CAPÍTULO 05

1986 Words
Remojó el pequeño pedazo de algodón en un poco de agua y me lo pasó cuidadosa y suavemente por la punta de mi nariz. Me revisó, y luego de limpiar un poco más abajo, casi rozando mis labios, retiró el algodón y lo tiró al cesto de basura. Luke se había encargado de limpiar la sangre de mi nariz. Lo había intentado hacer yo, reflejándome en el espejo del baño, pero además de que la luz de éste no me llegaba directamente al rostro, mis manos eran bruscas y pesadas, por lo que por desgracia lo único que provoqué fue que mi nariz sangrara más de la cuenta. Él había sido más delicado conmigo. Sentados en la cama que se hallaba en su habitación, mientras alzaba mi mentón con una de sus manos delicadamente y limpiaba la sangre que brotaba de mi nariz. Mucho mejor que acabar de rompérmela yo misma, eh. -Estás lista- me sonrió dejando mi rostro y sacudiendo sus manos. Me entregó un pedazo de algodón-. Ten. Va a seguir sangrando probablemente, así que será mejor que te acomodes el algodón en la nariz para que no salga más sangre. -Gracias- murmuré sonriendo levemente, suspirando luego. -Iré a ver a los chicos a la sala. De seguro deben estar acosando a Lina con sus preguntas extrañas y esas cosas- dijo resignado levantándose del colchón y caminando hacia la puerta. -¿Están jugando a los detectives, no?- pregunté arqueado una ceja. Él frunció los labios. -Lamentablemente, sí- asintió con fingida tristeza. Reprimí una risita. -Lo suponía- dije mordiendo mi labio inferior y sacudiendo la cabeza. Era tan obvio. Y no tenían remedio. Ninguno de los chicos tenía remedio. Estaban dementes. -Los voy a ver- dijo Luke saliendo de la habitación. Asentí suspirando y lo vi desaparecer tras la puerta. ¿Dónde había dicho Luke que quedaba el manicomio? Relamí mis labios divertida por mis propios pensamientos y me levanté del colchón con el algodón en mano. Odiaba sangrar por la nariz, por lo que quería que este sufrimiento acabara pronto. Siempre tuve el pánico de morir desangrada por eso. Ridículo, lo sé, lo sé. ¡Pero hey! ¡Era pequeña e inmadura! No sabía que morir desangrada por la nariz era casi completamente imposible. Y no, no tenía nada que ver que hubiera pensado ello hacía apenas dos meses. Hacía dos meses, todavía era más pequeña de lo que ya era. Me dirigí al baño del departamento a pasos tranquilos y torpes, y encendí la luz al entrar. Qué horror. ¿Esa era yo? Era como el "tío cosa" de "Los locos Addams", si comprenden a lo que me refiero. Tenía todo el cabello desparramado y desordenado y feo y... ¿A quién engañaba? El "tío cosa" era un modelo de "Head & Shoulders" en comparación a mí. Yo parecía una bruja malvada de los sesenta o algo por el estilo. Solamente me faltaba una verruga y una escoba. Me encogí de hombros; no tenía de otra que aceptarlo. Pero... si ladeabas un poco tu cabeza, cerrabas un ojo y luego... el otro ojo... Sí, me veía muy sexy. Acomodé el algodón, tapando uno de los orificios de mi nariz y suspiré viéndome en el espejo. Era un completo desastre. No quería echarle toda la culpa a Lina, pero... sí, ella tenía toda la culpa. Si no se hubiera puesto cómo una loca asesina psicópata en el momento que ella sacó conclusiones equivocadas acerca de que yo era la novia de Luke, nada de esto habría pasado. Mi cabello no estaría hecho un desastre, mi nariz no estaría sangrando, y ella no estaría siendo cuestionada por cuatro dementes que se creían los detectives de alguna serie de televisión. Suponía que vivir en aquel departamento rodeada de cuatro extraños chicos, sería complicado y la mayoría de las cosas inesperadas. Solamente que no contaba con la rubia psicópata que tenía complejo de asesina llamada Lina o que tan pronto me viera quisiera arrancarme la cabeza. Quizá mi aspecto era demasiado "asesinable". Vaya, justo cuando creía que no podía decir tantas boberías y BAM. Sí puedo. Me sorprendía a mí misma cada día. El flash de una cámara me hizo dar un respingón al salir del baño. Pestañeé reiteradas veces sintiéndome mareada. ¿Pero qué...? -¿Qué fue eso?