—Hija , ven , te presentaré : el señor Edward y la señora Sarah Scott , y su hijo James Scott. Mi hija , Mycal.
—Un gusto , señores Scott , y también un gusto , joven James.
—Un gusto en conocerla , señorita Mycal.
—Un gusto también , señorita Mycal —dijo el padre de James alegremente.
—Un gusto , señorita Mycal —dijo la madre de James.
—Mi esposa , Ana —dijo el padre de Mycal , sonriendo.
—Un gusto , señora Capell —respondió el padre de James.
—Sà , un gusto , señora Capell ; mi hijo James —dijo la madre de James
—Un gusto en conocerlo.
—Ahora sé de dónde proviene la belleza de Mycal —pensó James en voz alta , mirando a su alrededor con un poco de vergüenza.
—La madre de Mycal se enrojeció al escuchar el halago de su futuro yerno —¡Qué cosas dices, hijo!
—Eh… y yo , joven James , también puse algo.
—Claro que sà , señor Arthur ; su hija ha sacado sus ojos —le respondió al padre de Mycal mientras observaba a su hija.
—Rio—Jajaja , bueno , esto está muy hablado. ¿Qué les parece si pasamos al comedor?
—Está bien —respondieron los padres de James al mismo tiempo.
—James miraba fijamente a Mycal , pero fue interrumpido por Arthur , quien se acercó a él.
—Joven James , vamos al comedor.
—Sà , gracias , señor Capell.
—Caminaron todos hacia el comedor—Pueden sentarse donde gusten , están como en su casa —comentó el padre de Mycal.
—Sà , tienes razón , cariño —dijo la madre de Mycal. Miró a su hija , que se iba a sentar al lado de su padre , pero intervino—. Hija , siéntate al lado del joven James.
—SĂ , mamá —dijo Mycal. No entendĂa por quĂ© querĂan que se sentara al lado de Ă©l; solo era un invitado , nada más. Se sentĂł al lado de James.
—¿Qué haces aqu� —susurró , bajo , pero audible para él.
—Tus papás nos invitaron , Mycal —susurró él también , bajo , pero audible para ella.
—Entonces , Âżya sabĂas quiĂ©n era yo? —preguntĂł con un tono de curiosidad , queriendo saber si Ă©l ya la conocĂa.
—No , Mycal , no sabĂa que vendrĂa a tu casa , ni que te apellidas Capell , por cierto te vez muy hermosa con ese vestido
—Que...—Mycal se sorprendió por sus palabras , pero su conversación fue interrumpida por la madre de Mycal , quien los observaba.
—Vaya , creo que se están conociendo muy bien —comentó la madre de Mycal , un poco contenta.
—Sà , al parecer se van a llevar bien —dijo la madre de James , mientras los miraba a ambos.
—Sà , creo que hicimos una buena elección , cariño —dijo el padre de James , mirando a su esposa.
—Tienes toda la razón —sonrió ella , mirando a su esposo.
—¿A quĂ© se refiere con que hicieron una buena elecciĂłn , señores Scott? —preguntĂł Mycal , sorprendida. No entendĂa por quĂ© los padres de James hablaban como si quisieran que ella perteneciera a su familia. MirĂł a sus propios padres.
—Ah… bueno —respondió su madre , devolviendo la mirada al padre de Mycal.
—Será mejor que comamos , luego hablamos —dijo el padre de Mycal , mirando al padre de James , como dando una señal de que no dijera más.
—Pero la madre de James no se quedĂł callada. Se le hacĂa raro el comportamiento de Mycal ; llegĂł a pensar que ella no sabĂa sobre esta cena , que era para su compromiso con su hijo—¿Por quĂ©? La niña tiene derecho de saber por quĂ© estamos aquĂ.
—Amor , no aún.
—No estoy entendiendo nada , mamá , papá , ¿qué ocurre?
—La madre de Mycal la observó y le dijo:
—Hija… bueno , los señores Scott vinieron para… —fue interrumpida por la desesperada señora , madre de James—Pedir tu mano ; serás la esposa de mi hijo.
