CAPÍTULO 04

2495 Words
Desperté de golpe gracias al sonido molestoso de una trompeta (completamente normal y cotidiano, lo sé), y tan pronto como eso pasó, sentí mi cuerpo chocar contra el suelo del cuarto medio segundo después, yo caída a un lado de la cama y, yaciendo a mi lado, el cuerpo del gigante rubio con el que me había quedado dormida la madrugada de aquel día. Lindo comienzo de mi primer día. Vamos, destino, trabaja más duro, ambos sabemos que podría ser más humillante. Para empezar: ¿Alguna vez han escuchado esas bocinas de trompetas que hay como tonos de llamada en algunos celulares, o que aparecen en alguna que otra película acerca de campamentos de verano que en realidad parecen más militares que de diversión? Bueno, algo así fue. Mis tímpanos... ¡Puf! Idos. Mi dignidad... ¡BAM! Desaparecida. Y mis huesos... Auch. Rotos. Yup. Porque no era suficiente el hecho de que mis oídos se encontraban sufriendo internamente, sino que también tenía que despertar al lado del chico con el que me había quedado dormida en mi cama y con tres pares de ojos viéndonos tirados en el suelo, yo además con todos los huesos quebrados por la caída no suave que había sufrido hacía unos segundos. Tenía la suerte de una mosca que vivía en un hábitat rodeado de ranas y telarañas. «Es mosca muerta.» Yo era mosca muerta. Quizá, peor. Ya que no era la que era comida por una rana o atrapada por una telaraña, no. Era del tipo de mosca que se caía en la sopa de un viejo quejón de algún restaurante barato. ¡Esa clase de mosca! Un momento. Ay, no. Por favor, díganme que no acabo de tener una charla conmigo misma acerca de moscas. Qué horror. ¿Qué carambolas pasaba en mi cerebro? Tenía problemas mentales. Tal vez los chicos ya me empezaban a afectar, eso o ahora tenía un trauma en el cerebro por culpa de mi caída. Oh, genial. -Se ven tan lindos juntos- dijo Ashton mostrándoles la pantalla de su celular a Calum y a Michael-. Pero Dylan se vería mucho mejor conmigo. -¿Nos sacaste una foto durmiendo?- se escuchó la voz dormilona de Luke segundos después. Seguía lanzado en el suelo, recostado boca abajo como si estuviera tan cansado que de verdad no fuera capaz de ni siquiera levantar un dedo. Parecía que la "Flojeritis Aguditis" terminaría siendo una enfermedad real. -Se ven adorables. Parecen... dos osos bebés- dijo Calum. Fruncí el ceño. ¿Osos bebés? ¿Qué rayos significaba que parecíamos dos osos bebés? ¿Debía sentirme confundida o halagada? ¿Alegre o enojada? ¿Qué clase de persona comparaba a dos personas con osos bebés? -¿Por qué todavía no los he llevado al manicomio, maldita sea?- Luke murmuró para sí mismo luego de suspirar. Porque te tendrían que internar a ti también, rubio. -Recuerden que antes y luego del almuerzo tenemos que ensayar. Y después por la noche hay que tocar en el restaurante. No podemos perdernos esto- dijo Ashton guardando su celular y viendo a Luke, el cual seguía tirado en el suelo. -Cierto- masculló el rubio dándose un golpecito en la cabeza-. Allá voy- dijo levantándose del suelo de mala gana y quedando parado frente a Ashton, para luego palmear el hombro de éste, y mirarlo con el ceño fruncido y la cabeza ladeada, curioso de repente-. ¿Borraste la foto?- cuestionó. -¿Borrarla?