Capítulo IV: "RICHARD"

3957 Words
Han pasado tres días desde que adoptamos a Seth, sí, así me ha dicho que se llama, o al menos así lo nombró su anterior dueño. Y ahora ya estoy de vacaciones, cumplí con los trabajos que me permitieron entregar para evaluación e hice el examen de fin del segundo trimestre del curso. Pero ahora estoy sentado en mi escritorio haciendo uno de los trabajos establecidos para vacaciones, Seth duerme tranquilo sobre su cama en un rincón de la habitación, hasta que se despierta de repente y corre hacia la puerta de la habitación, araña un poco la puerta con sus uñas indicándome que quiere salir, me levanto confundido y le abro la puerta, teniendo el espacio suficiente como para pasar sale corriendo escaleras abajo, puedo escuchar sus garras impactar contra la madera. Salgo detrás de él a paso más lento, su reacción me hace dudar e ir con cautela en mi propia casa, ¿habrá entrado alguien? o puede que sea papá, miro el reloj de la sala que marca las 7: 46 p.m., a esa hora se supone que apenas vendría en camino, pero cabe la posibilidad que haya llegado temprano y sea él. Busco a Seth, no está en la sala ni en la entrada principal, me asomo a la cocina y ahí lo veo, oliendo por todas partes deteniéndose de vez en cuando moviendo sus orejas tratando de captar algún sonido. Me acerco a la puerta de la cocina que da hacia el patio trasero, a simple vista no parece que haya entrado nadie por ahí, pero quiero comprobar que está cerrada como siempre la dejo, y sí, tiene el cerrojo y el pasador extra puesto. ―¿Qué pasa? ―le pregunto al can en voz baja que se mueve por la cocina y se dirige hacia la sala, lo sigo mirándolo extrañado. ―Escuché algo― me dice moviendo sus orejas y manteniéndose alerta, me quedo en silencio para ver si también escucho algo pero todo está calmado, miro como la luz de la sala junto a la lámpara al lado del sofá comienzan a parpadear de la nada, trato de mantenerme calmado pero mi corazón se acelera. ―Hum... pudo haber sido de la calle ―digo mi suposición mirando como las luces se calman y todo se queda tranquilo de nuevo. Siento una incomodidad en el hombro, justo en el “la marca”, al voltear a ver qué pasa percibo que comienza a emitir una tenue luz centelleante, que por cada parpadeo una pequeña corriente de energía iba de la marca a todo mi cuerpo, en una sensación extraña de poder. Estas dos semanas he tratado de olvidarme de lo sucedido y asimilar que mi perro mascota me habla que no quise buscar qué significa el símbolo plasmado en mi piel. Extrañado y confundido por lo que le pasa a la marca extraño me giro para regresar a mi habitación cuando escucho algo que me hace detener y me deja helado en mi sitio. ―No fue de la calle… ―dice una voz rasposa con un acento europeo, parecido al ruso, incluso me arriesgaría a decir que fue de alguien que fumaba mucho. Las corrientes eléctricas se vuelven más fuertes e intermitentes, haciendo contraer a mi músculos, puedo soportarlos pero es extraño sentirlo y me asusta un poco. ¿Qué pasa? Sólo había dado un paso, tengo los ojos abiertos de par en par, estoy entre sorprendido y aterrado no queriendo voltear, Seth se acerca y se para a mi costado, en posición defensivo gruñe a mis espaldas, esto no es bueno. Me paro recto, y comienzo a mover mi pierna derecha para girar lentamente, alzo mis manos por si esto se trata de un asalto, me muevo lentamente tratando de lo alertar a la persona que me ha hablado y de retrasar el momento, pero al girar la cabeza puedo divisar a un anciano, y está... ¡¿flotando?! Y es... ¡¿traslúcido?! ¡¿pero qué?! ―¿Asustado? ―pregunta al ver mi expresión evidentemente asustada ante lo que estoy presenciando―. No te lastimaré si eso es lo que te preocupa ―continúa el anciano con una sonrisa amistosa, pero a pesar de su aparente amabilidad no puedo dejar de mostrarle pánico o responderle algo. Efectivamente, estoy paralizado del miedo, no sé si es mi imaginación o me he quedado dormido en mi escritorio. Estoy sin habla, escucho a Seth advirtiéndole con sus sonidos que no se acerque a mí, y lo único que se me ocurre es tomar una estatuilla que esta cerca y amenazarle con ella. ―Claro que no lo lastimarás, yo estoy aquí para protegerlo