—¡Qué! —exclamó Mycal. Se levantó de la mesa y corrió hacia su habitación; sus padres la llamaban , pero no les hizo caso.
—Mycal , espera…
—Cariño , yo iré a hablar con ella —dijo Arthur , pero sus pasos fueron detenidos por la intervención de James.
—Señor Capell , perdón que me meta , pero, ¿me da permiso de hablar con su hija?
—Pero no la conoces ; ella puede…
—Amor , déjalo. Será parte de nuestra familia. Adelante , joven James. Mireya te llevará al cuarto de Mycal. Mireya , por favor , enséñale el dormitorio de mi hija.
—Ah —los miró un poco confundida—. Sà , señora , por aquà , joven.
—Está bien —seguà a Mireya , subà las escaleras , caminé por un pasillo y llegué a una puerta muy bonita. Toqué la puerta y obtuve respuesta.
—No quiero hablar con nadie —escuchĂ© que abrĂan la puerta; sabĂa que era mi papá. Yo solo seguĂ llorando al filo de mi cama—. No quiero verte , papá— "No voy a salir de mi cuarto nunca más. ÂżPor quĂ© estaba pasando esto? ÂżPor quĂ© querĂan comprometerme justo ahora, mientras estoy atravesando una ruptura?" , pensĂł
—No soy tu papá.
—Al escuchar la voz de James , levantĂ© rápidamente la cabeza. Él no podĂa estar aquĂ , en mi habitaciĂłn ; iba en contra de las reglas.
—¿Qué haces aqu� ¿Cómo supiste dónde está mi habitación?
—Tus papás me dieron permiso de subir a verte , y , bueno , gracias a Mireya , que me enseñó dónde está tu habitación.
—No puedo creer que mi papá haya permitido que James suba , pensó —Pues sal de mi habitación ; no quiero hablar con nadie , ni mucho menos contigo.
—Mycal , sé que te parece injusto lo que estás viviendo , pero no podemos ir contra la ley.
—Sà podemos. ¿Acaso crees que serás feliz estando casado con una mujer que no te ama , que piensa en alguien más?
—Mycal , aunque no me case contigo , vendrá otro , y otro , pero no con el que amas. Estoy seguro de que también está comprometido con alguien más.
—No importa ; sĂ© que Ă©l me ama y no se casará. Me vendrá a buscar y nos iremos de aquà —todo su reproche lo decĂa mientras estaba sentada aĂşn en el suelo , con las manos sobre la cama y la mirada fija en ella.
—Está bien , huirás , pero no piensas en las consecuencias. No piensas en lo que le puede pasar a tus padres , a tus hermanas —se acercó a Mycal , inclinándose hacia ella.
—¿Qué quieres decir? —Mycal regresó la mirada hacia él. Estaba muy cerca ; los dos ahora estaban frente a frente , a la misma altura , y esa postura hizo que Mycal se pusiera un poco nerviosa.
—Los que pagarán por tu amor serán tu familia ; esa es la ley.
—¿Pero por qué? ¿Qué le hicimos para que nos traten como objetos? Yo solo quiero vivir en un hogar que sea construido por amor , no por apariencias ni por leyes… solo quiero… —Mycal sollozó , apartó la mirada y volvió a mirar su cama.
—Te entiendo , Mycal; no eres la única que ha dejado el amor atrás por cumplir la ley.
—Se sorprendiĂł al escucharle hablar y lo regresĂł a ver—TĂş tambiĂ©n tenĂas a alguien , entonces podemos luchar los dos para… —fue interrumpida antes de decir lo que pensaba.
—Mycal , esa persona está casada con alguien más ; hace unas horas se acaba de casar. ¿Recuerdas cuando nos vimos en el parque?
—Sà , recuerdo , pero, ¿qué tiene que ver con lo que estamos hablando?
—VenĂa de su boda.
—VenĂa de su boda y no hizo nada para detenerla , pensó—¿Y no hiciste nada , no la impediste?
—Mycal , hay que respetar la ley. Además , no quiero que mi familia muera por mi imprudencia. Es verdad que aún la amo , pero no podemos hacer nada ; solo seguir la ley para proteger a las personas que nos aman.