- preguntó escuchándose ofendido y sorprendido Ashton. Se llevó una mano al corazón-. La puse de fondo de pantalla- respondió, sonriendo inocentemente luego. Luke volcó los ojos y salió de la habitación, como si se estuviera recordando a sí mismo que no había remedio con ninguno de ellos pero seguían siendo sus amigos. Porque... era exactamente eso. -Te ayudo- me sonrió dulcemente Ashton antes de tenderme una mano y ayudar a que me levantara del suelo. Me senté en la cama-. Ahora iremos a ensayar. ¿Quieres ir a vernos? -Preferiría quedarme aquí un rato. ¿Es un problema?- pregunté sin querer ser descortés. Me dolía la cabeza. Y los oídos, si es que seguían ahí. -No hay problema. ¿Te parece luego del almuerzo?- preguntó emocionado. Claramente este chico quería que los viera tocar. Sonreí. -Sí, creo que luego del almuerzo está bien- respondí. -Genial. Bueno, nos vamos a ensayar luego de que Luke esté listo. Nos vemos a la hora del almuerzo. Si hay problemas o llega algún paquete inesperado, nos llamas. Los números están pegados en papelitos en la puerta del refrigerador de la cocina, cada uno tiene nuestro nombre puesto en la parte de arriba. ¿Está bien?- me sonrió amablemente. Arqueé una ceja. -Qué responsable, Ashton- mencioné incrédula. Él se encogió de hombros fingiendo modestia. -¿Qué puedo decir?- dijo pestañeando reiteradas veces y luciendo creído-. Yo soy así- concluyó. Sonreí divertida, reprimiendo una risita. Dios, Ashton era único. Justo dos segundos después Luke entró a la habitación con una chaqueta en mano. -Eso no es cierto- puntualizó, al parecer ya habiendo oído la plática anterior-, yo lo obligué a que se aprendiera eso- dijo dirigiéndose a mí arqueando ambas cejas. Reí. Volteó a ver a Ashton y le pasó la chaqueta-. Se te quedaba esto. Irresponsable. -Mandón-bufó, antes de reírse risueñamente. Ashton me lanzó una última mirada-. ¡Nos vemos luego, amor mío!- dramatizó para luego lanzarme un beso. Ay por Dios. -Hasta luego, Dylan- se despidió Calum junto a Michael. -Nos vemos, chicos- me despedí de ellos agitando levemente la mano. -Hasta más tarde- se despidió Luke de mí, plantando un beso en mi frente. Me sonrojé-. Adiós, Dylan. -Adiós...- susurré, viendo después una última sonrisa de su parte y la puerta cerrada. Unas exclamaciones de emoción y alegría se escucharon antes de que la puerta de entrada tronara fuertemente, dándome a entender que se habían ido. Suspiré hundiendo mi cabeza en la almohada. Había dormido con Luke. Qué vergüenza más grande. Me senté de regreso en la cama y observé mi maleta lanzada en el piso. Ugh, tenía que desempacar. ¿No le podía pagar a alguien para que lo hiciera? Me daban ganas de dormir de tan sólo pensar en moverme. Pero de todas formas algún día tendría que sacar mis cosas de mi maleta y guardarlas en los cajones, por lo que me resigné y empecé a sacar y a guardar, mientras solamente era capaz de pensar: ¿Cuándo hicieron una banda? Claramente no tenían pinta de ir a tocar a un restaurante como música de fondo, con lo ruidoso que ellos eran... imposible. Además, Luke tocaba la guitarra ¿no? Y Ashton la batería. Debían de ser una banda. Ahora lo que me intrigaba era cuándo y cómo la habían formado. Y más encima, ¿cuál era el nombre del grupo? ¿Los cuatro chicos locos? Me sonaba lógico si es que era así. Suspiré cuando ya había acabado de desempacar toda la maleta. Lo sé, gran logro. ¡Un gran aburrimiento para Dylan, y un paso más pequeño que un insecto para la humanidad! Los grandes cambios empiezan siendo pequeños ¿no? Y además, ¿qué mierda con esa frase de "un pequeño paso para el hombre pero uno grande para la humanidad"? ¡Amigo! ¡Estabas en la luna! Yo habría hecho hasta una fiesta y ese tipo Armstrong lo único que hizo fue decir una frase más heroica que Polonia cuando creyó que con caballería podría derrotar a Alemania. Soy una ñoña, no me lo recuerden. -¡Abran, hijos de puta!