Capítulo 2: Luca. ¿Cómo llegaste a eso, hijo?

2360 Words
Desde que tengo 12 años mi padre nos abandonó a una mejor vida, había fallecido. Tuve que cuidar de mi madre y volverme hombre en poco tiempo, ella estaba devastada. Luego de que mi padre muriera por una enfermedad que nos dejó a todos asombrados porque no lo esperábamos, mi madre tuvo que cuidar de mí, pero su depresión pudo más que ella. Así que asumí el cargo del hombre de la casa. Luego de unos años, cuando cumplí dieciocho mi madre conoció a otro hombre, trayendo a la vida a otra criatura, Lidia mi hermana menor de tan solo seis años, una hermosa criatura de rizos de color cobre, que es mi debilidad la quería mucho. A partir de esa época empecé a pensar más en mí y dejando a mi madre de lado, ya que ella estaba mejor. No lo voy a negar, una persona puede seguir adelante, pero sin olvidar su pasado, ella no dejaba de pensar en mi padre, lo amo demasiado. Mi relación con el nuevo marido de mi madre no era buena, y fue peor cuando él la abandono hace unos años por una mujer más joven, era un idiota. En ese momento volví a convertirme en el hombre de la casa y a tener más responsabilidades. Los trabajos no eran buenos, y no había muchas llamadas de contrataciones, eso me ponía más loco. Necesitaba un trabajo para ayudar a mi madre con mi hermanita que era tan solo un bebe, tenía muchos gastos con los pañales y la leche. Mi mejor amigo Nick, que era como un hermano para mí, ya que lo conocía desde que íbamos al colegio juntos, me hizo una propuesta laboral, el ya hacía un año que estaba trabajando en ese lugar, me comento de la seguridad y la exclusividad que era lo que más me importaba, por eso tome una decisión demasiado rápida y estúpida, trabajar como bailarín. No un bailarín de teatro o espectáculo. Un bailarín nocturno, un stripper… Hace cinco años que me dedico a este estilo de trabajo, y a decir verdad me gusta. El hecho de ponerme totalmente desnudo ante ciento de mujeres sedientas de sexo era vergonzoso al principio, pero luego uno se acostumbra, y llega a ser placentero. Es satisfactorio ver como gritan de emoción cuando me voy sacando la ropa de a poco, hasta quedarme solo con el bóxer. Y excita hasta el maldito infierno el hecho de verlas satisfechas cuando quedo como Dios me trajo al mundo. La paga por los servicios es bastante buena, el hecho de ganar más de dos mil pesos por noche es justo lo que necesito para ayudar a mi familia. Además del dinero adicional. Eso se hace si alguna señorita te invita a su departamento y te paga los servicios sexuales, hasta el momento en esa parte me iba más que bien, todas querían que entre a sus bragas. El lugar, era privado y contaba con una buena seguridad. No sería conocido. Hasta que una noche una amiga de mi madre me vio en uno de mi show y le fue con la noticia, para sacarse la duda si lo que veía era cierto. Claro que mi madre no lo sabía, ella pensaba que trabajaba como seguridad en un Club privado. Que trabajaba en un Club era verdad, pero la parte de seguridad era la mentira, a menos que esa noche me tuviera que vestir de traje para luego sacarme la ropa. Sin embargo, ella acepto mi modo de traer el dinero a casa, ya que no había otra cosa y no era ningún trabajo ilegal, además era muy bueno el salario. No me olvido de su discurso ese día… Hace tres años atrás... Estoy completamente exhausto, el hecho de entrenar dos veces al día, por la mañana y por la tarde en el gimnasio, además de bailar arriba del escenario durante dos horas, estar en el club disfrutando de la noche e irme después a la casa de alguna mujer para tener sexo pagado y complacerla, era demasiado. Tendría que desechar de mi lista algunas cosas por lo menos dos veces por semana. Puede ser que deje de quedar en el Club para disfrutar de la noche y pasar directo a la casa de alguna de esas mujeres sedientas de relaciones sexuales, que me pague y volver a casa a descansar. O podría desechar las dos y volver temprano a casa. Eran las 6:00 a.m. mi madre se había levantado para llevar a lidia al jardín y después irse a su trabajo de medio tiempo. — Buenos días. –me acerco a darle un beso sonriendo, mientras se