Recordé que el viaje seria ligeramente largo, entonces decidí volver al pueblo a recoger unas cuantas cosas para el trayecto, no necesitaba mucho, una bolsa con algunas cosas para comer por uno o dos días sería más que suficiente y ciertamente otro bolso donde meter las cosas que tenía que traerle al sujeto que me las ha pedido.
Llegando a mi casa había olvidado por completo donde deje mis bolsos favoritos, voltee la casa al derecho y al revés hasta que pude encontrarlos, los amarre a mi cuerpo y después fui a mi alacena a tomar todo lo que pudiera y que me sirviera para dos días, que es probablemente el tiempo que duraré en el viaje, antes de salir de la casa me despedí de ella (una tradición que agarre… pues como no tengo familia en realidad nadie me esperaría aquí dentro, excepto la casa misma) Cerré la puerta guardé la llave bajo las macetas y prendí marcha hacia las afueras.
- ¡Sádarak! – Preguntó una voz ligeramente lejos. - ¿Cuándo vas a pagarme?, ¡Ya han pasado 4 días!
- ¡Lo siento! – Respondí. – El dinero lo acabo de recolectar, ¿te parece si te lo entrego cuando regrese?
- ¿Y cuándo será eso?, ¡Necesito el dinero maldita sea! – El hombre bajo del segundo piso, donde se encontraba y camino hacia mí. – Mejor págame antes de que te vayas…
- Tengo apuro… regresaré en dos días, pero mira. La llave de la casa está bajo esa maceta, y el dinero está justo en la mesa incluso tiene tu nombre, tómalo.
Quizás piensen que es una tontería darle la llave de tu propio hogar a un sujeto… Pero en esta ciudad los robos son cosas que no existen y aunque existieran los guardias se darían cuenta en cuestión de minutos y el ladrón pagaría las consecuencias de una forma que preferiría no decir…
- No… Mejor esperaré a que regreses, no quiero entrar a ese sitio tan lúgubre y seguramente sucio. Anda, vete con cuidado y apenas regreses: ¡Págame! – Terminó diciendo esto último con más fuerza, pero sin sonar molesto.
Yo solo asentí con la cabeza y después volví a prender marcha hacia la salida de la ciudadela; al momento de dar un paso fuera hubo algo que me hizo querer regresar… No estaba seguro de que era, pues estaba seguro de que no olvidaba algo y además mi “deuda” ya había sido aceptada por aquel sujeto de que le pagara apenas regresada.
- ¡Oye! – Pregunté a uno de los guardias que custodiaban la entrada. - ¿No sientes algo extraño?, Como si algo estuviera mal…
- Lo cierto es que no. – Respondió secamente, sin ser grosero.
- Mmm… - Solamente me quede pensando, “puede ser que sea solo mi imaginación.”
E intentando ignorar el sentimiento caminé hacia aquel lago que Mhelow, el príncipe Elfo me había comentado; como he dicho antes el viaje seria de quizás dos días, uno de ida y uno de regreso a un paso ligeramente apresurado pero para fortuna mía el camino no es demasiado peligroso, si hay enemigos pero todos son de bajo nivel entonces en realidad sería un paisaje muy lindo. Apenas unas horas paseando vi lo que sería el primer enemigo del que comenté al inicio… Era un pequeño “Dromie”, estas son unas criaturas que se encuentran mucho por nuestra tierra, tienen una inteligencia ligeramente remarcable siendo casi igual a la de los Goblins, sus cuerpos son muy irregulares teniendo formas realmente diversas con una piel endurecida a causa de su alimentación a base de cortezas de árboles secos.
- ¡Espera! – Grité apenas verlo. – No quiero pelear contigo.
- Tu muerte. – Me respondió aquella criatura con una voz chillona y en ocasiones alta. - ¡Tu irte!
- ¡Vamos amigo!, tengo que conseguir unas cosas por aquel sitio, déjame pasar… No te hare daño ni a los tuyos.
- ¡No!, ¡no!, ¡NO!, ¡Tu muerte! – Al terminar de hablar se lanzó hacia mí corriendo y alzando su puño.
Estas criaturas aunque no son difíciles de combatir de una en una, se vuelven un problema cuando son muchas… Sus cuerpos secretan unas bolas las cuales lanzan y explotan al entrar en contacto con objetos, por fortuna si se sabe cómo agarrar estas pelotas no suponen un peligro, es cosa de medir por donde vienen y simplemente tomarlo con la mano, comencé a agarrar las pelotas que lanzaba y una vez tuve unas 5 de ellas se las regrese lanzándolas justo a su cuerpo, aquellas pelotas explotaron al entrar en contacto con su cuerpo endurecido rompiéndole partes del mismo (Su piel es como una armadura que se puede retirar como si se tratara de la corteza envejecida de un árbol) por lo que al explotar solo salían pedazos volando de esa corteza y no lo lastimaba de una forma horrible. Al lanzar la quinta pelota corrí hacia él y lo tome del pie, sus cuerpos son muy ligeros a pesar como se ven… Comencé a girar en mí mismo y lo lance hacia el sur, su cuerpo dejo caer otra de aquellas pelotas la tome y la aventé logrando pegarle en su cabeza y noqueándolo, la verdad es que odio matar a criaturas no importa que es lo que hagan… Y aún más si es alguien tan débil como un Dromie, además de que no hizo algo malo, simplemente estaba protegiendo su territorio; lo malo es que si hay uno por aquí es probable que el resto este cerca también… aunque si no me atacaron es porque probablemente vieron de lo que soy capaz, unos segundos después escuche como una ramita se rompió giré rápidamente y miré como 3 Dromies más estaban allí mirándome.
