Aspen miró a su mujer dormir profundamente, su corazón perdió una serie de latidos al recordar el susto que le dio en la ceremonia. Por un instante pensó que la había perdido y la oscuridad en él empezó a cubrirlo como antes de que ella llegara a su vida. Por un instante volver a ser un salvaje se le cruzó por la cabeza con la mera imagen de estar sin su mujer por el resto de su vida, pero afortunadamente ella volvió a despertar tan solo un minuto después de que desmayara sin latido alguno. Fue el minuto más largo de su vida y sintió todo el miedo que no había sentido en toda su vida. ―Mmmm, Aspen. ―Melinda susurró, su hombre no la deja descansar ni un poco. ―Vamos, vuélvete a dormir. ―Se abrazó a él, ama reposar la cabeza en el lado de su corazón y escucharlo palpitar, es como una músi

