SAMUEL
―¿Todo bien? ―me pregunta Zander en cuanto toda la luz y las partículas que Emily ha dejado detrás se desvanecen.
―Sí, gracias por traerme directamente aquí, de verdad estoy cansado ―le respondo comenzando a sentir que puedo quedarme dormido donde sea.
―¿No querías que Keyla te mirara conmigo? ―pregunta de repente, lo miro con las cejas arrugadas.
―¿Qué? Claro que no, es más, creo que le agradaste mucho. ―Sin poder controlarlo giro los ojos cuando me recuesto en el respaldo del sillón. Seth se ha subido al sillón individual al frente de nosotros.
―Lo sé ―dice en tono creído. Un gruñido de molestia sale de mi garganta, ¡¿qué me pasa?!
―¿Estás molesto? ―ese tono si que comienza a irritarme.
―No, sólo estoy cansado. ―En realidad no es completamente mentira, siento que me muero de sueño.
―Ya, ser poseído por un fantasma por dos horas es agotador ―decide seguir el primer tema.
―¿En serio no querías que nos miraran juntos? ¿Es porque somos chicos? ―insiste en preguntar, lo miro confundido.
―No, o sea, no es eso, y no tendría nada de malo además, pero… ―comienzo, ni yo sé lo que me sucede.
―Estás confundido ―termina por mí, en tan sólo pensar en la idea comienzo a ruborizarme, así que le asiento con la cabeza de forma afirmativa.
De nuevo recargo mi cabeza sobre el respaldo, suspirando con los ojos cerrados, sintiendo la mirada del chico, pero no me siento incómodo, más bien me transmite paz.
―Bien, a descansar un poco ―antes de darme cuenta nos hace aparecer en mi cama.
Al sentirme sin energía simplemente me acomodo sobre la almohada y mis ojos se cierran solos, sin importarme que el chico esté al lado de mí, me siento tranquilo, quizá él hace eso con su magia, estoy tan cansado como para pensar ahora.
Escucho rasguños a lo lejos, olvidé a Seth, se ha quedado afuera, estoy dispuesto a levantarme para abrirle la puerta pero una mano de detiene y mi cuerpo obedece, adormilado escucho los pasos del can entrar a la habitación, ¿quién le ha abierto? Ah, puede que el ser mágico que tengo al lado.
Sintiéndome seguro me dejo llevar por el cansancio hasta un sueño profundo.
Estoy sentado a la orilla de un risco, mis pies cuelgan hacia el vacío, a diferencia de lo que eso significarìa no siento temor de caer, veo la pequeña ciudad que ha sido mi hogar desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que tengo memoria.
Por el rabillo del ojo siento movimiento, giro para encontrarme con ese chico que me confunde, mirándome fijamente, con calidez en sus ojos morados, veo que sus alas doradas se mueven con el viento que golpea nuestros rostros, este momento se siente tan bien, me siento relajado y despreocupado, sin pensarlo mucho recuesto mi cabeza sobre su hombro, él no protesta, pero una de sus alas me envuelve en un abrazo, puedo sentir más fuerte su olor embriagante, no sabría describir a qué.
Cierro los ojos disfrutando el momento, los sonidos a nuestro alrededor son relajantes, los rayos del sol generan un clima agradable. De repente una idea loca surca mi mente, levanto mi cabeza para mirar el rostro del ser angelical, este baja el suyo para mirarme. Una fuerte atracción me hace acercarme a él, cuando estamos por unir nuestros labios de repente se oscurece, el sol ha desaparecido, me alejo de mi propósito para ver qué pasa, y al ver hacia la ciudad me quedo paralizado, la oscuridad rodea todo el área, grandes sombras sobrevuelan la pequeña ciudad, los monstruos que he visto y Zander ha destruído se quedan cortos ante esto.
