Castigo

1502 Words
La noche llego pronto y todos se encontraban durmiendo plácidamente, aunque he de aceptar que exageré un poco… Si bien la mayoría se encontraba descansando había cierto grupo de Elfos de edad media (unos 15 mil años de edad en promedio entre ellos) que mantenían una fiesta en las afueras de la ciudadela. Atacado por el insomnio decidí ir a curiosear que es lo que hacían y aun a lo lejos podía escucharse parte del gran desorden que tenían junto con la luz de las enormes fogatas. -          ¡Sádarak! – Gritó un elfo completamente ebrio y abalanzándose sobre mi cuello, y al no esperarlo ambos caímos al suelo. - ¡Venga orejón!, ¡Debes de ser muy débil como para haberte caído solo por eso!, y mira que no traigo mi armadura, ¡jajaja! – Terminó riendo sin levantarse del suelo. -          Ya saben que no soy como el resto… - Dije sacudiéndome los ropajes. - ¿Qué festejan? -          ¡La primavera! – Gritaron todos en conjunto. -          ¿La primavera? – Les cuestioné - ¡Estamos otoño! -          ¡jajaja! – Todos comenzaron a reír al unísono y posteriormente uno que se encontraba en el centro grito nuevamente. - ¡Orejones!, ¿Qué festejamos? – Todos agarraron tanto aire como pudieron y muy fuertemente gritaron con una organización implacable. - ¡LA BEBIDA!, ¡JAJAJA! No me quedo más que reírme, pues estaba presenciando la locura Elfa en su máximo esplendor, tras unos minutos la guardia real llegó y nos pidió que guardáramos silencio pues el escandalo a pocos dejaba dormir, todos hicieron caso y en cuestión de segundos se callaron bajaron las copas y otros se acercaron a apagar el fuego, pero… ¿Desde cuándo un borracho hace lo que le piden?, ¡Contadas veces! Sin lugar a dudas. Antes de llegar a la fogata todos los hombres se voltearon a ver y después tiraron las cubetas con tierra dando un giro en su mismos creando un efecto visual donde la tierra parecía realizar una danza al chocar entre sí, acto seguido los demás borrachos se abalanzaron sobre los guardias despojándolos de sus armas y desnudándolos, se podría pensar que sería lamentable que unos simples borrachos hayan logrado ganarle a la guardia real, pero tomen en cuenta que todos los elfos tienen entrenamiento militar y si hablamos de personas con una media de edad de más de 15,000 años sus habilidades son bastante de temer… Al terminar amarraron a los guardias y dejaron sueltos a aquellos que accedieron a participar en la fiesta logrando así que el relajo y la felicidad se hicieran aún más presentes. Todo era una verdadera locura, y gracias a ello la noche pasó exageradamente rápido aunque al día siguiente es cuando nos cobraría factura, todo el pueblo se encontraba en vela por la incapacidad de poder dormir, gracias a la fiesta que habían hecho estos idiotas, por fortuna como no era algo recurrente no es como que el Rey hubiera puesto su ojo sobre nosotros y nos haya querido castigar (aunque sí lo hizo…) Su veredicto fue que como no dejamos dormir a nadie teníamos que permanecer sin dormir un día extra realizando todo el trabajo de un habitante que eligiéramos; en mi caso fui hacia donde el herbolario del pueblo a ofrecerle mi ayuda. -          En verdad los odio. – Dijo cuándo entre por la puerta. -          Discúlpenos, simplemente se nos fue la hora… - Intenté disculparme. -          ¿eh? – El sujeto volteo a mirarme mordiendo y masticando una zanahoria y sus ojos estaban muy abiertos. - ¿Cuándo llegaste? – Preguntó y con cada mordida se veía como su quijada se torcía un poco, como si le diera asco la zanahoria. -          Justo llegue… - Comenté sin dejar de verlo. -          ¿Quieres un poco? – Aseveró acercando un poco otra zanahoria que tenía cerca de él. – Saben espantoso pero son buenas… ¡las detesto! -          No… gracias. – Me quede mirando el sitio y es cierto aquello que dicen, las apariencias engañan Todo el lugar se veía realmente desordenado y muy sucio, pero era más que nada por tierra y plantas que estaban regadas por todos lados, la casa tenía un particular olor a tierra mojada y a flores lo que le daba al sitio un ambiente muy particular, pacífico y agradable. -          ¿Y bien? – Preguntó