Mientras en Cedar, Samira inicia su nueva vida, en Washington las cosas son muy diferentes para Anthony, quien llegó buscando una nueva oportunidad, pero solo se encontró con una enorme piedra que lo dejó detenido en el tiempo, como un eterno eco en medio de la nada, donde solo su voz llamando a Samira resuena una y otra vez. Smith hace todo lo posible para sacarlo de aquel agujero en donde se ha metido. Pero no puede hacerlo solo, por lo que cada día junto con el hombre que se ha ido con él lo sacan de la cama a rastras y lo meten a la ducha. Si alguien pensó que lidiar con un borracho es difícil, esto se vuelve mucho peor si el borracho no tiene voluntad de salir adelante y además no puede caminar. —¡Ya déjenme solo de una vez…! —intenta pelear sin éxito porque no tiene la fuerza sufic

