientes que tenía. Estuve buscando por todos lado, pero no logré encontrar mi libreta ¿en dónde estaba? Me comencé a desesperar, así que fui y le pregunté a mi madre. -Mamá ¿has visto mi libreta? es de forro azul con franjas rosas - No, no la he visto. ¿Qué no te la llevaste a la escuela? - ¿Qué? – le respondí un poco alterada - Recuerda que me pediste que la guardara en tu mochila Después de escuchar eso, me fui corriendo a mi cuarto y empecé a recordar todo lo que había hecho en clases. Sí, definitivamente se me había olvidado en la escuela, pero ¿en dónde? De pronto recordé, cuando se me acerco Christopher lo deje en… su lugar. - Ay no ¿qué voy a hacer? -  me repetía mientras daba vueltas como loca por todo mi cuarto - ¿Y si lo llega a leer? Eso sería el fin del mundo para mí, ahí escribo todos mis pensamientos que tengo de él Estaba tan desesperada que me quedé dormida, a la mañana siguiente fingí que me sentía mal y por suerte mi madre me creyó. Así fingí hasta que pasaron tres días, el cuarto día mi mamá me dijo que debía ir a la escuela, no tuve más remedio que ir, aunque llegué tarde. -Buenos días ¿me permite entrar? -Sí, pasa – estaba a punto de pasar cuando la maestra me detuvo y muy seria me dijo – Si vuelves a llegar tarde olvídate que te dejo entrar – No respondí, lo único que quería era sentarme en mi lugar, podía sentir la mirada de todos. Iba pasando y en eso no vi cómo, pero me tropecé, fue algo tan humillante, todos se empezaron a reír y lo peor fue que caí enfrente de donde Christopher estaba sentado. Él al verme se puso rojo y mejor se volteó a otro lado. En el descanso me fui a una esquina del salón a comer y trataba de evadir a todos. Mi mirada permaneció en mi pupitre todo el rato, hasta que una sombra tapo la poca luz que daba en donde estaba sentada, al mirar hacia arriba vi que era Christopher, él no me miraba, estaba muy sonrojado y en su mano tenía una libreta. -Esto… creo que te pertenece – me dijo mientras estiraba su brazo y en su mano tenía mi libreta Yo solo me quedé paralizada, no sabía que hacer o que decir, lo único que pensaba era que él ya había leído el contenido de mi libreta. Como no sabía que hacer lo único que se me ocurrió fue tomar mi libreta, salir corriendo y gritar. No entré a las últimas horas de clase, no quería saber nada de nadie. Decidí ir a la cooperativa por un poco de agua, y vi a Christopher sentado. Traté de que no me viera, pero eso no sucedió.  - ¿Tú tampoco entraste a clases? – Me preguntó. Realmente ya no tenía nada que perder, me acerqué - No – le respondí y me senté al lado de él - Tienes bonita letra - Gracias – le dije mientras me ponía roja – Al respecto con eso… - No te preocupes, no tiene nada de malo que alguien te guste – me dijo con una sonrisa -Entonces ¿no estás enojado? - ¿Qué? ¿Cómo crees? – Respondió mientras se reía – Al contrario, me siento alagado - ¿Alagado? – le pregunté algo confusa - Sí, alagado. Porque la verdad yo nunca pensé que una persona como tú, inteligente y bonita se fuera a enamorar de mí, alguien tonto – sonrió nuevamente - Estás sonrojado – le dije riendo - ¿Enserio? – lo decía mientras se cubría el rostro - ¿No piensas entrar a clase? -Tal vez ¿y tú? -Sí, creo que si – le dije mientras me levantaba para irme - Espera – me tomó del brazo - ¿Por qué no te quedas un rato? Podríamos platicar más - Si no te incomodo… – Estaba muy feliz, creí que iba a dejar de hablarme Nos la pasamos riendo, platicando sobre nuestros gustos y los dos descubrimos que teníamos mucho en común. Seguimos platicando hasta que tocó el timbre de salida. - Se pasó rápido la hora platicando contigo Reachel -Sí, fue muy divertido y agradable estar contigo – le dije mientras miraba hacia el suelo - Lo mismo digo, espero y poder platicar el lunes otra vez - ¿Otra vez? – le dije muy sorprendida y Christopher se empezó a reír - Sí, otra vez ¿te parece si continuamos nuestra platica mañana? - Pero mañana es sábado -Sí, lo sé, pero verás… tú eres muy buena en todas las materias, eres la numero uno, en cambio yo soy el 