Asiento, Áureo me toma de la mano
– ven siéntate- y me lleva a una silla, él se sienta, en el brazo de la silla
–Amelia, dinos que paso con Sauro- Tengo que decirles la verdad, en especial porque Simeón sabe cuándo les estoy mintiendo
– Amelia- Cálmate Simeón- Le suelta Florián suspiro
–Les conté lo que paso con Sauro y se hizo un silencio incomodo
- ¿Por qué defendiste a una sirvienta?-
-Porque es una niña, si hubiera sido yo ya estarían sobre el-
-Amelia ¿Qué demonios te pasa?-
-No me hables así Simeón, no iba a dejar que abusara de esa pobre niña-
-Tranquilo Simeón-
-No Zeón, ella pudo salir lastimada, pero es muy estúpida para verlo-
-No voy a permitir que le hables así-
-Dios, son tan cavernícolas, Amelia tiene razón, si hubiera sido ella, tal vez ya hubiéramos ido a matarlo- y otra vez Florián controla las cosas, a veces pienso que controla nuestros impulsos
–Ese maldito- Musio se para y se dirige a la salida del laberinto y me interpongo en su camino
– Hazte a un lado princesa-
-No-
-Que te hagas a un lado Amelia- me empuja y caigo, Áureo lo toma
- No me toques-
-No vuelvas a ponerle una mano encima a Amelia-
-Más bien deberías decirle eso al asqueroso de tu tío-
-Chicos, por favor paren –
-Yo me encargare de el por favor suéltense- Sino hago nada estos dos se van a pelear
–Áureo por favor…- ni si quiera voltea a verme
–Áureo mírame- lo tomo de la cara
- Por favor… suéltalo- lo suelta y me pongo en medio de los dos, Musio se da la vuelta y me vuelvo a poner en la entrada del camino – Amelia hazte a un lado-
-No- me toma de las manos
– Suéltame, me lastimas-
-Hazte a un lado-
Veo de reojo que Áureo se va a acercando, pero Florián lo detiene, Musio, me toma de una sola mano
- Hazte a un lado-
-Dije que no- y le doy una bofetada
- Trato de defenderte maldita sea –
-No necesito que me defiendan- y me abalanzo sobre él y cae de espaldas
- Yo sola puedo defenderme- y comienzo a golpearlo siento tanta rabia, no puedo controlarme, Musio roda y termino debajo de él y me toma de las manos
- Suéltame-
-No. Hasta que te calmes-
es muy tarde, ya estoy realmente molesta- Dije que me sueltes- le entierro las uñas y me le quedo viendo
– Mierda- Musio me suelta, se para y yo me paro
– Basta ya ustedes dos- Mi padre dice sin gritar
- ¿Qué les pasa a ustedes dos? - mi madre sí que está gritando
- Le mostraba a Musio que se defenderme muy bien-
-Por Dios Amelia, justo ahora te tienes que comportar así-
-Millana, no es el momento Todos a la casa- sentencia mi padre mis hermanos asienten y se van, Musio y yo aún nos vemos como si quisiéramos matarnos
–Ustedes dos, ya basta se van a cambiar ahora, después de la comida los espero en el despacho- Musio asiente y se va
– Amelia dije adentro- Sigo sin moverme
–Am- Áureo me toma de la mano y no es hasta ese momento, que me doy cuenta que tenía mis manos cerradas como puño
- Am, vamos, te llevare a tus aposentos- Asiento y me toma de la cintura y me pega a él, no digo nada ni trato de alejarme, porque siento que si me suelta me desvaneceré.
