Capítulo IX: "PERDÓN POR LA TARDANZA"

2456 Words
―Hum… ¿te ofrezco algo? ―le pregunto a Zander entrando a la cocina.  ―Agua está bien, gracias ―dice mirándome fijamente, con una sonrisa. ―¿Qué se siente volar? ―le hace otra pregunta desde que entramos a casa. ―¿Me creerías si te digo que rara vez vuelo? ―El Arconte desvía su mirada de mis movimientos. ―No ―responde Seth sonriendo sorprendido, hasta yo me extraño un poco, ¿cómo que no vuela? El camino de vuelta a casa fue insólito, después de comentarle que debía llegar a casa antes de las ocho se ofreció a llevarnos, pensé que nos llevaría volando por los cielos, pero negó que esa sería la forma de movernos, en su lugar apareció un especie de portal que nos rodeo a Seth y a mí, con una sacudida y destellos de luz fuimos transportados al patio trasero de casa, me causó un poco de mareo el viaje extraño, Seth no podía parar de hablar emocionado por lo sucedido, segundos después apareció Zander encontrándome medio aturdido y a Seth pidiéndole que lo hiciera de nuevo, pero se negó apenado dándole el motivo de que usar su poder aquí podría ser riesgoso, si un humano lo veía podría ocasionar problemas, y el can entendió. ―¿Cómo que no vuelas? ―pregunto perplejo mientras dejo el vaso con agua sobre la encimera. ―¿Por qué volar si puedo teletransportarme? ―responde con una pregunta, tiene un buen punto. ―Es verdad, ¿te has acostumbrado a toda esa agitación y esas luces raras que he sentido y visto cuando nos has teletransportado? ―Seth sí que se ha emocionado mucho con el Arconte. Pensé que lo de los fantasmas ya era muy surreal y ahora que ha aparecido Zander no puedo dejar de ver cada detalle de su apariencia: su cabello blanco y sus ojos morados son lo que más llama mi atención, claro que sus alas imponentes, su armadura brillante, y ni hablar de su sonrisa y su forma de mirarme, ¿pero en qué estoy pensando?. Parpadeo saliendo de mis pensamientos cuando vuelve su mirada hacia mí después de, supongo, responder a la pregunta que Seth le ha hecho, no estoy seguro porque por alguna razón dejé de escucharlos. ―Y, ¿vas llegando a…? ―vacilo un poco con mi pregunta, en serio que este ser me pone más nervioso de lo que normalmente ya me pongo― ¿a este plano? ―cuando termino de formular mi pregunta me doy cuenta que es algo tonta, ¿cómo le pregunto eso a un ser interdimensional? Niego con la cabeza para después mirar la encimera como si tuviera algo importante que ver. Veo a Seth reprimir una risa mientras se aleja hacia su plato para tomar agua. ―No precisamente ―responde de todos modos a mi pregunta con una sonrisa mirando mi torpe reacción―, se podría decir que estoy en todas partes, y si te refieres a dónde me quedaré pues, en todas partes ―comenta adivinando lo que implícitamente quería decir con mi pregunta, me quedo quieto mirándolo que no reacciono a negar que le estaba diciendo que se vaya―,  pero claro, te daré tu espacio. ―Finaliza diciendo más seriamente, mostrando que habla en serio. ―No te estaba echando ―le digo con seguridad, disculpándome con la mirada, él sólo sonríe asintiendo con la cabeza, mostrando que entiende que no me refería a eso. ―Lo sé ―su misma mirada tierna no se desvanece ni un poco, es evidente que tiene mucha confianza, sus ojos no se desvían de los míos ni para beber el agua de su vaso―, pero ya debo irme ―dice al finalizar con el líquido, siento que mis mejillas se han ruborizado, y me cuesta entender por qué. ―¿Y qué pasará si aparece otra de esas cosas? ―pregunto angustiado mirando como se levanta de la silla preparándose para irse. ―Descuida, ahí estaré ―su tono es suave, tranquilizador―. Cuídalo mientras no estoy ―le dice a Seth quien está sentado al lado de su plato de comida que ha sido devorada, este le da un ladrido en respuesta. Se vuelve a mí y me regala una mirada afectuosa, asiente con la cabeza como despedida, y apenas capté el guiño cuando desaparece en un destello de luz. Me quedo parado mirando el espacio donde estaba él de pie, estoy tan confundido y conmocionado que no sé ni qué decir o hacer ahora mismo, no sé si esperar a papá para cenar o si llamarlo para saber si llegará a la hora de la cena. ―Es demasiado hermoso―dice pero estaba tan metido en mis pensamientos que no estoy seguro de si escuché bien o me lo imaginé. ―¿Eh? ―pregunto para que repita lo que ha dicho  ―Que estoy cansado, penoso ―responde desinteresadamente mientras finge un bostezo.  ―Ya ―yo finjo que creo que ha dicho eso, lleno otro vaso con agua para dirigirme a la sala de estar mientras bebo unos sorbos. He decidido llamar a papá para ver a qué hora llegará hoy. Tres tonos suenan y él no responde, normalmente responde a los dos tonos, seguro está ocupado y ahora no puede hablar, llamo una segunda vez después de ser enviado al buzón para dejarlo, seguro llamará de vuelta cuando mire las llamadas perdidas.  Termino de tomar el agua y lo dejo en la cocina para subir a la habitación, ahora de verdad estoy agotado, siento a Seth subir detrás de mí y llegando al pasillo acelera para ponerse delante de la habitación, se detiene de repente y se pone a la defensiva, cuando hace eso es que algo va mal. ―¿Qué pasa? ―susurro para que me diga qué huele o escucha. ―Hay alguien ahí, y no es un fantasma ―susurra de vuelta. ―¿Cómo estás tan seguro? ―pregunto acercándome lentamente, y conforme lo hago siento la misma aura oscura que cuando apareció la Sombra, ¿hay una Sombra en mi casa? No, por favor. ―Lo estoy ―comienza a gruñir a lo que está en el interior de la habitación. Me armo de valor y me paro delante de la puerta, acerco mi mano al picaporte de esta y la abro de golpe. Me quedo congelado con lo que encuentro, hay dos seres saltando por todas partes dentro de mi habitación, que se detienen cuando me ven aparecer por la puerta, de manera casi cómica todos nos quedamos inmóviles sólo mirándonos, todos excepto Seth que está ladrando como loco hacia las Sombras, quienes reaccionan antes que yo soltando un chillido agudo que me hace despertar de inmediato. Antes de que se abalancen contra mí, alcanzo a cerrar la puerta y salir corriendo escaleras abajo, Seth a salido corriendo antes y ya está en la sala. ―¡Llama a Zander! ―exclama asustado el can. ―¡No me dejó su número! ―exclamo de regreso con tono sarcástico, ¿cómo hago que venga? Escucho como golpean la puerta y sé que en cualquier momento la derribarán. Desesperado busco qué hacer, debo sacarlos de casa, no quiero que la destruyan. ―¡Zander! ―Exclama Seth siguiéndome hacia la puerta del patio trasero. De los nervios me cuesta abrirla― ¡Apúrate, ya vienen! ―me dice notoriamente asustado, y ahora escucho que suenan golpes en el suelo del pasillo que se dirigen hasta las escaleras. Consigo abrir la puerta de golpe y salgo disparado, no debo apresurar a Seth para que salga ya que se escabulló entre mis pies para hacerlo.  “Por favor, Zander, aparece ahora, yo no sé luchar contra estas cosas” pienso mirando por la ventana de la cocina como los bichos se mueven buscándome, me agacho y busco un lugar donde esconderme, cuando voy a moverme detrás de unos arbustos uno de los monstruos chilla llamando mi atención, cuando volteo a mirarlos me quedo inmóvil, me están mirando fijamente. ―Mierda ―murmuro viéndome acorralado, busco rápidamente algo con qué defenderme, ¿dónde está la pala? ¿La he dejado con el gran árbol? Ay, no.  Mi desesperación crece cuando escucho los fuertes pisotones de las Sombras y los golpes en la puerta, “bien, no saben abrir puertas” pienso viendo que no pasan por esta, un suspiro de alivio casi sale de mi boca hasta que veo cómo la puerta sale volando en mi dirección, lo inesperado de la situación me deja congelado que no sé qué hacer, Seth corre hacia mi para intentar empujarme lejos de la trayectoria de la madera pero algo más se le adelanta, siento una sacudida y destellos me hacen cerrar los ojos, y para cuando los abro estoy tirado en el césped casi en un rincón del patio con Seth sobre mí, alzo la mirada para ver qué ha pasado y miro a quien hemos estado llamando: Zander, y ahora sí suspiro de alivio. —¡Ya llegó! —exclama Seth quitándose de encima, saltando emocionado pero igual manteniendo su distancia lejos de los monstruos. —Me voy por cinco minutos y casi te arrolla una puerta —suelta burlón con su espada lista para el enfrentamiento. —Cosas de la vida, ¿no? —consigo decir cuando me siento recobrando el aliento. —Sí… —me sigue el juego con la misma mirada burlona. Una vez más, una sombra chilla indicando que está enojada y va a atacar, Zander no les da oportunidad de que ataquen primero, esquiva golpes que lanzan con sus patas que terminan impactando en el