de ti, fantasma ―le responde Seth, haciéndose el valiente. ―Oh, eres un perro-alado. ―Mira a Seth y le dedica otra sonrisa sorprendido, miro como desciende despacio y en su parte inferior aparecen sus pies protegidos por unos zapatos café, finalmente parándose frente a nosotros pero su figura permanece algo transparente, que puedo ver lo que hay detrás de él vaya. ―¿Un qué? ¿Qui-quién es usted? ¿Qu-qué quiere? Váyase ―le digo agitando la estatua desesperándome tratando se ahuyentarlo, tratando de sonar lo más firme posible, aunque mi voz temblorosa me delata. ―No puedo irme porque hay algo muy valioso que tienes y que puede ayudarme, y por eso he venido ―dice acercándose despacio, lo cual me pone alerta y que se mueva volando hacia mi me hace reaccionar lanzándole la estatuilla en un intento de hacerlo detenerse, pero me muestro más alterado en el momento que esta le atraviesa el pecho, ¿de verdad esto es real? ―¡¿Pero-qué cara-?! ―No alcanzo a terminar mi exclamación porque el hombre me interrumpe abruptamente con otra exclamación: ―¡LENGUAJE! ―grita dando un paso amenazadoramente, me hace callar y saltar en el lugar donde estoy parado, y al tratar de retroceder lejos de él mis piernas no se ponen de acuerdo para moverse sincronizadamente y caigo de trasero sobre el suelo. ―¡No se acerque! ―Gruñe Seth y le comienza a ladrar mientras corre para abalanzarse hacia el anciano ante su muestra de amenaza hacia mí, salta para tratar de derribarlo pero lo atraviesa también, no esperándolo cae detrás del fantasma confundido por lo que pasó. ―Lo-lo siento ―tartamudeo disculpándome con el viejo en la misma posición en la que caí. Seth se levanta rápidamente para continuar gruñéndole mientras lo rodea analizándolo confundido por qué no puede atacarlo, parece no confiar en el extraño, y por lo tanto yo tampoco. ―Disculpa, la costumbre ―dice y me extiende una de sus mano delgadas ofreciéndome su ayuda para levantarme―. Mis hijos solían ser algo… malcriados y solían decir muchas palabrotas… ―me comenta recordando, veo nostalgia y tristeza en su mirada por el recuerdo que me confía. ―No… no hay problema. ―Tomo su mano algo dudoso, ¿porqué no lo atravieso como el objeto que usé para defenderme o como Seth? En cambio puedo sentir lo que sería su piel fría y áspera, un poco delgada que hasta creo que siento sus huesos . Él se da cuenta que lo estoy inspeccionando y mi mano por fin traspasa su mano y cae a mi costado debido a la gravedad. ―¿Cómo… no lo atravieso? ―consigo preguntar ya de pie y un poco más calmado, observando mi mano y la suya tratando se hacer encajar todo lo que está pasando ahora mismo. ―Yo puedo controlar qué puede tocarme y qué no. ―Me regala una sonrisa queriendo no verse amenazador y así no asustarme más de lo que estoy―. Tranquilízate, hijo, sé que no es normal ver gente muerta pero, debido a tu don, tendrás que acostumbrarte o no podrás llevarlo, no somos malos, ―me dedica unas palabras a ver que me quedo callado de nuevo. Hace una pausa para complementar a lo último―, o al menos la mayoría de nosotros. ―Ya…, ¿habrá quienes vengan a hacerme daño? —pregunto pensando en la posibilidad. ¿Don? ¿Qué don? ¿El ver a los fantasmas? Yo no quiero esto―. Pero... no me ha respondido, ¿qué hace aquí y qué quiere? ―cuestiono yendo por partes. ―Oh, sí, disculpa, que maleducado soy, mi nombre fue Richard, y necesito de tu ayuda para poder descansar en paz ―suelta tranquilamente pero no puedo evitar leer entre líneas, ¿fue?, ¿mi ayuda?, ¿para… que descanse en paz?, ¿es un fantasma? Esta última ya la puedo responder yo, ya que me lo ha dicho antes pero acabo de asimilarlo ahora mismo. ―¿Mi-mi ayuda? ¿cómo podría yo ayudarlo a… descansar en paz? ―No encuentro forma de poder ayudarlo, si ya está muerto ¿por qué no siguió la luz cuando falleció y ya?. ―Eres especial, Samuel, más de lo que piensas. ―A ver, ni voy preguntar cómo sabe mi nombre porque sería lo de menos a preguntar ahora mismo―. Mi Luz sigue rondando por el sub-limbo, y si no cumplo con mi último pendiente en el mundo de los vivos las Sombras pueden atraparme y… desaparecer para siempre. ―Ok, tengo muchas preguntas, estoy confundido, has llegado muy de repente, empecemos poco a poco, ¿qué