servía una taza de café. — Buenos días, Luca. ¿Cómo te fue en el trabajo? – note en su tono de voz un poco de enojo. Puede ser que le molestara que llegara tarde todas las noches por mi trabajo. El trabajo que ella realmente no sabía. Estiré mis brazos y me senté cansado en la silla que estaba frente a ella. — Bien. ¿Cómo estuvo tu noche? — Bien. ¿De qué es exactamente en lo que se basa tú trabajo, hijo? No me gustaba la pregunta, mi mama me observaba con cautela. Había algo en su cara que me decía que no debía mentirle más, pero no pude decirle a mi madre que su hijo se desnuda para las mujeres y así gana la plata, no sé si lo soportaría ella. — Trabajo como seguridad en un club privado, mama. Ya te lo había dicho. Estaba nervioso no dejaba de mirarme y tomar su café. Maldición es mi madre y me pone nervioso. Me levanté y agarre pan tostado que había hecho y lo comí con mermelada. No tomaba café, porque no podría dormir, así que tome la leche que estaba en la heladera. — Ayer estuvo María. —dice cambiando de tema. — ¿A si? ¿Qué es de su vida? –María es la amiga de mi mama. Siempre estuvo con ella, hasta en el momento más duro de su vida, cuando perdió a mi padre. — Solo paso a verme, quería invitarme a salir en algún día que tenga libre, me dijo que hay un lugar en la ciudad que se llama… mmm no me acuerdo muy bien creo que es exclusive woman. – me mira a los ojos y levanta una ceja. Jaque Mate. — Es uno de los mejores clubes del lugar y me dijo que me gustaría conocerlo. No sé si fue que tome muy rápido el vaso de leche o me atragante con algún pedazo de pan o la noticia de mi mama me sorprendió. Ella iría al lugar donde trabajo, y no específicamente en seguridad privada. — No, no puedes ir ahí. - digo serio y secamente. — ¿Por qué no? – mira de reojo. Maldición, ¿Qué le digo? — Porque trabajo ahí. – definitivamente soy un idiota. ¿Porque no pienso antes de hablar? — Bueno, no va a ser nada malo. ¿No? — No… pero… — ¡¡ Luca Malics dime la verdad soy tu madre, y quiero saber qué es lo que en verdad haces ahí o donde trabajas!! Mierda, mierda y más mierda. ¿Cómo se le dice a una madre que eres stripper?, bueno tendría que decirle, es mejor que se entere ahora y no pasar la vergüenza de verme bailar y encima desnudo. Aunque es mi madre no tengo cinco años para que me vea así, ya he cumplido veintiuno. — Antes de decirte la verdad, necesito que me prometas que vas a escucharme hasta la última palabra. – dije serio, y comenzando a transpirar, mis manos estaban húmedas al igual que mi frente. Admito estoy nervioso. — Bien. Escucho atentamente. – dejo la taza en la mesa y se cruzó de brazos, me hizo recordar a los años de la escuela cuando me metía en alguna pelea de adolescentes y quería escuchar mi verdad. Bien comencemos con el espectáculo. — Bien, es verdad que trabajo en el Exclusive Woman. Pero no es verdad que trabajo en el departamento de seguridad privada. – la miro atentamente, tenía pensado preguntar, pero antes que diga algo levanto la mano para frenarla. — lo prometiste. – aprieta sus labios, asiente y sigue escuchando. — Bien mama, no sé cómo empezar a decírtelo, a decir verdad, me da vergüenza. Pero no quiero que vayas ahí. — ¿Por qué? – sigue de brazos cruzados con su mirada profunda y seria. — Porque soy… stripper. – esto último lo digo en voz baja y mirando a un costado, esquivando sus ojos. — ¿eres qué? – no escucho lo que dije así que repetí lo mismo y seguía siendo en voz baja. — no te escucho Luca. Habla claro. — Soy stripper, mama. – me levanto de la silla al mismo tiempo que le digo lo que soy, no podía verla después de admitírselo. Mi trabajo no me avergonzaba en el momento de ponerme desnudo con mi hombría al aire enfrente de todas esas mujeres. Pero admitirle a mi madre que lo hacía, joder, fue lo más vergonzoso en mi vida. — Oh. – fue lo único que dijo. Estaba pensando mientras observaba hacia afuera a través de la ventana. Su silencio me estaba poniendo incómodo. — Me voy a dormir. – le dije sin mirarla. — Espera Luca. – me di vuelta hacia ella, sus ojos azules iguales a los míos estaban tranquilos. — Luca ya eres grande, sabes lo que haces, no estoy a favor ni en