- solté confundida y arrugando la nariz. -Esa fue Dylan Summers con el peor cabello del mundo- me sonrió Ashton tendiendo hacia mí su celular. Vi la pantalla. Era yo. -Bórrala- lo corté, a pesar de que no había visto del todo bien la imagen. Él hizo un puchero. -No quiero. Además, igual sales linda- mencionó guardando su celular. Me sonrió-. Igual mantendré esa de donde sales con Luke abrazados, como fondo de pantalla. -¿Qué haces aquí?- bufé divertida evitando su anterior comentario. -Es el departamento en el cual vivo. Tomé mucha agua. Estoy frente al baño. Saca tus conclusiones, nena- se encogió de hombros divertido. Pasó al lado mío y abrió la puerta del cuarto de baño-. Los chicos están en la sala de estar. Si quieres puedes ir, eh- dijo guiñándome un ojo antes de entrar. Me crucé de brazos. ¿Por qué aveces sentía que me trataban como una niña pequeña? Probablemente porque era muy bajita. Me encaminé a la sala de estar y vi a los tres chicos sentados en un sillón con Lina frente a ellos. La mirada azulada de la rubia corrió rápidamente de ellos a mí. Me detuve asustada. Que no me asesinara, por favor. -Perdona- dijo fría, aún mirándome duramente. Sentí cómo mis músculos se aflojaban lentamente-. No era mi intención golpearte y botar tu sándwich. Creía que eras la novia de Luke... ¡Pero claro! ¡Que ridiculez más grande! ¿Qué idiota saldría contigo? ¿Auch? -Supongo que todo está olvidado- dije extrañada. Había empezado por ser una disculpa y acabó diciendo que nadie saldría con alguien como yo. ¿Cómo debía sentirme al respecto? -Lina es amiga de Luke- murmuró Calum en mi oído cuando me senté al lado de él. Le presté toda mí atención-. Solamente, que ha tenido problemas para entender que solamente es eso, ya sabes, una amiga- puntualizó lanzándole una larga mirada a Lina. Ella frunció el ceño ante la acción del castaño-. Se cree su novia. -Sé que algún día Luke y yo volveremos a estar juntos- replicó, al pared habiendo escuchado nuestra conversación. Me miró directamente, haciéndome sentir amenazada-. Y nada se volverá a interponer en nuestro camino. -Ni siquiera hubo algo que se interpuso entre nosotros- frunció el ceño el rubio. Se quedó unos segundos quieto y luego sacudió la cabeza-. ¡Ni siquiera hemos estado juntos, Lina! -Algún día lo estaremos, amor mío- murmuró ella sonriendo maliciosamente. -Por el amor a Dios, esta chica no se calla con nada- masculló Michael llevando ambas manos a su cabeza irritado. Repentinamente el timbre sonó-. ¡Voy yo!- exclamó desesperado por escapar, corriendo a abrir la puerta. Un segundo después, una chica rubia, de ojos claros, y un poco más baja que Lina, entró al departamento sonriendo suavemente. Me sonaba conocida. ¿Dónde la había visto antes? Fruncí el ceño, pensativa. Chica rubia, chica rubia, chica rubia, comida, chica rubia, chica rubia, pizza, chica rubia... ¡Oh, sí! ¡Ella solía trabajar conmigo en la pizzería! Duró unos tres días, y no hablamos casi nunca, pero de todas formas siempre me pareció agradable. ¿Cuál era su nombre? -Hola, chicos- dijo animadamente parándose en la mitad de la sala. Todos la saludamos al unísono, tan bien que me dio un poco de escalofríos la sincronía. Volteó a ver a Lina y se encogió de hombros-. Eres un desastre, mujer. -¿Aleisha?- pregunté señalándola, de pronto recordando el nombre de ella. La chica me miró entre sorprendida y confundida. Apostaba a que no recordaba quién era. -Sí... ¿Nos hemos conocido antes?- dijo acomodando un mechón de cabello tras su oreja. Sonreí, asintiendo emocionada. -Trabajábamos juntas en la pizzería- respondí-. Fue hace un par de meses. -¡Oh! Sí, sí, ahora te recuerdo- dijo felizmente-. ¿Cómo te llamabas?