Un descanso

653 Words

Casi a las cinco de la mañana Diana volvió en compañía de Eliot, iba descalza y trastumbando, pasada de copas. Aunque quiso quedarse en la casa de ese hombre adinerado e influyente, no pudo. Tenía clavado a Fred entre ceja y ceja, todo su ser lo pedía a él y sólo a él. —Tú, métete entre el inodoro si quieres. Es mi casa y quiero a mi verdadero regalo únicamente para mí. Está casa es suya y mía. Si una mujer se atreve a tocarlo, la mato. Él me pertenece. Eliot alzó las cejas en señal de no querer decir media palabra. Lo empujó y subió a dificultad el graderío en dirección a la habitación de Fred. Al llegar a la alcoba y girar el pomo se dio cuenta que su adorado anhelo no estaba en la casa. Diana recordó a aquella mujer tan al pendiente de él y supo que Fred habría aceptado dormir lej

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