contra, al fin y al cabo, me ayudas con la casa y con Lidia, para que no le falte nada. No te sientas avergonzado, porque no es nada ilegal ni tampoco malo, prometo no ir ahí, y no preguntarte por lo que haces como stripper, pero quiero que te cuides. — Lo haré mama. — ¡Dios, mi hijo es un Stripper! — Mama – digo resignado. — Bueno, bueno. Otra cosa, aléjate de María. No entendía porque me lo decía, si con ella no tenía ninguna relación particular solo charlas junto con mi madre. — ¿Por qué lo dices? — Porque te ha visto bailar. – me dice con una gran sonrisa maliciosa, la misma sonrisa que tenía yo. Era increíble esta mujer, parecía una hermana o una amiga, nadie podría creer que era mi madre. — Oh mama, Dios. Mejor me voy a dormir tengo que entrenar e ir al trabajo hoy. — Solo te aconsejo. Escuchaba su risa detrás de mí mientras me encaminaba a mi habitación, parecía una adolescente. En la actualidad... Era increíble que se haya tomado tranquilamente mi madre que su hijo de dieciocho años, en ese momento, sea un bailarín exótico. Mi madre siempre fue tranquila y aceptaba todas las decisiones y opiniones de los demás, en especial la mía. Estaba más aliviado de que ella se enterara por mí, de lo que hacia y de donde venía la plata que recibía. Esto ayudo a que pudiéramos darnos los gustos que necesitáramos, ya no alquilábamos, compramos una casa con la plata de seguro que mi padre nos dejó. Y yo pagaba todos los impuestos y comida, no quería que ella trabajara, pero tuvimos nuestras discusiones por el tema, pero termino ganando cuando me dijo que lo necesitaría para sentirse útil y sentirse como una verdadera mama. Llegue a casa más temprano, últimamente no llegaba tarde ya que quería descansar más. Pase por el cuarto de mi hermana, una adorable niña de seis años dormía dulcemente. Esta niña se robó mi corazón, con sus adorables rizos cobrizos, su piel blanca junto con sus mejillas rosadas, hacían que mi corazón se llene de alegría y que valga la pena cada noche que trabajo y de que trabajo. Era una niña cariñosa, risueña, alegre, tierna, creció con todas las libertades, pero con sus limitaciones al mismo tiempo. Cantaba todo el tiempo, inventaba canciones, llena de sueños y amigos imaginarios. Cuando me mira con sus hermosos ojos celestes cielo, logra convertirme en lo que ella quiera, era mi debilidad. Era tanta la blandura que me provocaba mi hermanita, que me pidió que haga su pieza al gusto de ella, y así lo hice. Se la pinte toda una tarde de un color rosa princesa, y le compre todo lo que ella quería, cama blanca, cubrecama de las figuras de princesas que le gustaba, muebles rosas, muñecas, vestidos, zapatos, todo. Ya que se lo merecía, era educada y daba las gracias siempre al igual que pedía las cosas con un por favor. Ella se merecía más de lo que le damos con mi madre. Cerré la puerta de su habitación ya que hoy no tendría que ir al colegio. Porque tenía que hacerse unos estudios por la tarde, más bien una rutina con el pediatra. Por lo menos era lunes, el primer día de la semana y tenia materias que por el momento las notas eran elevadas, no iban a modificarse por un día que debe visitar al medico. Hoy sería un día largo para mí, ya que desde hace un tiempo pedí trabajar solo cuatro días a la semana, así podría pasar tiempo con mi familia. Al fin y al cabo, en estos cinco años recolecte una muy buena cantidad de dinero que tengo ahorrada en el banco por alguna urgencia. Pero hoy es lunes tengo entrenamiento y solo por hoy, ya que un compañero no estaba disponible tenia que hacer un show extra. Llegue a la puerta de mi habitación y tire mi bolso sobre la silla que estaba junto a mi escritorio. Me saque la remera y mis jeans gastados, y me quede en bóxer. Cerré las cortinas ya que empezaba a entrar la claridad de la madrugada, me tire sobre mi cama matrimonial, un gusto que me di para dormir más cómodo, puse un brazo debajo de mi cabeza ya acostado y encendí la televisión para ver algún deporte en los canales antes de dormir, pero mi cuerpo estaba demasiado cansado así que, sin darme cuenta, me derribe en un profundo sueño.
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