Me giro para mirar al chico sentado al lado de mí pero no está, de repente me siento en peligro, temeroso de caerme del lugar tan alto, me alejo de la orilla para levantarme y buscarlo por todas partes, un fuerte destello de luz me deja saber que se trata de él, miro hacia la ciudad y lo veo luchando contra las gigantes sombras, sólo puedo observar, no tengo la habilidad de volar o luchar como él.
Veo de donde provienen, parece ser un portal oscuro, las sombras y una energía pesada sale de ahí, mi mente comienza a pensar una forma de cerrarlo pero mi poco conocimiento me lo impide.
De repente veo como la luz que genera Zander se expande casi cubriendo la ciudad, creyendo que está eliminando la oscuridad, pero cuando se desvanece de a poco y las sombras siguen ahí me quedo sin aliento, y miro la figura del Arconte caer al vacío, sus alas no se mueven como si estuviera volando.
―No ―murmuro en mi sitio, mirando como el ser cae, una de las sombras lo ha herido― ¡No! ―grito pero no escucho el resultado. No sé qué hacer, la angustia comienza a apretar mi pecho, mientras veo las sombras crecer.
―Samuel… ―hablan a mis espaldas. Me giro y por mi vista borrosa sé que lágrimas han salido de mis ojos, cuando consigo alejarlas veo una figura oscura entre los árboles, me levanto poniéndome alerta, sin esperarlo se acerca rápidamente hacia mí, chillando furioso, apenas y puedo ver sus ojos rojos o gritar cuando siento que me empuja hacia el vacío más allá del risco.
―¡Samuel! ¡Despierta! ―Escucho fuerte y claro a mi lado, lucho contra el cuerpo que me sujeta creyendo que se trata de la sombra que me ha atacado, escucho ladridos fuertes.
―¡No! ¡Déjame! ―grito asustado, sintiendo mis ojos húmedos.
―¡Soy yo! ¡Abre los ojos! ―me grita casi ordenándome, siento una oleada de calor pero el miedo hace que lo ignore.
Los abro por un momento y miro un brillo dorado, poco a poco detengo mi forcejeo y siento mi respiración acelerada.
―Estás bien, tranquilo ―comienza a hablarme suavemente, el calor me rodea y me hace calmarme.
Miro el lugar, me encuentro con mi habitación iluminada por los rayos del sol de la tarde, por fin miro quien me sujeta los brazos, Zander me mira preocupado, el temor que sentí al verlo caer y el alivio que siento ahora por ver que no fue real me empujan a abrazarlo, pegando mi cara en su pecho, ahora que percibo mi realidad siento mi cuerpo temblar, mis mejillas húmedas y mis sollozos.
―Fue una pesadilla ―me susurra correspondiendo mi abrazo, siento algo suave rozar mi mejilla, abro los ojos para ver que me ha rodeado con sus alas, no digo nada, simplemente dejo que el calor y su cercanía me consuelen.
―Era un portal- de sombras ―murmuro entrecortadamente.
―Shh, no pienses en eso ―su voz suave intenta relajarme, pero no lo logra completamente debido a las imágenes que aún miro.
―Cómo no voy- a pensar- si eran sombras- gigantes ―consigo decirle angustiado.
―Fue una pesadilla, no es real ―me dice convencido, y decido creerle para tranquilizarme.
Su abrazo es reconfortante, sus intentos por apaciguar mi temor hace que sienta cálido mi pecho, haciendo esfumar la angustia y el miedo.
―Perdón por… ¿dormías? ―le pregunto cambiando de tema.
―Yo no duermo, tranquilo ―me responde despreocupándome de que lo he despertado por mi pesadilla.
Me muevo indicandole que quiero levantarme, él mueve sus alas y me suelta para dejarme incorporar hasta sentarme sobre el colchón, apoyo los pies en el suelo, limpio mi cara con mis manos, y mirando la iluminación sé que aún es de tarde.
―¿Qué hora es? ―pregunto todavía adormilado.
―Las seis ―me responde, siento que el colchón se mueve y veo por encima de mi hombro que se ha incorporado sentándose también. Suspiro, papá no ha llegado, no quiero que me escuche teniendo una pesadilla, no quiero preocuparlo a él también.
