Estábamos en la mitad de la pista de baile, codos y pisotones me envolvían. La verdad que era agotador y asqueroso, está de más decir que los cuerpos se pegaban por la transpiración y no por la atracción. Habíamos conocidos a dos rubios con mi amiga después del show. A decir verdad, Sara comenzó a hablarles y ellos se quedaron con nosotras. Eran iguales, a diferencia que uno era más alto que el otro. Tenían el cabello rubio y claro, estaban vestidos como los hombres de n***o, con trajes, que daban una apariencia de ser importantes o los dueños del club. Eran algo musculosos y por momentos educados. El más bajo de altura, pero no tanto, se llamaba Jack. Ese era mi acompañante y compañero de baile. Era agradable, hasta nos quiso invitar las bebidas, pero no. Nunca acepto nada de extraños. Ti