Entramos a la casa y subimos las escaleras. Todo el camino estuvimos en silencio
-Ya está. déjame abrir la puerta-Áureo se hace a un lado, y lo toma de la camisa, no quiero que me suelte, abre la puerta
–Ven te dejare en tu cama- Asiento
– Auxibia, tráele un té a la señorita- Asiente y Auxibia se va
–Tráiganme agua y un pañuelo – Caya y Matilda se van Áureo me lleva a mi cama y me sienta, se sienta a mi lado, me toma de la cara y me da un casto beso en los labios
-Respira- no se aparta, lo tengo tan cerca, comienzo a respirar y me doy cuenta que estoy sangrando de las manos
- Tienes que aprender a controlarte Amelia, algún día te lastimaras o mataras a alguien- Asiento, no tengo palabras
Caya y Matilda traen agua y paños, los ponen en la cómoda que está a lado de mi cama y salen del cuarto.
Áureo, toma un paño y lo sumerge en el agua, lo exprime, toma mi mano izquierda y con tacto limpia la sangre de mi mano, dedo, por dedo, está limpiando mi dedo anular metódicamente
– Algún día llevaras un anillo de bodas en este dedo- termina de limpiarlo y el meñique también y le da un beso a mi mano.
Tocan a la puerta
– Adelante- decimos al unísono y es Auxibia
–Le traje un té señorita- asiento, Áureo termino de limpiar mi mano derecha
– Llévate esto por favor, que no te vean ni mi padre ni el señor Sauro- Auxibia asiente y se va
–Ahora el té- Asiento y me da la taza; de frutos rojos mi favorito, le doy un sorbo y pongo la taza en mi regazo, se impone un silencio aplastante, no sé qué decir
–Am, lo que paso en el laberinto de rosas…- Asiento
– Debemos de hablar sobre eso, no me corresponde a mí, pero todo tiene un explicación- Asiento
– Iré a cambiarme- Asiento- Matilda le abre la puerta de mi cuarto
– Cámbienla, vendré por ella cuando la comida este lista- asienten
– Quítenme el vestido, y mándelo al sastre que lo arregle-
Mi hermoso vestido azul rasgado, por pelear con mi hermano
- Señorita, si a usted le parece yo podría arreglárselo- Matilda toma el vestido- Asiento y se va
- ¿Qué vestido quiere que le pongamos? -
-Tráeme el color marfil Caya por favor- Asiente y sale
–La peinare de nuevo señorita- Auxibia es la única que me peina, ella sabe cómo peinarme para cada vestido, desase la coleta y poco a poco cepilla mi larga melena, negra como la noche.
Caya entra con el vestido en las manos y me visten, cuando ya están por terminar tocan a la puerta
– Caya ve quien es- Abre la puerta y veo que le dan algo en las manos
–Señorita le mandan esto- Es una gargantilla con flores de diamantes y en el centro de cada flor un rubí
- ¿Quién la manda? -
-El Señor Áureo- Asiento y me la ponen
– Ya está lista señorita- Asiento- y la comida ya está lista- Asiento y me dirijo a la puerta, la abro y veo a Áureo recargado en la puerta
- ¿Tarde demasiado?-
- Una eternidad, ya iba a entrar y llevarte al comedor como estuvieras-
-Tranquilo, ya sé que mueres de hambre, vamos al comedor- Asiente y me ofrece su brazo y lo tomo
- ¿Mejor? - asiento.
Al otro lado del pasillo veo a Lesandro e Irenea dirigiéndose al comedor, Áureo se me acerca y me susurra
–También debemos de hablar sobre esa pequeña hostilidad que hay entre tú y la esposa de mi papá- y pongo cara de inocente
– Pero si soy amable con ella- lo miro y le agito las pestañas, por un momento veo como sus pupilas se dilatan
– Te conozco muy bien Princesa- y me toma del mentón
- Hola tortolos-
-Que tal papá-
-Lesandro- lo saludo
– Irenea-
-Princesa-
-Me da mucho gusto verlos juntos, como antes-
–Bueno padre mírala, ¿Quién podría estar lejos de ella? - y me da un beso en la mano, yo solo veo como Irenea se pone roja del coraje
– Si bueno, ambos sabemos que su hijo sería un desastre si no fuera por mí-
Lesandro suelta una carcajada – Es cierto hija-
– Bajemos a comer, la comida esta lista y Áureo se muere hambre-
-Que bien me conoces- Lesandro sonríe, asiente y bajan
–Me usaste- me susurra
– y tú a mí- Áureo asiente
– Por cierto, me gusto la gargantilla Cuando la vi, pensé en ti y la compre-
- Gracias, es preciosa- y entramos al comedor.