―Estás bien. ―Seth se acerca a mí, pone su hocico sobre mi pierna y sus ojos me demuestran preocupación.
―Sí, amigo, estoy bien ―le doy una sonrisa ante su emoción expresada, acariciando su cabeza.
―No la detecté, perdón ―me dice el Arconte. Me giro para mirarlo confundido.
―¿Qué? ―pregunto sin entender sus palabras.
―A veces alejo los malos sueños para que puedas descansar, pero esta no la vi venir ―me dice apenado, su confesión me sorprende; es por eso que cuando iniciaba una pesadilla esta desaparecía cambiando a otra más agradable.
―¿Tú las alejabas? ―le pregunto sin creerlo, pero, vamos, prácticamente es un ser divino, no debería sorprenderme.
―Sí, lo lamento, de verdad ―se toca el cabello blanco, sus ojos morados expresando culpa.
―Pues gracias por hacerlo, y no te sientas culpable por esto, de verdad has hecho mucho por mí ―le digo sincero, girándome para mirarlo mejor.
―Es mi trabajo ―responde formando una media sonrisa.
―¿Te estaba abrazando? ―digo al percatarme de la posición en la que estábamos.
―Te moviste cuando dormías ―ha hecho que el ambiente se vuelva cálida no sólo con su energía, sino por la sonrisa burlona que se forma poco a poco en su cara.
―Lo siento ―digo comenzando a sonrojarme.
―No me molesta ―responde recostándose de nuevo.
Me giro para mirar a Seth quien sigue en su lugar, su mirada preocupada ha sido sustituida por una embobada, casi puedo percibir una sonrisa en su boca.
Ignorando el gesto del can decido acostarme, al lado del chico quien me da más espacio en la cama. Mirando el techo no puedo dejar de pensar en lo que soñé, en este punto, y con todo lo que sé, algo dentro de mí me dice que eso puede llegar a pasar, y la idea me perturba.
Un roce en mi mejilla me saca de mis pensamientos, me sobresalto al sentirlo y giro para ver de qué se trata, miro al chico a mi lado quien me mira divertido debido a mi reacción, al ver su ala cerca de mi rostro sé que ha sido eso lo que ha acariciado mi piel, pero, ¿lo hizo a propósito?
Al ver que no se disculpa la respuesta es clara, lo miro sin saber cómo reaccionar, siento algo en mi estómago, no puedo despegar mi mirada de la suya, y de inmediato recuerdo la parte previa a la pesadilla, estábamos juntos, y casi lo… ¿beso? El recuerdo causa que ahora si sienta toda mi cara roja, bajo su mirada serena y atenta a mi respuestas-
―Oye, Sam ―habla Seth llamando mi atención y haciendo que mis ojos salgan de encima del Arconte―, no es por molestar pero debo ir al baño ―lo miro mover las patas fingiendo, o igual lo está haciendo, que le anda mucho del baño.
―Ah, ya voy ―me levanto de la cama torpemente, me acerco a la puerta y Seth sale disparado―, hum… ahora vuelvo ―le digo a Zander mirándolo con nerviosismo.
―Bien. ―Me sonríe, y salgo rápidamente de la habitación, de repente he sentido mucha calor, me limpio la cara con el interior de la playera al ir caminando por el pasillo. Seth me ladra desde la cocina, me apresuro a bajar e ir a abrirle la puerta al perro que comienza a arañar la puerta.
―Ya voy, cálmate ―abro rápido la puerta cuando me doy cuenta que me mira suplicante.
―¡Ay! ―lo escucho exclamar al salir hacia el patio, me río por su acción y lo dejo hacer sus cosas.
Mientras que yo necesito un vaso con agua.
¿Qué fue eso? ¿Lo abracé dormido?, ¿soñé con querer besarlo? ¿Me... acarició con su ala? ¿Por qué siento esto en el estómago y me acaloro de repente? Tantas preguntas, pocas respuestas.