—Pero… es injusto.
—Mycal , sé que es injusto , pero no puedes ir contra la ley. Solo piénsalo—Se levantó del suelo , caminó hacia la puerta de la habitación y salió del cuarto de Mycal.
—James —susurrĂ© , mientras me levantaba del filo de la cama. CaminĂ© por mi habitaciĂłn , pensando en todo lo que James me habĂa dicho. SĂ© que tiene razĂłn , pero Âżpor quĂ© obedecer a esos hombres? DejĂ© de pensar cuando escuchĂ© que abrieron la puerta. RegresĂ© la mirada y vi a mi mamá parada allĂ.
—Mamá.
—¿Puedo pasar , Mycal?
—Sà , mamá.
—Hija , sé que estás molesta por…
—Mamá , está bien. Aunque James me explicó todo y creo que tiene razón en ciertas cosas , pero aún no estoy de acuerdo con lo del matrimonio…
—Hija , sĂ© que para ti será difĂcil amarlo , pero al final sentirás algo por esa persona. Al verlo todos los dĂas , te darás cuenta de que no puedes vivir sin Ă©l , y cuando tengas tus hijos , vas a estar agradecida por tener una familia , un hombre de buen corazĂłn que ama a tus hijos y hace todo para darles lo mejor.
—Mamá , quiero una historia de amor , no una historia disfrazada de amor. Sé que tú y papá no se amaban ; al final se enamoraron , pero yo no… De verdad lo siento , mamá ; quisiera quitarme esa ilusión y cumplir con lo que la ley exige , pero no puedo.
—Lo sé , hija. No sabes cuánto tu padre y yo luchamos para que cambien estas leyes , para que tú y tus hermanas se casen por amor , pero no se pudo hacer nada. Solo te pido que aceptes a James ; él es un joven bueno…
—Está bien , mamá , intentaré acercarme a James.
—Gracias , hija , por comprender.
—Mi mamá me abrazó. Bajé con ella ; caminamos al comedor donde estaban todos los demás.
—Hija, ven, siéntate.
—Gracias , padre —Mycal se sentó al lado de James , miró a los padres de él—. Pido disculpas por mi comportamiento , señores Scott.
—Está bien , hija, creo que te sorprendimos —sonrió el padre de James.
—Bueno , creo que debemos comer —anunció el padre de Mycal.
—Sà —dijeron todos.
—La tarde pasó rápidamente. Los Scott comenzaron a despedirse.
—Bueno , creo que es hora de irnos.
—Tienes razón , cariño.
—Gracias por haber venido —dijo Arthur.
—No fue nada , querĂamos conocer a tu hija lo más pronto posible , aunque ella nos dio una sorpresa —riĂł el padre de James.
—Sà , pido disculpas nuevamente en nombre de mi hija por ese malentendido.
—No te preocupes , Arthur ; el haber venido dio frutos. Los chicos se han acercado mucho , ¿no lo crees? —los dos miraron a Mycal y a James, que se estaban observando.
—Tienes razón —caminaron hacia la puerta.
—James se acercó a Mycal para despedirse—Nos vemos en la ceremonia.
—Sà , está bien. Adiós , James.
—Adiós , Mycal —se acercó a mà y besó mi mano ; cuando lo hizo , sentà un extraño cosquilleo en mi estómago.
JAMES
—James se sentó junto a sus padres en el coche. Los miró con cierta reserva , y fue su padre quien se animó a iniciar la conversación.
—Hijo , ¿y qué te pareció Mycal?
—Si...
—Ha mi parecer —respondiĂł la madre de James—Se los veĂa muy cĂłmodos juntos , aunque no entiendo por quĂ© sus padres no le dijeron que venĂamos para pedir su mano. ÂżNo te pareciĂł raro , cariño?
—No , amor —contestĂł su esposo—Solo querĂan que su hija se acostumbrara a nuestro hijo , para que ellos dos desarrollen sentimientos el uno por el otro. Al parecer resultĂł , porque nuestro hijo hasta subiĂł a hablar con ella.
