BELLA Desperté con un terrible dolor de cabeza, cuando abrí los ojos me encontraba en una bodega completamente vacía, no sabía quién me trajo aquí, pero el que lo hizo no conoce mi entrenamiento. Mi padre me enseñó a desastre de una silla antes de mi mayoría de edad, estar en esta silla atada no me detendrá, por mucho tiempo, no hice ningún ruido, porque necesitaba tiempo para desatar mis manos, me tomo una hora, pero solté mis manos. Ya con mis manos libres fue sencillo soltar mis pies, ya completamente libre, acomode las cuerdas de modo que pareciera que estuviera atada, y comencé a gritar pidiendo ayuda, para ver quien venía. —Ayuda, ¿hay alguien ahí? —, grite varias veces, hasta que la puerta se abrió y tenía que ser ese idiota y su amigo el tonto, es que porque sin tan estúpidos,

