El sello del amor

1154 Words
Carlos se encontraba inmerso en sus pensamientos, repetía una y otra vez su versión de los hechos mientras le invadía la ansiedad. Sabía que tendrían que llamarlo a declarar pronto, y su mente divagaba entre las posibilidades. Aparentemente, las cosas no serían tan complicadas; su mujer, Alice, no tenía familia, lo que le facilitaría las cosas. Sin embargo, ignoraba que Alice tenía una hermana. Trató de sacudirse esos pensamientos inquietantes y centrarse en el presente. Pero la preocupación no lo dejaba en paz. —”Mierda,¿Qué diré si me llaman a declarar?” Repasaba en su mente una y otra vez su versión de los hechos. Carlos sacudió la cabeza intentando relajarse cosa que no le resultó tan difícil con la presencia de la exuberante Nicole. El hombre no dejaba de mirar sus esbeltas piernas,apenas y le prestaba atención a lo que decía Nicole. —¡Hola preciosa! — Mi amor. Ella se inclinó para darle un beso y le mordisqueó ligeramente los labios de una manera tan sensual que la piel de Carlos se erizó. Las palabras de Nicole rebotaban en el aire.Carlos la miraba sin prestar mucha atención. —¿Entonces qué me dices? —Perdón;tengo la mente en otro lado. Ella lo miró y dijo en forma irónica: — Te perdono porque sé que soy irresistible. —¿Qué era eso que viniste a decirme? —Quiero que nos vayamos de una vez a nuestro crucero por el mar caribe . —Tus deseos son órdenes mi amor ahora si puedo estar más tiempo contigo. —En ese caso déjame reservar los pasajes y preparó mis maletas ya—Agregó mientras miraba su celular. —Dominga, limpie la habitación principal y recoja todas las pertenencias de Alice. —Pero,señorita no puedo hacer eso. —No me contradigas, dije todo no me dejes nada de ella aquí. —¿Y qué hago con sus cosas? —Lo que te dé la gana, venderlas o tirarlas a la basura no quiero ver nada de Alice. La prepotencia de Nicole era tal que miró a Dominga por encima del hombro. Carlos encontró a Dominga llorando y recogiendo las pertenencias de Alice. —¿Por qué lloras, mujer? —Jefe, la señorita Nicole me ordenó sacar las pertenencias de su esposa de esta habitación. —Obedece y más nada, acostúmbrate de ahora en adelante Nicole manda en esta casa. Dominga lo vio inquieto registrando las gavetas de la cómoda. —¿Busca algo señor? —Me urge encontrar una libreta de mi esposa,esa donde anotaba las claves bancarias. Carlos salió de la habitación y Dominga terminó de recoger las cosas de su patrona entre ellas la famosa libreta y los documentos personales de Alice. La mujer aprovechó un descuido y llevó las pertenencias de Alice a la residencia de Pablo. —Hiciste bien en traer todo para acá—Pablo revisaba las cuentas de bancos extranjeros en la computadora,era mucho dinero y la prioridad era resguardar el patrimonio de Alice. Pasaron unos días y los malvados amantes se encontraban disfrutando de su viaje, mientras Alice ya había salido del coma y se encontraba en recuperación. Con la mirada perdida tomó una cucharada de consomé. Arrugó la cara y dijo: — No tengo apetito todo me sabe amargo. Dominga no la obligó a comer,sabía lo mal que estaba su alma. —Tiene que ser los antibióticos que te alteran el gusto,mi niña. —No me siento bien, quiero estar sola y dormir. —Está bien, voy a estar cerca por si acaso me necesitas. Alice deseaba dormir y no despertar más,le habían arrebatado lo más sagrado,un hijo de sus entrañas,una inocente criatura que jamás pudo ver la luz. Dominga regresó a la habitación,le daba miedo dejarla sola. —Ellos pagarán todo el mal que te hicieron la vida se lo va a cobrar. —No, la vida no,yo misma se los haré pagar. Lo dijo con tanta ira reflejada en su mirada que Dominga sintió escalofríos. Dos semanas atrás: Huevos con tocino eran los favoritos de Carlos,ese día Alice se levantó muy temprano y le preparó ella misma el desayuno. Colocó la bandeja en la mesita de noche y le dio un beso a su marido que todavía dormía. —Despierta dormilón,¿no recuerdas qué día es hoy? —Feliz aniversario,mi amor,veo que me hiciste desayuno. —dijo Carlos besándola mientras la metía a la cama. Se amaron con arrebatada pasión y ella perdió la cuenta de cuantas veces la llevó al cielo y la trajo de regreso. Aparte de guapo,Carlos era tigre en la cama y Alice nunca se le podía resistir. —Cariño,mira te compré está cadena de oro,el camafeo tiene la foto de nosotros dos. —Gracias amor -- .Dijo Carlos sacando de la gaveta un precioso collar de diamantes. —Espero que te guste. —Es lindo,amorcito,yo hago una diligencias y vuelvo pronto quiero estar todo el día contigo. —Tengo una junta de socios dentro de dos horas y luego un almuerzo de negocios pero al terminar me regreso a casa. No le pareció extraño que su esposo estuviera tan ocupado,lo admiraba por ser un ejecutivo exitoso. — Nos vemos a media tarde,esposo mío. —Está bien ven dame un beso,¡que rico amor! Ella le abrazó fuerte e inhaló su fragancia varonil. —Hasta luego,Carlos te amo demasiado. —Yo te adoro amor voy a terminar de ver estos documentos y me voy a la oficina. La autopista estaba despejada y Alice manejó relajada hasta llegar al consultorio del ginecólogo . Mucho tiempo intentando quedar embarazada y siempre la prueba de embarazo salió negativa. Carlos la consolaba diciendo que eran jóvenes y tenían una vida por delante,pero para Alice era urgente tener un bebé antes de los treinta años. Toda la semana había sentido los malestares,no quiso decirle a su marido sin estar segura antes. Un hijo era lo que le faltaba a la pareja para sellar tanta felicidad,para Alice ese hombre era su vida. Desde que los padres de ella murieron Carlos se convirtió en el centro de su existencia y deseaba tener un hijo suyo a toda costa. Su amiga Nicole,siempre decía que era la fan número uno de esa relación. —Nicole,voy al ginecólogo,te doy la dirección y vienes,para ir luego de compras. La voz de Nicole se oyó rara del otro lado de la línea. —Lo siento,querida tengo un compromiso, nos vemos mañana. La llamada fue finalizada y Alice se encogió de hombros,en los últimos días su amiga estaba muy distante. No le dio más vueltas al asunto y terminó de estacionar el auto a las afueras de la clínica. Alice trató de superar el nerviosismo de la cita médica,cruzó los dedos para que el ginecólogo le dijera lo que tanto deseaba escuchar. “Que sea positivo,un hijo es lo que más añoro para sellar este amor tan bonito “.
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