—Papá , mamá , no se ilusionen rápido —replicó James—Solo traté de ser caballeroso y ayudar a los demás. Además , no es la primera vez que veo a Mycal.
—¿Qué… cómo que no es la primera vez , hijo? Dime, ¿dónde la conociste?
—Mamá , no pienses nada malo de Mycal —dijo con suavidad—. Solo fui al parque y la vi llorando. Me acerquĂ© a ella , y tuvimos una pequeña conversaciĂłn , sin imaginarnos que nos volverĂamos a encontrar hoy.
—¿Llorando? ¿Por qué , hijo?
—No lo sĂ© , mamá. No le iba a preguntar; reciĂ©n la conocĂa. Además , no se puede tener una conversaciĂłn con una mujer sin ser su prometida , Âżlo olvidas, mamá?
—Es verdad , hijo —respondió ella con una sonrisa
—Está bien , dejame preguntarte a hijo. A mi parecer , Mycal te agrada , ¿verdad?
—No les voy a mentir , mamá , papá —dijo James—. Mycal me agrada , pero serĂa injusto decir que me agrada para que sea mi esposa. Solo me agrada como amiga.
—Está bien , hijo —dijo su madre —. Asà se comienza ; ya verás que terminarás enamorándote de tu futura esposa.
—Sà , hijo , tu madre tiene razón
—No lo creo —susurró él para sà mismo.
—¿Dijiste algo , hijo? —preguntó su madre.
—Solo estoy cansado , eso es lo que dije , mamá.
—Hijo , sé por qué estás asà —dijo su padre con voz grave—. Sabes bien que no podemos ir en contra de las reglas , asà que debes olvidar ese pequeño percance y abrir tu corazón a la mujer que será tu esposa.
—¿Percance? ¿De qué hablan ustedes dos?
—Amor , son cosas de hombres, no podemos decĂrtelo.
—Es verdad , mamá.
—Está bien , con tal de que ese percance no sea una mujer—Dijo su madre , mientras el coche se detuvo. Bajaron todos y caminaron hacia la casa. La madre de James entró , dejando a los dos hombres afuera. Al notar su demora , preguntó:
—¿Qué ocurre , por qué no entran?
—Amor , iré a conversar con nuestro hijo —susurró el padre—. Voy a convencerlo.
—Está bien , ve —respondió ella confiada. ella caminó hacia la casa , dejando solos a su hijo y a su esposo
—Vamos , hijo , hablemos lejos de la casa.
—Está bien , papá —contestĂł James. Caminaron hacia el jardĂn , alejadose de la casa para que nadie escuchara la conversaciĂłn.
—Dime , hijo , fuiste a ver a esa mujer , ¿verdad?
—Lo siento mucho , padre , sĂ , la fui a ver. QuerĂa contemplar con mis propios ojos su matrimonio.
—Te dije que no fueras , hijo , eso te traerĂa mucho dolor.
—Lo sĂ© , papá , pero querĂa verlo para poder olvidarme de ella , para que mi corazĂłn comprendiera que nunca estarĂ© con ella.
—Y tu corazón se decepcionó.
—No , aún siento que la amo , papá. De verdad quiero olvidarla para ser completamente fiel a Mycal , pero no puedo.
—Por eso te dije que no fueras a buscarla. Tu corazón se aferrará más a ella. Aún piensa que hay esperanza , y eso te impedirá amar a Mycal , porque creerás erróneamente que habrá una oportunidad y querrás perseguirla.
—¿Cómo sabes lo que siento tan detalladamente , papá?
—Lo sĂ© porque lo vivĂ. CometĂ muchos errores , hijo , en mi pasado , pero gracias a tu madre, ninguno de mis errores fue descubierto. Ella me ama más de lo que yo la amo a ella. AĂşn lo intento, aĂşn quiero darlo todo. Por eso no querĂa que tuvieras confundido con tus sentimientos. AsĂ que olvĂdala; si ella te vuelve a buscar o la vuelves a ver por casualidad , no te acerques , no hables con ella. Tus sentimientos te traicionarán y herirás a la mujer que realmente te amará.
—Está bien , papá , seguiré tu consejo.