es una Luz y qué son las Sombras? ―Intento empezar a preguntar los nuevos términos o palabras nuevas que escucho para ir organizando las cosas. ―Básicamente las Luces son las almas de los que fallecen, y fuentes de energía y poder, las que ayudan a trascender a otro plano después de terminado su tiempo en el mundo de los vivos, pero cuando no pueden hacerlo es comúnmente porque dejaron algo pendiente en el mundo terrenal y se quedan atrapadas en el Sub-limbo; mientras que lo que fue en este mundo la forma física se queda atrapada en el Limbo, un lugar entre el mundo de los vivos y el Sub-Limbo, a veces podemos saltar a tu mundo pero se necesita de mucha energía, y como dije nuestra Luz es la que la posee, pero parece ser que tú tienes una energía muy atrayente ―informa, desde que empezó con su explicación detallada me senté en el sofá tratando de comprender cada una de sus palabras, dejándome perplejo con lo último. ¿Cómo que una “energía atrayente”? ―Bien, continúe ―Le indico que siga con más datos, de momento es quien me ha dado más información que no estoy tan seguro de cómo voy a unir con lo que me ha pasado, pero intento escucharlo atentamente. ―Mientras que las Sombras son una especie de seres malignos, que se “alimentan” de las Luces, haciéndose más fuertes, más grandes y más poderosas. Cuando una Luz es devorada por una Sombra, la forma física que la poseyó se desaparece, no sabemos a dónde se van, pero suponemos que no a un lugar muy bonito. ―Termina su explicación sentándose a mi lado en el sofá, yo lo miro serio, no por nada sino porque aún mi cerebro está moviendo algunos engranajes para entender toda la información. ―Y usted se encuentra en este Limbo, su Luz se le ha sido separada para irse al Sub-limbo donde está en constante peligro por las Sombras, y por eso viene a pedir ayuda a Samuel ―Deduce Seth sentado delante de nosotros, se le ve más tranquilo y parece que ya no ve a Richard como una amenaza. ―Exactamente, buen perro, eres muy inteligente. ―Lo felicita acompañado de una sonrisa―. No sabía que los perros-alados fueran tan deductivos. —Estira su mano para acariciar su cabeza y Seth se lo permite, mueve la cola de lado a lado contento, sacando el pecho demostrando orgullo. ―Ajá… ―Asiento con la cabeza y con el ceño fruncido, ¿en serio tengo a un fantasma frente a mí contándome sobre la existencia de planos paralelos donde van las almas de las personas que mueren? ―Pero parece que tú no sabes nada de lo que te he hablado… ―dice pensativo y confundido, quizá preguntándose si soy a quien buscaba. ―¿Cómo dice? ―No puedo estar más confundido, aunque a este paso sí puede ser posible. Hace unas semanas era un chico normal, hasta aburrido, pero he conocido a un perro al que puedo entender lo que dice, y ahora se me ha aparecido un fantasma, la única cosa que más miedo me daba en la vida relacionado a este tema de lo paranormal. ―Oh, ¿se refiere a...? ―pregunta el canino en un tono sorprendido pero sin decir a lo que se refiere, ¿por qué no lo dice? ¿Qué más da saber otra cosa desconocida más? Me pregunto alternando mi mirada entre Richard y Seth, esperando una respuesta. ―Exactamente ―Afirma el anciano tan tranquilo, caigo en cuenta que le ha entendido, pero ya estoy cansado de pensar y suponer en base a lo que me ha contado, y esta nueva información se relaciona con no recordar cosas que me interesa más. ―A ver, parece ser que soy el único que no entiende nada aquí, me hace parecer un tonto, explíquese bien, por favor. ―Me levanto gesticulando perdiendo la calma de nuevo por mi lucha interna de creer o no creer lo que me ha contado. ―Tranquilízate, es algo más común de lo que crees, sólo que tu caso es algo... diferente a los demás. ―Se levanta para ponerse a mi altura, suena como que sabe mucho, y yo quiero saberlo todo. ―¿Común? ¿Demás? ―No dejo de soltar preguntas. ―Eres un descendiente, Samuel. Uno de los descendientes de Anubis, el dios egipcio de los muertos, encargado de abrir los caminos del más allá a los difuntos, y por lo tanto de ayudarlos en lo que sea para lograrlo cuando están perdidos, y bla bla bla ―dice un poco por encima pero esto significa mucho para mí, ¿cómo que descendiente de un Dios egipcio? Volteo