- No quiero herirlos… - Comenté dejando mi arma en mi cintura sin sostenerla y manteniendo mis manos alejadas de ella.
- Irte. – Dijo en voz ligeramente seria aquel Dromie.
- Si. – Respondí y comencé a caminar en reversa sin quitarle la vista de encima.
Ya varios pasos al frente vi como aquel Dromie camino hacia donde había lanzado al otro y quienes le seguían se limitaron a mirarme únicamente, más no dieron indicios de querer atacarme; por las siguientes 4 horas el viaje fue muy tranquilo, demasiado he de decir, pero aquel sentimiento que tuve antes de que algo no estaba bien se hizo más presente, me quede inmerso en mis pensamientos tratando de encontrar alguna pista o algo que me dijera de una forma clara que es lo que sucedía o que me diera la razón por la que estaba pensando así pero todo era en vano… Y no podía regresarme solamente por algo como esto, aun y cuando el sentimiento se hacía más grande conforme me alejaba de la ciudadela, si regresaba con las manos vacías y el herbolario se lo notificaba al Rey estaría en serios problemas independientemente de que fuera amigo de su hijo, por lo que tendría que ignorar esto y mejor seguir avanzando, aún estaba a quizás 1/3 de camino y aunque durante el trayecto he ido encontrando algunas plantas la que me supondría un reto mayor seria justamente la del lago.
Tras varias horas más pude comenzar a ver el bosque donde se encontraba el lago, la noche estaba próxima a llegar y por fortuna aun no me sentía cansado pero si hambriento, camine hasta estar repechado con los árboles y una vez bajo el más grueso que encontré me senté en el suelo y coloque mis bolsos a mi lado, donde guardaba la comida lo puse frente y empecé a sacar las cosas que había guardado para ver que podía comer, en realidad no guardé muchas cosas, solo fruta, verduras, pan y una botella algo grande de agua. Si me administro bien esto me durará los dos días previstos además de que por los alrededores podría encontrar comida, y para mi suerte al girar mi cabeza estaba entre las raíces al frente un pequeño cumulo de hongos comestibles, gatee hacia ellos y arranque unos cuantos para colocarlos en el pan y hacerme una especie de sándwich con lo que había recolectado; para mí mala suerte al regresar la mirada hacia atrás uno de los bolsos ya no se encontraba allí… Rápidamente me levanté y mire hacia todos lados intentando descubrir quién o qué había sido quien lo hurtó, escuche a unos metros hacia el suroeste como una rama de uno de los árboles se rompió y acto seguido algo cayó al suelo, tome mi arma y agarre mis cosas y después corrí tan rápido como pude hacia ese lugar, antes de llegar pude ver como un animal peludo de largos brazos sostenía con su cola mi bolso y se abalanzaba sobre las ramas moviéndose a una velocidad realmente alta; brinque hacia las ramas y comencé a correr por encima de ellas, ya que vi que sería más fácil alcanzarlo si de esa manera a que si iba por el suelo, las raíces de los arboles entorpecían mi caminar y me hacían tropezar en muchas ocasiones.
- ¡Alto ahí ladrón! – Grité con la esperanza de que aquella cosa pudiera entenderme y se detuviera, pero no fue así.
Alcanzarlo me iba a ser muy difícil así que poniendo toda la fuerza que pude en mis piernas di el salto más largo que pude, los Elfos somos conocidos por ser muy agiles, pero esa cosa era demasiado hábil, pudo ver como brinque directamente hacia él y alcanzo a hacerse a un lado evitándome por completo, yo me pase de largo y me golpee con un árbol el cual detuvo mi avanzar, aquella cosa simplemente siguió su camino. Por la forma que tenía era un animal muy curioso… Tenía un pelaje de color grisáceo, unos brazos realmente largos y un cuerpo muy pequeño con unas piernas cortas, su cola parecía tener una mano en la parte final y su cara era completamente plana dando alusión a que no tenía una cara, solo unos orificios donde supuse estarían sus ojos. Un poco molesto por lo que sucedió y que era una de mis bolsas favoritas baje del árbol tome dos rocas de un tamaño algo grande y comencé a correr nuevamente por las ramas, ahora intenté aumentar mi velocidad para alcanzarle aunque sabía que no podría y una vez que estuve lo suficientemente cerca lo miré y lance la primera roca tan fuerte como pude, evidentemente la evadió pero nunca se dio cuenta que la segunda roca había sido lanzada justo por la dirección donde esquivo dándole un golpe directo en su costado y obligándolo a soltar mi bolsa, al caer fue derecho a volverla a agarrar pero en ese momento aventé mi espada haciendo que se clavara en el suelo entre mi bolsa y su mano y como yo estaba ya muy cerca se le imposibilitó volver a intentarlo por lo que simplemente huyo, había recuperado mi bolsa pero el problema es que ahora no se dónde estoy…
- ¡Te odio! – Le grité fuertemente. Y solo me quede sentado en el suelo intentando descubrir como regresar.