—Ah , y otra cosa , hijo: cuida muy bien a Mycal.
—¿Por qué lo dices , papá?
—SĂ© que ella tambiĂ©n se ha enamorado; lo vi en sus ojos. Pero ese amor podrĂa ser la ruina de su familia.
—Está bien , papá. Te prometo que no pensaré con el corazón , sino con la razón en cada decisión , y cuidaré a Mycal para que no se meta en problemas.
—Eres un buen hijo , estoy orgulloso de ti… y de mà también. Veo que te crié bien. Ahora vamos a la casa; tu madre puede sospechar.
—Sà , papá.
—Mañana hay que ir al taller a traer unas cosas.
James lo mirĂł extrañado; hablar del taller parecĂa fuera de lugar.
—El taller…
—Qué bueno que los encuentro , tanto se demoran para hablar.
—Sà , amor , estábamos hablando de cosas del taller , para mañana.
—Ah , bueno, vamos adentro ; la comida ya está hecha , cariño.
—Sà , vamos , hijo.
—Sà , papá.
—Caminaron los tres juntos , entraron a la casa y James se sentĂł a la mesa. ComiĂł lo que le sirvieron mientras observaba a sus padres. Siempre pensĂł que su padre se habĂa enamorado primero de su madre , pero tras lo que le confesĂł , comprendiĂł que no serĂa justo ver a Mycal como a su madre; intentarĂa enamorarse de ella primero.
—¿Qué ocurre , hijo? ¿Por qué me miras as� ¿Hay algo que quieras decirme?
—No , mamá, solo estaba pensando en lo que ocurrió hoy en la casa de los Capell , eso es todo.
—Ah… bueno , ahora que mencionas a los Capell , ¿te diste cuenta , hijo? ¿Y viste cómo Mycal actuaba de manera extraña? Cuando se enteró de que se iba a casar contigo , salió corriendo. Se supone que criamos a nuestros hijos sabiendo que , cuando sean mayores , se casarán con las personas que elijamos.
—Mamá , no todos reaccionamos con paciencia al recibir tal noticia. Además , ella tiene solo diecisiete años.
—No sé , hijo; me da la impresión de que algo ocultaba.
—Amor , no pienses en esas cosas. Ahora hemos decidido aceptar a la familia Capell.
—Solo quiero proteger a mi hijo , cariño; no quiero que sufra por un amor no correspondido.
—Amor —él la miró , un poco molesto—.
—Lo siento , cariño , discúlpame; creo que no me siento bien —dijo ella , levantándose y caminando hacia su cuarto.
—Amor , espera. Sigue comiendo, hijo.
—Está bien , papá.
—El padre de James la siguió hasta su habitación , entró y cerró la puerta—Amor, ¿estás bien?
—SĂ… lo siento , no querĂa decir esas cosas delante de nuestro hijo , pero… —comenzĂł a llorar.
—¿Qué ocurre , amor? Dime.
—La vi , Edward.
—¿A quién viste , amor?
—A la mujer con la que he estado compitiendo por años por tu corazón.
—Amor , ya te dije que eso quedó en el pasado; mi corazón te pertenece.
—Quisiera creerte, pero sĂ© que no es asĂ, Edward. La que ama con devociĂłn aĂşn soy yo.
—Está bien , no puedo borrar el pasado de tu mente para que me creas , Sarah , pero si ese es el precio para que sigas amándome como lo has hecho hasta hoy , lo acepto.
—Ella lo mirĂł , sintiĂ©ndose culpable. Se acercĂł y lo abrazó—PerdĂłname , Edward , no debĂ hablar de nuestro pasado . Supuestamente lo habĂa olvidado , pero verla me trajo memorias dolorosas.
—Está bien , amor; te perdono todo —dijo él , separandose del abrazo. Puso su mano en su mejilla , mirándola con ternura—. Porque de verdad te amo.
—Yo también te amo , Edward. Eres el amor de mi vida.
—Y tĂş el mĂo , Sarah.
—Está bien. Como te decĂa , la vi y me enterĂ© de que vino con su hija. Es viuda , y su hija se casaba hoy con el hijo de los Legge.
—En serio… bueno , no hablemos de esa persona. Terminemos de comer; nuestro hijo está solo.
—Tienes razón , cariño, vamos.
Salieron de la habitaciĂłn y caminaron hacia el comedor , donde encontraron a James con el plato vacĂo.
—Hijo , ¿ya terminaste de comer tan pronto?
—SĂ , mamá , tenĂa mucha hambre. Ahora que están aquĂ , puedo retirarme de la mesa.
—Está bien , hijo; ve a tu habitación.
—Entonces me retiro. Buenas noches , mamá y papá.
—Buenas noches , hijo —dijo su madre.
—Buenas noches , descansa , hijo —dijo su padre.
—SĂ , hasta mañana—James caminĂł rápido y entrĂł a su habitaciĂłn. No podĂa creer lo que habĂa escuchado en la habitaciĂłn de sus padres—No puede ser… me enamorĂ© de la hija de la mujer que ha hecho daño a mi mamá
MYCAL
—Tocaron la puerta de su habitación. Ella regresó la mirada hacia la puerta y preguntó:
—¿Quién es?
—Soy yo , hija, ¿puedo pasar?
—Sà , papá , entra —respondió ella.
Su padre entrĂł y caminĂł hacia la cama donde su hija se encontraba , ya acostada.
—¿Qué ocurre , papá?
—Necesito hablar contigo , hija.
—¿De qué , papá?
—Sobre lo que pasó hace unas horas.
—¿Hablas de mi compromiso , el cual no sabĂa?
—SĂ , hija , perdĂłname , no sabĂa cĂłmo decĂrtelo.
—Está bien , papá , entiendo. Además , crecà sabiendo que en cualquier momento iba a pasar , igual que a mis hermanas.
—Hija , crĂ©eme que tu madre y yo hicimos todo lo posible para que ustedes tengan una vida mejor , pero el consejo no nos permitiĂł; más bien se burlaron de nosotros. TambiĂ©n intentamos huir , pero el señor DarĂo nos descubriĂł. Fue bueno que en ese momento no nos delatara , pero aĂşn vivimos con ese temor. Tu madre y yo… solo no quiero que les pase nada a ti ni a tus hermanas. AsĂ que , por favor , hija , te pido de corazĂłn que aceptes a ese joven. CrĂ©eme que busquĂ© a un hombre bueno. Su familia es Ăntegra , sin conflictos , ideal para ti. Me hubiera gustado que fueras tĂş quien me convenciera para dejarte casarte con el hombre que amas , pero todo es distinto.
—Mycal se acercó a su padre , tomó sus manos y lo miró a los ojos—Papá , tranquilo. No cometeré ningún error. Sé que es mi deber casarme con el hombre que me has elegido. Aunque me parezca injusto , debo hacerlo.
—De verdad , perdóname , hija. Como padre te fallé. Se supone que los padres dan toda la felicidad a sus hijos y los protegen de todo peligro.
—Papá , tĂş has hecho todo eso por mĂ. Te agradezco de corazĂłn. BĂşscate un hombre bueno , y te agradezco por eso. Te prometo que voy a intentar amarlo.
—Solo quiero que seas feliz , hija. Y si necesitas más tiempo para conocerlo , está bien , hagamos eso.
—No , papá , no hace falta. No quiero que tengan problemas por mis acciones. Cumpliré con el tiempo estipulado del casamiento.
—Está bien. Dejaré que descanses.
—Hasta mañana , papá.
—Hasta mañana , hija. Descansa —dijo él , saliendo de la habitación.
—Mycal se acostĂł , y comenzaron a salir lágrimas de sus ojos. No querĂa casarse con un hombre que ama a otra mujer , y tampoco le parecĂa justo casarse amando a otro hombre. Sin embargo , las palabras que James le habĂa dicho daban vueltas en su cabeza—No quiero que por mi culpa mi familia muera. Aunque me case sin amor , lo cumplirĂ©. Lo hago por ellos , solo por mis hermanas , que no tienen la culpa de que su hermana menor se haya enamorado de un mal hombre , y por mis padres , que no tienen idea de que su hija se enamorĂł.