El corazón de Melinda se desbocó al ver la cabaña de acogida totalmente decorada. Aspen odia ese tipo de cosas, pero por ella lo soporta y no puede amarlo más por eso. Mirando a su hombre a los ojos le sonrió con amor y tirando de él lo beso en los labios. ―Vamos, entra, te están esperando. ―Melinda corriendo entró a la casa, no habrá mejor despedida que con sus niños divirtiéndose como solo a ellos les gusta. ―¡Mamá! ―Dennis y Sebastián corrieron a los brazos de Mel dejándola totalmente plasmada. La mirada se dirigió a Aspen de manera inmediata, no quería que se molestara por eso. ―¿Qué? ―Se encogió de hombros. ―Les dije que debían llamarte así de ahora en más o de lo contrario los echaría de la manada. ―¡Aspen! ―Lo reprendió por ser tan cruel con los niños. ―Niños, no deben senti