a ver hacia Seth, con perplejidad en mi rostro, él sólo me regresa la mirada sin decirme nada al respecto. ―Y… ¿deduces que yo soy hijo de ese… dios egipcio? ―pregunto arqueando la ceja sonriendo un poco incrédulo, eso no es posible—. Y a todo eso, si soy un hijo de él, ¿cómo sabes que lo soy? ―Lo miro entrecerrando los ojos, me está dando mucha información pero no la termino de creer. ―He dicho descendiente, no necesariamente hijo ―dice corrigiendo mi pregunta y lo que tomé de su nuevo dato sobre mí ― y he existido por muchos años, es una larga historia que espero que encuentres a alguien que te lo explique por completo porque se suponen que son un mito, pero yo ya no tengo dudas ―Se limita vacilando un poco. ―Descendiente… está bien, creo que es momento de despertar de este extraño sueño ―hago hincapié en la palabra “extraño”, esa palabra describiría perfectamente las últimas tres semanas. Aprieto los ojos y los abro esperando estar en mi habitación sobre mi escritorio, pero lo que me encuentro es al anciano parado delante de mí con sus brazos cruzados, los vuelvo a cerrar apretándolos más fuerte como si eso ayudará, al abrirlos él ya no está, sólo veo a Seth sentado en el mismo lugar, observándome, suelto un suspiro pensando que se ha terminado. ―¿Se ha ido? ―le pregunto al can pensando que estamos sólos de nuevo y de que haya funcionado de alguna forma. ―Sigo aquí, Samuel ―habla Richard apareciendo a mi costado, haciéndome saltar del susto. ―Esto no es un sueño ¿verdad? ―pregunto después de calmarme. Termino cediendo a la situación y creyendo que hay una posibilidad de que todas las cosas que ha dicho son verdad. ―No ―Suelta sin más, con una sonrisa divertida dibujada en su cansado rostro, caminando hacia el sofá para sentarse de nuevo. ―Entonces… ¿Seth también es especial o algo así? ―pregunto mirando al mencionado de reojo, este se recuesta sobre la alfombra relajándose al no percibir peligro. ―Eso no lo sé, no he estudiado mucho a los perros-alados. ―Se encoge de hombros no dándole mucha importancia. ―Pero volviendo al principio del asunto… ahora no puedo ayudarlo, primero porque no sé cómo, y segundo porque tengo cosas... importantes qué hacer ―toco mi cabello demostrando mi nerviosismo al decir semejante excusa de mierda. ―Claro, como si sentarte frente al ordenador y bajar por el inicio de tu perfil de f*******:, o mirar videos en Youtube es algo más importante que esto ―Me expone Seth sin pensárselo mucho, se levanta estirándose, mientras yo abro mis ojos ante tal traición y mirándolo mal entiende que la ha cagado cuando me mira ―Tú cállate… ―Frunzo el ceño, sintiendo que el calor sube hasta mis mejillas y se extiende por mi rostro, evidentemente avergonzado. ―Solo decía… ―Se excusa mientras baja su cabeza y sus orejas se encogen, en muestra de que se siente regañado. Relajo mi mirada entendiendo que no quería hacerlo a propósito, no puedo culparlo, es que no me siento preparado como para meterme en algo que desconozco, debo admitir que tengo miedo. Vuelvo mi mirada hacia el anciano, no puedo leer su rostro, no sé si está decepcionado, indiferente, molesto, frustrado, o triste, no dice nada simplemente está ahí parado, o más bien flotando de nuevo, mirándome fijamente. Bajo mi vista algo apenado por negarme a cumplir con lo que me ha pedido. Él ha venido tan contento, y explicándome en el proceso todas mis dudas, para pedirme ayuda con su último pendiente en este mundo. De repente la sala de estar comienza a iluminarse, como si estuviera amaneciendo muy rápido, alzo la vista confundido, y lo que me encuentro me deja perplejo. Richard mira su mano derecha, la cual es la fuente de la cegadora luz, su piel está cuarteada, como que está abriéndose para dejar pasar la luz. Seth se levanta rápidamente poniéndose alerta mientras yo doy unos cuantos pasos para alejarme del anciano, no sabiendo si debería acercarme o salir huyendo. No sé qué pasa, pero pareciera que él sí, lo deduzco por su mirada tranquila y su suspiro resignado saliendo se su boca. ―Creo que ya es demasiado tarde para ayudarme, han atrapado a mi Luz, sólo espero que sepas tu deber en este mundo, y que ayudes a las Luces que aún vagan por ahí… a los perdidos… ―Parece