Hay una larga mesa con doce lugares preparados para cada uno de nosotros, cubiertos de plata, vajilla de porcelana, copas de cristal, las velas iluminan la mesa
– Por favor, tomen asiento- Mi mamá es buena anfitriona y sé muy bien que dará un banquete delicioso
– Cariño, como siempre siéntate a la izquierda de tu padre- Áureo me escolta a mi asiento, mi padre sonríe de oreja a oreja al igual que mi madre y el padre de Áureo
– Áureo siéntate a lado mío- Áureo escolta a mi madre y se sienta a lado de ella, Musio iba a tomar lugar a lado mío
– Cielo, Sauro se sentara ahí- Se hizo un silencio sepulcral, me le quede viendo a Musio
–Está bien Madre- Me ve y asiente y me volteo a ver a Áureo, el asiente y Sauro toma asiento, Irenea se sienta a lado de Áureo y a lado de ella obviamente Lesandro, Florián se sienta a lado de Sauro, Musio a lado de Lesandro, Zeón a lado de Musio y Simeón a la otra cabecera de la mesa.
Mi mamá toca una campanilla y los sirvientes entran con bandejas y comienzan a servir un festín digno de un Rey.
Durante la comida Áureo y yo no nos dejábamos de ver
– Dime princesa, ¿Ya estas comprometida? - tomo un sorbo de vino
– Así es Irenea-
-¿Y quién ese prometido tuyo princesa? –
-Irenea, no creo que sea un tema de cual se deba hablar en la comida-
- No pasa nada Lesandro, como tu segunda esposa a de querer ponerse al día ¿No es así Irenea? - y sonrío con malicia y a ella solo le queda decir que es así, y solo asiente con una sonrisa más rígida que la crinolina de los vestidos y Áureo solo niega levemente
–Tienes, toda la razón princesa-
-Y como quiero ayudarte a estar al día te diré, con quien estoy comprometida- Ella asiente
- Veras es un Joven de nuestro clan, es más grande que yo y buen mozo, tiene buen porte, tiene clase, es atractivo, tiene buenos modales- y veo como su mira de dirige a Sauro
– Y se llama Áureo Marzans- Irenea deja suspendido su bocado, mis hermanos sueltan una risita
– Me alegro mucho por ustedes- Sonríe, pero es completamente falsa
– Gracias, aunque aún no se hará oficial hasta que nuestros padres pongan una fecha para la boda- y hago un puchero totalmente falso
– Bueno Eliseo, si tú y mi padre no ponen una fecha pronto, me veré obligado a raptar a Amelia y casarnos a escondidas- Todos ríen menos Irenea y Sauro
Veo a Áureo y me guiña el ojo
– Bueno, yo pienso que la diferencia de edades será un problema- suelta Sauro, y listo no me puedo quedar cayada
- ¿Preferiría que fuera alguien mucho más grande? ¿Alguien como tú? - Sauro carraspea y mi padre toma mi mano por debajo de la mesa
– No digas tonterías, hermano, estos chicos estaban destinados a terminar juntos- Asiente y terminamos la comida en total silencio.
-Si me disculpan, Iré a mis aposentos un momento- Todos se levantan menos Irenea, era de esperarse, mi padre me sigue hasta la entrada del comedor
– Te espero en mi despacho, tenemos que hablar respecto a Irenea y la hostilidad hacia ella
- ¿Hostilidad? Realmente seré hostil con ella si sigue husmeando- Es la segunda esposa de Lesandro y tenemos que tratarla bien-