- chilló una voz lejana. ¿Qué carambolas había sido eso? ¿Era en el departamento? Quizás me había concentrado demasiado en comerme mi sándwich que no escuché el timbre, tenía que estar más pendiente de lo que pasaba a mi alrededor y no de la comida. Oh, por cierto, sí, había encontrado un sándwich en mi maleta. Y eso que ni siquiera estaba descompuesto. Vaya suerte ¿no? Me preguntaba por qué no me lo había devorado antes. Tomé una bocanada de aire. -¡Ya voy!- exclamé de regreso, aunque sabiendo que la chica no me escucharía de tan lejos. Me levanté del suelo, aún con mi comida en mano, y salí del cuarto dirigiéndome a la puerta de entrada. Tan pronto cuando se escuchó el timbre sonar reiteradas veces volqué los ojos irritada. Qué poca paciencia tenía esta mujer. Abrí la puerta. -¿Y tú quién eres?- preguntó alzando una comisura de su boca, formando una mueca de asco. Me sentí como un pedazo de basura al lado de un diamante caro. Rubia, ojos azules, labios gruesos, cuerpo perfecto y alta. Llevaba tacones negros que combinaban con ese vestido oscuro y apretado que llevaba puesto. Tenía el maquillaje puesto adecuadamente, de manera que se veía sexy pero no como una perra. Sí... Me sentía algo inferior, eh. -Me llamo Dylan- respondí, extrañada al momento de verla hacerme a un lado y entrar al departamento sin permiso, inspeccionando con su mirada azulada su alrededor. Fruncí el ceño-. ¿Qué buscas? Ella volteó a verme antes de sonreír cortamente. -A Luke- rió ligeramente como una especie de chica hueca por la nariz y cambió radicalmente su sonrisa a una mueca seria en menos de un segundo-. ¿Y tú qué haces aquí?- me preguntó, no como si buscara una razón sino como una indirecta de "vete, no me importas". Suspiré. -Vivo aquí- respondí. -¿Eres novia de Michael?- preguntó. Fruncí el ceño y sacudí mi cabeza. -No- me negué. -¿Calum?- continuó. Respondí con un sencillo "no"-. ¿Eres la novia de Ashton? -No lo soy- respondí incrédula y sonriente, volcando los ojos luego ya harta de su comportamiento. La vi fruncir el ceño notoriamente. No tardó ni tres segundos en lanzarse contra mí y lanzarme al suelo mientras me golpeaba exageradamente, como una niñita claro. -¿¡Qué mierda te sucede!?- chillé intentando alejarla de mí. El sándwich se me cayó de las manos-. ¡Joder! ¡Tenía hambre! -¡Eres novia de Luke, zorra!- exclamó tomando bruscamente mi blusa. Auxilio. -¡No lo soy! -¡Sí lo eres! ¡Y aléjate de él! ¡Es mío!- gritó mirándome de una manera extrañamente psicópata y demente. ¿Dónde mierda estaba mi celular y los números de emergencia cuando los necesitaba? ¡A la cocina! -¡No te escapes de mí!- exclamó furiosa al verme intentar escapar. Me agarró del pie provocando que cayera al piso y quedara junto a ella-. ¡Ajá! -Ni siquiera soy la novia de Luke- me quejé, preguntándome mentalmente qué cosa mala había hecho para merecer ello. -¡Claro que sí! ¡No me mientes, Dylan!- chilló burlándose de mi nombre al final. -¡Oye!- gruñí quejica al darme cuenta de su tono de burla-. No te burles de mi nombre. -¡Llorona!- dijo antes de sacarme la lengua. Puse los ojos en blanco y me zafé de su agarre dándole un golpe con la suela de mi zapato en la cara. -Ups- dije haciendo una mueca de una disculpa irónica. -¡Maldita bastarda!