Las semanas siguieron pasando y Sam comenzó a prepararse para el nacimiento de su pequeña, la universidad le había adelantado algunas materias de manera especial para que pudiera tomar su post natal con tranquilidad y así, al reincorporarse, quedaría al corriente. Está terminando de ordenar la ropita que dejará en el bolso con el cual irá al hospital, cuando le entra una llamada de Charles. “¿Cómo está la mami más linda del mundo?” —Cansada… esta panza ya me pesa mucho, definitivamente esta niña será tan alta como el padre. “Pues tanto mejor, así no me costará encontrarla cuando salga a vigilarla en la adolescencia.” —¡Tú no harás eso! —se ríe Sam. “¡¿Y entonces qué se supone que hace un padrino?! ¡No me quites la diversión!” —Pues te toca aguantar, porque quiero que mi hija sea lib

