6. Matrimonio forzoso. Bien, es lunes por la mañana, un buen café sobre el escritorio. Resuelvo el asunto de la ancianita embustera, que ¡Oh, sorpresa! Lidera una banda pequeña de estafadores. A lo que ha llegado la sociedad en estos tiempos… Lara se marcha con mis órdenes escritas. Ahora solo debo esperar a que todo se dé como he decidido. Por hoy ya puedo considerarme libre de hacer lo que se me venga en gana. Tomo el teléfono de mi escritorio y lleno de ansiedad marco a Richy. —¿Y bien? —Nada. Absolutamente nada —me dice. —Imposible. —No sé qué decirte, jefe… —suelta él, consternado—. Hice de todo… pero, amigo, es como si no existiera en ningún banco de datos… Respiro hondo para calmarme. No tolero la ineficiencia. —Vuelvo a decirte. Imposible. Sabes que soy un tipo impa