estar cada vez más sin fuerzas, me muestra su debilidad. Estoy sin habla, al igual que Seth. Richard se arrodilla, y para nuestra sorpresa, sonríe pero no puede evitar que lágrimas se escurran por sus mejillas―. Adiós, Samuel… ―Me dedica unas últimas palabras. Los rayos se extienden hasta iluminar cada rincón de la habitación y probablemente de la casa, cierro mis ojos y me cubro con mi brazo, Seth está confundido y cree que esos rayos son peligrosos y les ladra y gruñe. Cuando la fuerte luz se desvanece puedo ver que ya no hay rastro de Richard, aunque creo que eso hacen los fantasmas, aparecer y desaparecer cuando quieren, pero al haber mencionado “han atrapado a mi luz” dejó claro que no quería desaparecer intencionalmente, se ha ido porque lo han obligado a hacerlo. Me quedo mirando un momento el lugar donde estaba Richard, sintiéndome un poco culpable de no poder haberlo ayudado, mi miedo me hizo hacer muchas preguntas y él con gusto respondió a la mayoría de ellas, mi cerebro se queda confundido, aturdido por lo sucedido al final, ¿qué sigue ahora? ¿es mi deber ayudarlos a todos? pero, ¿cómo haré yo eso?, apenas y me voy enterando que los famosos “fantasmas” existen, y que de vez en cuando nos visitan, y que yo tengo la capacidad para verlos, y escucharlos. ¿Por qué yo? ¿Por qué esta es mi misión en este mundo? ¿No puedo negarme? Seth se limita a gruñir un poco más a la nada antes de acercarse más a mi, para mirarme con preocupación. ―Lo siento, Richard ―murmuro esperando que me escuche pero una parte de mí está seguro que no lo hará. Me dejo caer en el sofá, tratando de alejar por un momento toda la información, para intentar dejar descansar a mi mente de este tema, aún tengo que averiguar qué me pasó en mi desaparición, significa mi marca, cómo llegó ahí, cómo puedo entender a Seth, en fin, casi infinitas dudas a partir de lo sucedido desde mi desaparición hasta ahora. ―¿Y ahora que? ―Miro a Seth que se ha subido a mi lado y que parece estar igual que yo de desconcertado. ―No lo sé… ¿esperar? ―Propone dudoso, recuesta su cabeza en mis piernas y la acaricio pensando que es lo que quiere, él no se queja. ―¿A qué? ¿A que venga otro “perdido”? ―pregunto para confirmar su consejo. Me siento cansado de tanto pensar y unir ideas, suponer y deducir con toda la nueva información que me proporcionó Richard. ―Pues… igual y te buscarán pidiendo tu ayuda, si Richard pudo encontrarte, ¿quién quita que no te encontrarán más? ―Plantea el can levantando su cabeza e inclinándola hacia un lado analizando mi mirada llena de emociones seguramente, papá siempre dice que soy muy expresivo, que soy como un libro abierto, y a veces eso no me gusta. ―Me siento tan mal de no poder haberlo ayudado ―le comento mi malestar, me iba a negar a ayudarlo, ahora si pudiera le diría que sí, que haría lo que fuera para ayudarlo a trascender al lugar donde debería estar. ―No es tu culpa lo que ha pasado, Sam ―me consuela mientras pasa su cabeza por debajo de mi brazo ―, como nos ha dicho, ha existido por mucho tiempo, y parece ser que él se ha librado de ser atrapado por mucho tiempo también―suelta su deducción haciendo que lo piense también―. Esto me deja claro que están en constante peligro. ―Cierto… así que… ¿tengo que estudiar para esto también? ―digo algo cansado, sólo soy un muchacho de diecisiete años, y ahora debo ayudar a unos fantasmas de no ser comidos por demonios. Miro el reloj en la pared, 08: 02 p.m., papá no tarda en llegar. Me levanto para ir a la cocina a por un poco de agua. De un salto Seth baja del sofá y me sigue de cerca, esperando que termine mi vaso con agua para después seguirme de regreso a mi habitación, trato de que lo sucedido no me perturbe tanto esta noche, y tampoco puedo contarle a papá porque seguro me tomará de loco. Al entrar siento una corriente de aire, miro hacia la ventana esperando que esté abierta pero esta se encuentra cerrada, el movimiento de una hoja de papel sobre mi escritorio llama mi atención, me acerco dudoso, se trata de una nota. “Ten cuidado con Hades y Hécate, tratarán de apartarte de su camino” Oh, que hay más de que tendré que preocuparme. Pues genial.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD