50 Minutos antes de las cinco de la tarde, Carrie tomó un taxi en la entrada principal del resort y le pidió al conductor que la llevara al Rodadero. Se había cansado de marcar el número telefónico de Santiago sin obtener respuesta alguna. Lo más lógico era que nadie se encontrara en el apartamento, pero siguiendo el consejo de Amanda, cuando le dijo que las líneas solían fallar, prefirió acercarse hasta la vivienda de su novio. >, fueron las palabras pronunciadas por la subgerente, las cuales la terminaron de convencer. Luciendo una blusa de tiritas de tonos rojos y una mini falda azul, escaso maquillaje y sin calzado alguno en sus pies, como era ya su costumbre, descendió del vehículo frente al edificio de Santiago. Pero supo que no sería sencillo encontrarlo al escuchar l

