Capítulo VIII: "¿ESTÁS LOCO?"

2231 Words
―Listo, vámonos a casa, vámonos a casa ―canturrea Seth mientras comienza a trotar hacia la dirección de donde llegamos al gran árbol. Me quedo un momento viendo el árbol, la brisa mueve sus hojas, los rayos del sol que aún pueden ser vistos al atardecer traspasan la frondosidad de sus ramas extendiéndose por todas partes. Respiro hondo sintiéndome bien por lo que he logrado, ayudar a Theresa y a los hermanos. Cuando voy a girarme escucho algo moverse entre los árboles alrededor de mí, me quedo quieto intentando detectar qué es. ―¿Vienes o qué? ―me habla Seth cuando me ve quieto mirando entre los árboles. ―Silencio ―murmuro creyendo que hay alguien o algo observándonos. ―¿Por qué? ―cuestiona en un susurro, mirando en la dirección donde tengo mis ojos entrecerrados, mueve las orejas buscando sonidos, mueve su nariz buscando olores, y de repente comienza a gruñir y ladrar advirtiendo a quien sea que esté por aquí que no se acerque. ―¿Qué es? ―le pregunto ante su reacción. ―No sé, pero no me da confianza ―continúa gruñendo hacia los árboles. ―Será mejor que- ―Me detengo al ver que un ciervo sale lentamente de entre los árboles, suspiro algo aliviado, es sólo un animal―. Me sacaste un susto, amigo ―digo sonriendo por haberme asustado, pero Seth sigue en posición defensiva, ladrándole al animal―. Oye, cálmate, es sólo un ciervo, es inofensivo. Cuando termino mi frase decido acercarme al adorable ciervo para acariciarlo. ―Ven aquí, amiguito ―le hablo al animal para que se acerque, dejando la pala a un lado para hacerle ver que no voy a lastimarlo. ―No vengas aquí, amigo ―le advierte el can ladrando y gruñendo, mostrándole sus colmillos. ―Seth, cálmate, no ves que es muy tierno ―me extraña su actitud después de decirle que estaba bien. ―No me gusta ―veo como su lomo se eriza, se está mostrando muy agresivo ante el animal que tenemos enfrente. ―Bien, tranquilo, ya vá- ―mi frase queda a medio terminar cuando comienzo a escuchar unos crujidos, vuelvo mi vista al animal, confundido de dónde provienen esos sonidos tan desagradables, y me sorprendo al percatarme de donde. Las extremidades del animal comienzan a retorcerse, los crujidos son sus huesos quebrándose, abro mis ojos asombrado, Seth landra aún más fuerte, ahora siento a lo que se refiere, el animal comienza a soltar una energía para nada agradable, el ambiente cálido que había hace unos minutos se torna fría y oscura. Veo cómo el estómago del animal comienza a removerse, retrocedo haciendo una mueca de asco y terror, no sé qué está pasando ahora. ―¿Qu-qué es eso? ―cuestiono a nadie en específico, tomo la pala del suelo y la sujeto fuertemente entre mis manos―. No quiero herirte. ―hago una expresión de lástima mezclada con repulsión. Su estómago se abre, dejando salir un líquido n***o de sus entrañas, seguida de una especie de humo del mismo color que la sustancia, el animal hace unos ruidos extraños, entre quejidos y berridos de dolor. Unas bolas comienzan a crecer por todo su cuerpo, haciendo que su cuerpo parezca más grande, su cabeza comienza a mutar, de su hocico parece brotar colmillos puntiagudos, sus ojos se desorbitan, saliendo de su cráneo desfigurado. Rápidamente el lindo ciervo se ha convertido en un aterrador monstruo n***o viscoso, emanando energía que me hace tener escalofríos, tengo en instinto de pelear contra él pero también tengo ganas de salir corriendo. ―Seth, corre ―le digo mirando fijamente al monstruo. ―¡No, luchar! ―vocifera en mi mente pero ladra en el exterior, como si fuera un caballo comienza a galopar hacia el monstruo, muy seguro de sí. ―¡Espera, Seth! ―trato de detenerlo pero ya se ha alejado de mí, tomando valor lo sigo hacia el ser desconocido. La cosa misteriosa le ruge al can que se está acercando amenazadoramente, sacando saliva viscosa de su especie de boca llena de dientes afilados, haciendo que las patas de Seth derrapen en la tierra cuando intenta detenerse de golpe. ―¡Retirada! ―Se acobarda al ver la monstruosidad del ser, me detengo a medio camino también. ―¡¿No