Melinda no desvió la mirada de la mujer, aun cuando el chorro de sangre la bañó por completo, ella ni siquiera parpadeó. ―Nena, ¿Estás bien? ―Aspen llegó a su lado mirando la escena con cierto impacto. No es que la cabeza de la mujer en la mano de su luna y el cuerpo tendido brotando sangre en chorro lo impactaran, es el hecho de que su inocente y dulce luna lo haya hecho. ―Sí, estoy bien. ―Melinda tiró la cabeza de la mujer junto al cuerpo y sin presentar signos de perturbación o arrepentimiento dio media vuelta y se alejó con Aspen siguiéndola con la mirada. ―Luna. ―Kai hizo una reverencia al verla llegar a su lado. ―¿Hay algo en lo que pueda ayudarla? ―Melinda miró a los niños asustados y su cabeza dio incluso más vueltas que cuando escuchó lo que dijo la mujer: “Está besado por el