aquel sujeto escupiendo la zanahoria y lanzándola hacia fuera por la ventana. - ¡Ya no lo soporto!, ¡Qué asco! – Termino de decir y se sacudía la lengua con sus manos. - ¿Qué quieres? – Después se fue donde su mostrador y me señalo todas las medicinas que poseía. -          ¡No, no! – Repliqué. – Vengo por parte del castigo del rey… ¿Necesitas ayuda en algo? -          ¡Ah eso! – Gritó, rio levemente y después fue a la parte de atrás de la casa pasando por una puerta algo pequeña Al regresar estaba cargando una hoja muy maltratada completamente rayada y me la mostró. -          ¿Sabes diferenciarlos? – Preguntó señalando la hoja y mostrando que se trataba de una lista muy grande de plantas. -          Si… - Aseguré. – Sé que son, ¿Quieres que vaya a recogerlos? -          ¡Así es! – Al terminar de hablar me empujo fuera de la casa y cerró la puerta, por el interior pude escuchar como maldecía a la Zanahoria y craqueaba la boca por estar comiendo más. Sin más que decir, me dirigí a las afueras de la ciudadela por la parte Oeste, de esta forma llegaría a una zona que conecta con un bosque y donde sin lugar a dudas encontraría todo lo que aquel tipo me ha pedido. El camino no es muy largo pero fijándome bien en la lista note que había algo que era exageradamente difícil de encontrar: “Hoja de Geloi”, Los Geloi son arboles ancianos con hojas color azul, son pequeños respecto a los arboles normales, pues aunque aquellos miden en promedio 4 metros, estos árboles no sobrepasan los 2 metros de alto y no conforme con eso se dice que hay un árbol de Geloi por cada 2000 árboles normales… Y en las pocas veces que he salido a explorar nunca he visto uno de esos por los alrededores. “¡Maldita sea!” me dije a mi mismo, pues ahora estaba con un problema que nunca contemple por no haberme fijado antes en la lista, quizás si le hubiera preguntado a aquel tipo donde encontrarlo me hubiera dado un norte… Pero en fin, ya es tarde, regresar me daría mucha más flojera que simplemente seguir avanzando. El cielo comenzó a nublarse y aunque algunos pensarían que esto es más de aquella mala suerte lo cierto es que en mi caso sería todo lo contrario, ¡amo la lluvia con todo mi ser! Al momento de sentir como las gotas caían en mi cuerpo me deje caer al suelo con la cara hacia arriba disfrutando como aquellas gotitas “acariciaban” mi rostro, la sombra se hizo presente y abrí un ojo para corroborar que era. -          Oh, eres tú. – Dije. -          ¿Qué haces acá? – Preguntó el hombre. -          Yendo a buscar cosas de una lista que me ha pedido el tipo de las plantas. – Después palpé mi bolso donde tenía la hoja haciéndola sonar. ¿Y tú?, ¿no deberías estar con tu padre ayudándole a gobernar o algo así? -          Debería. – Aseguro cínicamente y después se echó en el suelo junto conmigo. – Pero preferí venir a saludar a mi amigo, ¿no puedo? -          Eres el príncipe Elfo. – Le comenté en tono sarcástico. – Puedes hacer lo que quieras. -          Mmm… - Se detuvo a pensar un momento. – Es cierto. Nos quedamos en silencio un momento disfrutando la lluvia y tras algunos minutos él se levantó y dijo que tenía que regresar, que me deseaba suerte y antes de que se fuera y aprovechando que como príncipe tiene acceso a mucha más información que yo... -          ¡Espera! – Grité reincorporándome. - ¿Sabes dónde puedo encontrar un árbol de Geloi? -          ¿Geloi? – Se quedó pensando un momento mirando a todos lados. - ¡Ah lo sé!, Si vas en esa dirección deberías llegar a un lago realmente grande, al interior del lago por el fondo se encuentra uno de esos árboles, aunque ten cuidado ya que posee una profundidad de 10 metros y no se conocen en su totalidad las especies que allí habitan, podría ser peligroso. ¡Cuídate!, Nos vemos cuando regreses tengo que regresar. “Vaya lugar para un árbol de esos…” Me quede pensando, pero no había razón para dudar, a pesar de que nos llevamos algo pesado jamás me mentiría con algo así, por lo que al menos ahora ya sabía para donde tenía que ir, completamente a aquella dirección (mirando al noroeste) Espero que no sea complicado…
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