qué luchar?! ―le grito confundido por su cambio de opinión. El ser casi demoníaco comienza a avanzar dando zancadas pesadas que hacen retumbar el suelo debajo de mis pies. ―¡Vámonos de aquí! ―corre pasando a mi lado, huyendo de la amenaza inesperada. ―¡No podemos sólo irnos! ―le reprimo mirando los movimientos del monstruo mientras retrocedo— ¡Es una amenaza! ―le digo al perro que se detiene al ver que no sigo corriendo del ente muy probablemente maligno. ―¿Qué haces? ¡Esa cosa va a comernos! ―grita en mi mente, sus orejas bajas me indican que tiene miedo, pero aún así se acerca a mi lado. ―¡No voy a irme! ―le respondo decidido, viendo que viene la cosa, blando la pala como un arma dispuesto a usarla contra él. ―¡¿Estás loco?! ―pregunta moviéndose nerviosamente. El enemigo está cada vez más cerca, no sé si mis ataques con la pala servirán, se ve enojado, con sus ojos rojos, gruñidos y su cuerpo de casi dos metro y medio de altura retorciéndose mientras camina con sus cuatro extremidades casi arrastrándose por la tierra. Tomo unas respiraciones profundas preparándome para atacar al ser, vacilo un poco cuando más cerca lo tengo, pensando que nadie puede verlo y que puede ser un problema para la ciudad, decidido a deshacerme de él acorto la distancia, soltando un grito de guerra comienzo a correr, levantando la pala lista para impactarla contra él. ―¡Estás loco! ―me grita el perro a mis espaldas, no se atreve a seguir mi arremetida. A pocos centímetros de golpear al monstruo de repente una luz me rodea, deslumbrándome por unos segundos, siento mi cuerpo moverse muy rápido, me cuesta un tiempo entender qué ha sucedido, de repente estoy tirado en la tierra a metros de donde debía golpear al monstruo, con la pala tendida a mi lado. No me he lastimado, ni siquiera sé si llegué a golpear con mi arma o si eso ocasionó que saliera volando. Alzo la mirada confundido, la dirijo hacia el monstruo que también se ha alejado de donde estaba posicionado, él parece estar aturdido; de la nada miro una luz dorada que pasa a gran velocidad delante de mí, siento el tiempo ralentizarse, permitiéndome ver de dónde proviene la luz, veo que se trata de un ser joven con una belleza increíble, de cabello blanco y alas saliendo de su espalda que mueve pero no usa para volar, ya que parece que se teletransporta a través del espacio, ¿es un ángel?; él percibe mi mirada y me voltea a ver con unos ojos morados por unos segundos para luego centrarse de nuevo en el monstruo. El tiempo vuelve a su velocidad normal, veo como el nuevo ser ataca al ser malvado, a pesar de moverse a gran velocidad puedo ver perfectamente sus movimientos casi elegantes con que ataca al enemigo, usa una espada resplandeciente para hacerlo, cortando y atravesando lo que parece ser una dura piel a pesar de lo viscoso y blanco que se ve, lo escucho gritar y chillar de dolor, de las heridas sale una niebla oscura junto a más sustancia negra. Entre intentos por luchar contra el ser luminoso centra su atención en mí e intenta enfocar su enojo hacia mí, se acerca a gran velocidad por lo que retrocedo como puedo arrastrándome por el suelo, pero es detenido por el ente con otra arremetida. Seth se para al lado de mí, me olfatea para comprobar que estoy bien, sin decirme nada igual de impresionado que yo, vemos la lucha que está sucediendo delante de nosotros, un “ángel” contra un “demonio”. Con un último ataque el “ángel” atina perforar un punto clave que causa que el monstruo suelte un último gruñido mezclado con un chillido agudo seguido de desaparecer debido a una explosión que deja detrás partículas oscuras y baba regada por el monstruo. Con mi respiración agitada y mi boca abierta miro al ser que ha aparecido para enfrentarse al ser oscuro en lugar de hacerlo yo, se ha quedado en una posición como de superhéroe al derrotar al contrincante, se incorpora para girarse hacia mí, guarda su espada luminosa, extiende sus alucinantes alas antes de contraerlas en su espalda, pero aún así se ven gigantes detrás de su cuerpo. Me mira con unos ojos