suelo, ahora las dos Sombras están en el patio trasero, enfocados en deshacerse del ser brillante que tienen delante, Seth y yo pasamos un poco desapercibidos mientras la confrontación se lleva a cabo. Zander se mueve mediante teletransportación para evitar y lanzar ataques por sorpresa derrotando a uno de los monstruos. ―¡Sí, eso es! ―exclama Seth emocionado al ver que la Sombra se ha desintegrado esta vez y no ha dejado rastro. Mi corazón da un vuelvo cuando mis ojos hacen contacto con la Sombra restante, por la baba que suelta por su boca podría creer que tiene hambre, y parece que va a correr hacia mí para devorarme, por lo que me levanto de un salto dispuesto a correr lejos de él, pero apenas y da dos pasos hacia mí y veo cómo se forma una bruma a su alrededor, soltando un último chillido se desintegra desapareciendo de mi patio.  Me quedo ahí de pie boquiabierto, mirando el lugar donde estaba la puerta y donde ahora hay un agujero enorme que dejaron los monstruos. ―Perdón por la tardanza ―dice poniendo su espada en el hombro, con su sonrisa dibujada. ―No te preocupes, estamos bien ―habla Seth corriendo hacia él, saltando a su alrededor, buscando que lo acaricie. ―Un poco más tarde y esa puerta te impacta ―su semblante se pone un poco más serio, me mira preocupado bajando su espada a un costado―, ¿estás bien? ―su sonrisa se desvanece confirmando que está preocupado de verdad, sus ojos también me lo dicen. ―S-sí ―alcanzo a responder, su mera presencia me deslumbra, su sonrisa vuelve a aparecer, iluminando su rostro y su mirada con ternura. ―Bien ―dice guardando su espada en su cintura, acariciando con una mano la cabeza de Seth. ―Oye, si no es mucho pedir, ¿puedes arreglar ese desastre? ―pregunta Seth saliendo de la ensoñación en la que está bajo las caricias del ser luminoso para apuntar al marco de la puerta. ―¡Seth, ¿qué-?! ―Comienzo a reprenderlo pero luego pienso― ¿Puedes? ―le termino preguntando también, no sé cómo arreglaría todo antes de que papá llegue. Zander suelta una carcajada, y juro que es el sonido más bello que he escuchado en toda mi vida. ―Claro ―dice cuando su risa se detiene, mira mi cara embobado en la suya y hace que me avergüence por haberme quedado mirándolo fijamente. ―Parece que los vecinos no han salido a pesar del ruido ―habla Seth recordándome que este ataque se ha presentado en una zona rodeada por personas, cuando me percato la preocupación aparece y me hace mirar en todas direcciones, miro las ventanas y todas están cerradas, ninguna cortina se mueve, la cerca de madera es lo suficientemente alta como para yo no verme pero esa cosa medía casi dos metros y medio, además no era muy silencioso o discreto que digamos. ―Hey, tranquilo ―me llama Zander cuando se aparece delante de mí, no sé si se ha teletransportado o simplemente ha caminado hacia mi y no me di cuenta. Me toma de un hombro para que lo mire―, nadie puede verlos o escucharlos― aclara dando un pequeño apretón en mi brazo―, sólo nosotros ―asiente para que le crea. ―Bien, bien ―digo calmándome―, entonces eso no lo verá papá, ¿verdad? ―pregunto dudoso pero basándome en lo que me ha dicho puede ser. ―Eso probablemente sí lo vea ―dice haciendo una mueca preocupación. ―¡¿Qué?! ―exclamo exaltándome con lo que me ha dicho, papá no ha de tardar en llegar y no sé cómo está el interior―. Ay, no, ¿qué voy a hacer? ―digo mientras me acerco al marco de la puerta pero no llego ni a la mitad del trayecto cuando Zander me intercepta y me toma de ambos hombros, su cuerpo imponente casi me hace echarme hacia atrás, pero su agarre me lo impide. ―Hey ―me llama para que me calle de lo que posiblemente diga papá al ver el desastre―, estaba bromeando ―confiesa algo apenado por haberme angustiado. ―Ah, ¿sí? Menos mal ―suspiro llevando una mano a mi pecho. ―Sí, mira ―se gira para mirar la casa, con un movimiento de manos y unas cuantas luces que veo destellar desde la ventana de mi habitación hasta la cocina y finalmente la puerta, que vuela traspasándonos como si nada, vuelve a estar en su sitio, perfecta e intacta. ―¡Wow! ―exclama el can a mi espalda. ―Wow ―suelto en un tono más bajo pero en mi cara reflejada el asombro. ―Todo está bien, cálmate un poco ―se vuelve hacia mí. ―Gracias ―le agradezco con una sonrisa sincera.
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