- me señaló luego, sonriéndome apenada. -Dylan- contesté sonriente. El rostro de Aleisha se transformó en pánico, e inmediatamente, volteó a ver a Luke. Pasó menos de un segundo antes de que ella volviera a verme con una sonrisa. ¿Era por mi nombre? Sabía que tenía nombre de chico, pero esperaba una mejor reacción. -Un gusto- se limitó a decir, yo asentí. Suspiró luego, luciendo abrumada y llevando una mano a su cabello-. Bueno, yo solamente venía a buscar a mi amiga Lina- dijo volteando a ver a la rubia asesina, dándole una pequeña palmada en el hombro. Alzó ambas cejas-. Vamos. -Eres una aguafiestas, Aleisha- bufó ella levantándose del sillón de brazos cruzados-. Adiós- se despidió de mala gana, saliendo rápidamente del departamento. -Bueno, adiós, chicos- se despidió sencilla Aleisha-. Y adiós, Dylan, fue lindo volver a verte. -Digo lo mismo- respondí sin quitar la sonrisa de mi cara. -Luke...- murmuró después volteando a ver al rubio. Él la miró sin expresión alguna en el rostro. Aleisha suspiró-. Hablamos luego ¿sí?- él asintió-. Adiós. Saludos a Ashton. -Adiós...- masculló Luke antes de que la puerta de entrada se cerrara completamente. Bajó la mirada decaídamente. ¿Qué había sido eso? Yo podía ser boba, pero no estaba ciega. El comportamiento entre Luke y Aleisha fue extraño. ¿Serían novios? Tal vez ex novios... Era confuso. -¿Sabían que nuestro champú tiene propiedades que quitan la caspa?- habló la voz de Ashton entrando a la sala de estar con una botella blanca en mano. Alzó la mirada-. Yo no tenía ni la menor idea, porque normalmente... ¿Qué le pasó a Lucas?- dijo interrumpiéndose a sí mismo. -Nada- respondió Luke levantándose del sillón-. Solamente estaba pensando. Por cierto, tengo hambre, ¿alguien quiere almorzar?- se encogió de hombros. -Que Dylan haga pizza- se burló Ashton alzando y bajando sus cejas. Volteé a verlo con cara seria. -No me hagas golpearte con la sartén- lo señalé molesta. Él sonrió inocentemente. -Tú me amas, lo sé. Puedes fingir, preciosa, pero me adoras- dijo engreído. -Si quieres yo te ayudo a golpearlo con la sartén- frunció el ceño Luke. -¿Por qué no vamos los cuatro a golpear a Ashton con cuatro sartenes?- propuso sonriendo alegremente Michael. Todos volteamos a ver a Ashton. -Yo... Um...- señaló entre balbuceos el pasillo-. Yo tengo que ir a esconderme a mi habitación. -¡Eres un gallina!- exclamó Michael levantándose y siguiéndolo hasta su habitación. Ashton corría como alma que lleva el diablo-. ¡No escapes! -Iré a evitar un homicidio- dijo saltando del sillón y siguiendo a los demás chicos, dejándonos a Luke y a mí en el mismo sillón. Volteé a verlo. -¿Quién es Aleisha?- pregunté curiosa. Él me miró sonriendo levemente. -No quiero hablar de eso ahora- respondió. Me encogí de hombros. -¿Y de qué quieres hablar?- pregunté sencillamente. Él mordió su labio inferior. -De cuáles ingredientes le pondrás a la pizza- contestó. Bufé seria y me levanté de golpe del sillón-. ¡Oye!- se rió a carcajadas-. ¡Dylan! -¿Qué?- espeté antes de desaparecer tras el pasillo. -¿Adónde vas?- preguntó reprimiendo la risa. -A mi cuarto- contesté volcando los ojos y continuando con mi camino. Escuché sus carcajadas divertidas desde la sala de estar, la manera en que me gritaba que lo sentía, a pesar de que sabía que no lo hacía, porque se estaba divirtiendo. Sonreí cuándo cerré la puerta de mi habitación, escuchando los gritos de Luke dirigidos hacia mí y el griterío que estaban provocando Michael, Calum y Ashton en otra de las habitaciones. Me gustaba este lugar. Sí, bastante, por más raro que fuera. Podía hacer algo más que acostumbrarme. Podía adaptarme. Quería convertirme en una amiga.  
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