agradables, a comparación del ser que amenazaba con atacarme, este ser emana tranquilidad y agrado, parpadeo un par de veces asimilando la transfiguración del ciervo en una estremecedora y espeluznante criatura. ―¿Qué era eso? ―consigo que mis palabras salgan de mi boca, el “ángel” tiene toda su atención en mí, sus inusuales ojos morados llaman mi atención, como si todo lo anterior no. ―Era la materialización de una Sombra ―me dice el chico con una media sonrisa, su voz es gruesa pero no me genera inquietud, es raro porque a pesar de que impone por su cuerpo fornido, las alas grandes y su tenue brillo celestial, no me hace temerle o sentirme amenazado de él. ―¿Una Sombra? ―pregunto algo pasmado, me incorporo de a poco hasta sentarme en la tierra. No me imaginaba a las Sombras tan terroríficas, si persiguen a las luces en este tipo de formas sí que es aterrador ver que quiere comerte. ―Así es, últimamente se han visto apariciones de ellas en diferentes partes de esta zona, como si fueran atraídas por algo verdaderamente poderoso ―comenta y casi puedo ver preocupación en su expresión. De estar a unos metros de distancia de repente está justo frente a mí, doy un salto en mi sitio ante el inesperado movimiento del ser. ―¿Y tú quién eres o qué eres? ―me atrevo a preguntarle, antes de responderme me extiende una mano para ayudarme a levantarme del lugar que estuve observando boquiabierto la pelea; la tomo y de un tirón firme me levanta completamente sin yo hacer ningún tipo de fuerza. ―Yo me llamo Zander, y soy un Arconte ―responde a mi pregunta sin soltar aún mi mano, agitándola arriba y abajo para dar un saludo de mano. Me mantengo en silencio unos segundos esperando que continúe con su presentación pero no lo hace. Suelta mi mano y esta cae pesadamente a mi costado, el control de mi cuerpo parece que está pausado, sigo admirando al ente parado delante de mí. ―Y… ¿qué es un Arconte? ―vacilo un momento antes de hacerle la pregunta, suelta una pequeña risa por mi evidente atontamiento. ―Soy un ser celestial enviado al plano material para cuidar a la humanidad de todo tipo de peligros relacionado con seres de otros planos, vengar o juzgar las injusticias que aquí suceden, y me han enviado para ayudarte a ti ―me quedo analizando lo que me ha contado, asiento con la cabeza vacilante para darle a saber que he entendido, mi conocimiento de las Luces y las Sombras y mi capacidad de verlos y escucharlos me deja comprender un poco más rápido lo que es él y su misión. Con dificultad desvío mi mirada de él para buscar a Seth que no sé qué ha sido de él, lo encuentro a poca distancia de mí con una mirada sorprendida y algo hechizada sobre el Arconte, me hace un poco de gracia hasta que me doy cuenta que muy posiblemente así me veía yo hace un momento. ―Bien, mira, debo llegar a casa en una hora ―comienzo a decirle acomodando todos mis pensamientos. ―Mi deber es estar a tu lado siempre, por si se da el caso de que otra Sombra u otro tipo de amenaza te encuentre y quiera atacarte, así que supongo que iré contigo ―pone sus manos en sus caderas, su sonrisa amigable no desaparece de su rostro. ―Ya me tiene a mí, cara bonita ―protesta Seth algo molesto saliendo de su especie de trance ante un nuevo “guardián” a parte de él. ―No te vi luchar contra esa Sombra ―le responde Zander con una expresión burlona, mirando por primera vez al perro. ―Te lo dejé a ti, era una prueba ―contraataca mintiendo, yo lo vi huyendo asustado. ―Bueno, ¿y qué pasará con todo… eso? ―le pregunto al Arconte sobre los restos que el monstruo ha dejado tras su destrucción. ―Tranquilo, nadie puede verlo a parte de nosotros ―responde despreocupado. ―¿Van a aparecer más de esos? ―cuestiono mirando los restos y recordando su anterior apariencia. ―Muy probablemente ―dice asintiendo con su cabeza. ―Bien…, ―Hago una pequeña pausa, me siento agotado ahora mismo, todo lo que quiero es llegar a casa y dormir―, creo que deberíamos irnos. ―Yo me encargo ―dice Zander con su sonrisa que creo es permanente.
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