CAPITULO 3

1261 Words
De pronto dejo de escuchar a mi padre, todos se han levantado del comedor, Lesandro está hablando con mis hermanos y veo como Irenea se le acerca provocadoramente a Áureo, le quiere arreglar la camisa y veo como Áureo se aleja y viene en dirección a nosotros – Esta bien, tengo que ir a arreglarme y después iré a tu despacho- Áureo se le acerca a mi papá – Espero y no te moleste Eliseo, pero me gustaría estar presente cuando hables con la princesa y tus hijos--< Áureo… no creo que sea buena idea- -Insisto es sobre Irenea- Mi padre asiente y Áureo y yo nos salimos del comedor. Caminamos en silencio a dirección a nuestros aposentos – No debes dejar que te provoquen Am- -Deberías decirle a tu padre que le explique eso a su esposa- Volteo y me le quedo viendo, estoy recargada en la puerta de mis aposentos - ¿Qué tanto me ves? - -< Te ves realmente hermosa, incluso cuando te enojas- me quedo callada y solo me le quedo viendo a sus hermosos ojos azules y el a los míos verdes como esmeraldas. Se acerca a mi lentamente hasta que lo tengo cara a cara y veo como sus pupilas se dilatan, y siento una atracción desconocida, se siente tan carnal, no sé si fue por la adrenalina de la pelea con mis hermanos o la tensión en el comedor, pero solo quiero estar así de cerca con él. Recarga su mano en la puerta y con la otra acaricia mi rostro – Me gustan tus ojos tan cambiantes como tú- Rosa mis labios y sale un leve gemido de mis labios y sus pupilas se dilatan aún más, se acerca aún más, puedo sentir su respiración, me ve a los ojos, como pidiendo permiso, y como si me leyera el pensamiento, me beso, pero no fue como el casto beso que me dio, después de la pelea, sino es apasionado, carnal, me carga y abre la puerta de mi recamara, entra conmigo en brazos y aun besándome, la cierra y me pone contra la puerta –Dime cuando quieras que pare- -Nunca- él sonríe y me besa, besa mi cuello, le tomo del cabello, su coleta se desase y mi peinado también, caminamos hacia mi cama y cae en mi cama, me pongo sobre él y comienza a desabrochar el corsé del vestido. Roda y termino debajo de él, sube la falda de mi vestido, cuando escuchamos que están forzando la puerta, miro a Áureo con pánico, se lleva un dedo a la boca y guardo silencio, se levanta y también yo, nos recargamos en un pequeño mueble donde están todas mis joyas y abanicos, logran abrir la puerta, Áureo se asoma, voltea a verme –Es Sauro- me susurra y entro en pánico Me acerco aún más a Áureo- Am tranquila- - Muévete- atrás de él hay una rejilla que tiene un pequeño espacio para esconderse y logro abrirla –Metete tu primero- asiente y apenas si entra en ese pequeño espacio, me pongo de espaldas hacia él y cierro con cuidado esa pequeña rejilla, Áureo me rodea de la cintura y me pega a su cuerpo, Sauro se para frente a mi cama y Áureo con la otra mano me tapa la boca, a los pocos segundos Sauro sale de mi cuarto, nos esperamos unos segundo más y salimos de nuestro pequeño escondite. Áureo prende una vela que está en la cómoda, está empezando a oscurecer – Date vuelta, te arreglare el vestido- me doy la vuelta, pero estoy callada, no entiendo nada de lo que está pasando –Am ¿Estas bien? – -Estoy fenomenal, tu tío entra a mis aposentos, se para frente a mi cama y se va- - De eso quiero hablar con tu padre- -Pues primero me dirás a mí que demonios está pasando- Áureo alza las manos como si estuviera frente un animal salvaje - Siéntate- Nos sentamos en mi cama y pensar que hace un momento estábamos desbordando pasión y ahora es solo estrés y tensión – Hace unas semanas, sorprendí a Sauro hablando con Irenea y pensaban dar un golpe contra el clan y mi padre- -Quiere derrocarlo- Áureo asiente - ¿Y porque Irenea aceptaría hacerle algo así? Ella perdería lo poco que tiene por traicionar al clan- -Sauro le dijo que en cuanto él quedara como cabeza de familia, pediría tu mano y siendo el cabeza de familia… - Mis padres no se podrían negar- Áureo asiente – Pero sigo sin entender porque Irenea aceptaría- -Creo que ya te disté cuenta que se siente atraída por mí- asiento – Bueno Sauro le dijo que una vez él y tú se casaran, haría todo lo posible para olvidarte incluso terminar a lado de ella- abro tanto los ojos que siento que se me van a salir, no puedo imaginarme a Áureo junto a ella, es imposible - Sobre eso quiero hablar con tu padre, de ser posible quiero que se ponga una fecha para nuestra boda antes de tu fiesta- asiento, aunque no logro entender todo lo que me está diciendo, lo único que entiendo y tengo muy claro, es que quiero estar a su lado sin importar que. Tocan a la puerta y antes de que pueda decir que pueden pasar, veo a mis hermanos parados sin decir nada. -Papá nos espera en su despacho- Asiento, me levanto de la cama y Áureo también - ¿Qué hace el en tus aposentos? -Suelta Musio -vino a hablar conmigo- - Bueno papá también lo espera a el – asiente y salimos todos de mis aposentos. Al bajar las escaleras veo a Irenea y Sauro hablando en susurros, veo a Áureo y me toma de la mano, nos dirigimos al despacho de papá, mis hermanos abren las puertas y nosotros las cerramos. Al entrar veo a mi padre, sentado en su escritorio y la derecha mi madre y sobre el un cuadro de nosotros, que no hace mucho mando hacer. -Primero, quiero hablar sobre lo que paso en el laberinto- Todos guardamos silencio - ¿Bien, que paso? – Nadie dice nada – Amelia, dime que paso- cuando papá me llama por mi nombre completo sé que guardar silencio no es una opción – Salí de mis aposentos, para ir a mi biblioteca y vi a Sauro acosando a Matilda en el pasillo, le ordené que me llevara un té, para que pudiera librarse de su agarre, pero Sauro le dijo que no hasta que hiciera lo que le había pedido- -¿y que le pidió? - -le pidió que fuera a sus aposentos en cinco minutos- - Tal vez quería que le limpiara- -Mamá sabes la fama que tiene Sauro- -Le estas dando mucha importancia Amelia- -Si fuera yo ¿Dirías lo mismo? - Mamá guardo silencio y solté un suspiro - Le ordené que quería mi te en el jardín y ella se fue. Sauro iba tras ella así que me interpuse en su camino Papá bajo la mirada y pude ver una pequeña risa y negó con la cabeza - Le dije que la dejara, que este no era lugar para lo que buscaba, que para eso estaba la ciudad, le dije que dejara tranquila a esa niña, él dijo que tenía razón y que debería buscar a una mujer como yo, se me acerco y me acaricio el rostro, le di una bofetada y me fui- -¿y es por eso que estaban peleando en el laberinto?-
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