- gritó desesperadamente con su timbre de voz chillón e irritante-. ¡Te voy a sacar los ojos cuando duermas, hija de perra! Me estaba empezando a dar miedo ¿sabían? Llegué a la cocina, tomé el papelito que decía "Ashton" (que fue el primero que vi) y me fui a encerrar rápidamente a mi habitación, para llamarlo sin ser interrumpida por culpa de la rubia psicópata que había suelta en el departamento. Decían que las rubias eran huecas. ¡Nadie me había mencionado que también estaban las dementes! -Maldita sea, contesta- mascullé llevando el auricular de mi móvil a mi oído. ¿Y si Ashton contestaba y yo no escuchaba que lo había hecho por culpa de mis tímpanos destrozados? Por favor, no. -¿Aló?- me respondió la voz familiar de Ashton del otro lado de la línea. -¡Ashton!- exclamé. -¿Qué pasa? -Una chica rubia está intentando matarme- solté. -¿¡Qué!?- reaccionó preocupado y extrañado. -¡Ven para acá, hija de puta!- se escuchó la voz chillona de la chica del otro lado de la puerta. Mi cara se transformó en una mueca de horror y temor. -Ayúdame- dije con un hilo de voz. Era demasiado joven para morir. -Allá vamos- masculló antes de colgar. Ay Dios, no. Cuando ellos llegaran ya sería demasiado tarde, ¡sería devorada por la alta y escultural chica rubia enfadada que había suelta en el departamento y de la cual no sabía ni el nombre! ¡Ni siquiera había alcanzado a dejar mi legado! Rápido, necesitaba un lápiz y una servilleta. -Sé que estás ahí- canturreó molesta golpeando reiteradas veces la puerta de mi cuarto. Y me dijeron que el cuco no era real, claro. -¡Eres una gallina!- chilló ella harta de que no le abriera la puerta-. ¡Deberías estar muerta! Escuché su respiración pesada desaparecer de un momento a otro mientras pasos fuertes y molestos chocaban contra el suelo en dirección a la salida. ¡Se había ido! ¡Era libre! ¡No sería asesinada por una extraña rubia que me hacía sentir inferior de tan sólo verla! Salí de la habitación para asegurarme de que ella ya no estaba. Revisé cuidadosamente a los alrededores antes de sacar un pie de la habitación. Mi nariz se deformó cuando la chica rubia de ojos azules me lanzó una sartén a la cara. -¡Ajá! ¡Sabía que saldrías!- dijo victoriosa corriendo hacia mí. Bufé y llevé una mano a mi nariz. Mierda, estaba sangrando. Gran día ¿no? Ni siquiera había logrado desayunar y ya estaba siendo asesinada brutalmente por una extraña. Quizá la prueba que me hicieron los chicos debió ser más extrema y específica. ¿Qué? Solamente decía. -Ahora dime desde cuándo eres la novia de Luke- gruñó subida a mí y poniendo ambas manos a los lados de mi cabeza. Me sentía violada. -No soy su novia- suspiré. -Mentirosa. ¿Cómo mierda podía hablar con ella si lo único que decía, e insistía con que, era que yo era nada más y nada menos que la novia de Luke? ¡Ni siquiera llevaba un día de conocer al chico! -Dime. Gruñí. -No soy su jodida novia- insistí, ahora ya más alterada-. Sólo vivo aquí. -¿Y por qué vives aquí?- frunció el ceño. Larga historia, guapa, larga y larguísima historia. -Responde- chilló haciendo fuerza en mis muñecas. Hice una mueca de dolor-. Dime desde cuándo y por qué vives aquí con los chicos. -No- una voz fuerte y familiar se escuchó a unos pasos de nosotras. Ambas volteamos a ver-. Tú dime, Lina, ¿desde cuándo y por qué estás en el departamento?- preguntó Luke con los chicos mirando seriamente parados tras de él. Oh, mi novio venía a rescatarme. Genial.  
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