38. Así que ¿me puedes ir a ver mañana a mi casa? Bueno si tienes tiempo, me gustaría que me ayudaras a estudiar   - Claro, yo mañana voy a tu casa – le dije muy contenta - Gracias… Bueno ya se está haciendo tarde, así que adiós Reachel nos vemos mañana -Sí, adiós Christopher Fui corriendo a mi casa y no podía creer lo que había pasado, al principio pensé que era un sueño, pero me di cuenta que no era así, estaba en la vida real. - ¿Mamá? - ¿Qué pasa hija? -Este… Bueno, me preguntaba si – le dije acercándome hacia ella - ¿Me darías permiso de ir mañana a la casa de un compañero? - ¿De un compañero? – dijo mi madre un poco alterada - ¿Para qué? - No pienses mal mamá, es que me pidió… - ¿Pedir qué? – me miró fijamente - Que le ayudara a estudiar – le respondí -Ah, eso – dijo con un suspiro de alivio – Sí, claro puedes ir - Gracias mamá – le dije mientras me dirigía a mi cuarto muy entusiasmada Al día siguiente me levanté a las siete de la mañana, ya que no pude dormir más debido a que hoy iría a la casa de Christopher, estaba muy muy emocionada. En fin, arreglé mi mochila en donde llevaría cuadernos y libros para estudiar y después de hacer eso me comencé a arreglar, cuando dieron las once fui a ver a mi madre para avisarle que ya me iba. - ¿Ya te vas? ¿No crees que es muy temprano? - Es que… – le dije mientras buscaba un pretexto – tenemos que estudiar mucho - Bueno, si es así, entonces cuídate mucho y no llegues tan tarde – me dijo mientras me daba un beso en la frente Salí de mi casa muy emocionada y lo único que podía pensar era en él. Tardé como media hora en llegar a su casa. Toque el timbre de su puerta y salió Christopher. - Ah, hola – me dijo algo adormilado - ¿Estabas durmiendo todavía? – me sentí apenada - ¿Qué? No, como crees – me contestó mientras bostezaba – En realidad no sé por qué, pero me levante muy temprano, creo que fue el hecho de que tú ibas a venir En el instante que me dijo eso me puse roja y él se me quedó viendo - ¿Estás bien? – me dijo mientras me pasaba la mano por la cara  - Si no te preocupes, estoy bien – Christopher solo se echó a reír y me invitó a pasar. Cuando entré no podía creerlo, su casa era muy bonita y espaciosa. Además, estaba muy limpia. - ¿Tus padres están en casa? – le pregunté Él solo se me quedo viendo a los ojos y me contestó: - No, ellos todavía no regresan. Ah, por cierto – dijo con una pausa - Tienes bonitos ojos – me sonrió y se volteó hacia otro lado No sabía que responderle así que mejor me quedé callada y agaché la mirada. Después de eso hubo un gran silencio. - ¿Qué estudiaremos primero? – le dije mientras revisaba mi mochila - ¿Qué te parece matemáticas? – Asentí y comenzamos a estudiar. Pasamos como tres horas repasando, así que hicimos una pausa, en ese descanso Christopher me invitó a jugar - ¿Jugar qué? – le pregunté confundida - Un videojuego - No se jugar eso – le dije apenada -No te preocupes, yo te puedo enseñar a jugar – respondió mientras me tomaba las manos. Realmente no sabía que estaba pasando, seguía pensando que era un sueño y que en cualquier momento me despertaría. Poco a poco fui aprendiendo a usar el control del videojuego, claro gracias a la ayuda de Christopher. Cuando ya le fui entendiendo mejor Christopher me dijo que me retaba para ver quién era el mejor jugando, al principio no quise porque yo sabía que él era mejor que yo. Pero después acepte, fue tan difícil, ya que él me iba ganando y yo hacía todo lo posible por ganar. No sé cómo sucedió, pero le gané. No podía creerlo, yo una novata le gané a un experto, me eché a reír y a gritar de felicidad, él solo se tapó el rostro y pude notar que estaba levemente sonrojado, lo cual me pareció lindo. Después de un rato me miro - Muchas felicidades, me ganaste - Al momento que me dijo eso me abrazó, no sabía que hacer así que también lo abracé; al separarnos nos quedamos viendo fijamente el uno al otro, lo único que pude notar fue que él se iba acercando despacio hacia mí, al parecer me iba a besar.

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