Capítulo XVIII: "EMILY: CINE"

3836 Words
SAMUEL  ―¡Buenos días! ―exclama el can estirándose sobre la cama. ―Oye, me vas a tirar ―me quejo al ver como mueve por la superficie. ―¡Vamos al baño, vamos a comer! ―canturrea saltando rápidamente de la cama, para correr hacia la puerta cerrada de la habitación. ―Espera un momento por favor, no hagas del baño aquí ―le digo rápidamente levantándome de un salto para ir al cuarto de baño, hago lo que tengo qué hacer y me cepillo los dientes. Decido ir con lo que llevo puesto, abro la puerta para que Seth pueda salir, y lo veo bajar velozmente las escaleras escuchándolo ladrar en la cocina. Bajo hacia ahí para cumplir con su necesidad de ir al baño. La casa está en silencio, quizás papá ya se fue a trabajar, ojalá haya descansado un poco. ―¡Ábrela, ábrela! ―dice desesperado mientras mueve sus patas delanteras, la abro dándole paso al patio trasero. Lo dejo que haga sus cosas mientras me dirijo al refrigerador para ver qué me hago de desayunar, veo una nota pegada en esta donde me confirma que se ha ido y que no pudo hacer el desayuno porque iba tarde, no lo culpo, nos fuimos a dormir como a las dos o tres de la madrugada. Escucho unos golpes en la encimera detrás de mí, me giro para ver de qué se trata y me encuentro con el chico de alas doradas. ―¿Qué tal lo hice? ―dice refiriéndome a no asustarme con su repentina aparición como todas las veces anteriores. Sonrío ante su consideración. ―Eso está bien ―respondo entre risas burlonas, decido sacar un par de huevos y salchichas del refrigerador, y un par de trozos de pan para ponerlos en la tostadora. ―¿Cómo dormiste? ―pregunta sentándose en una silla mientras me mira encender la estufa y poner aceite en un sartén. ―Pues bastante bien, mejor que nunca me atrevería a decir ―digo sincero, a pesar de que tengo recuerdo de una casi pesadilla y que esta se fue de la nada, dormí como un bebé. ―Me alegro ―responde y no necesito mirarlo para saber que tiene una sonrisa formada en sus labios―, y, ¿qué harás hoy? ―pregunta tomando una manzana del frutero que está sobre la encimera. ―No lo sé, tenía planeado quedarme en casa y ver qué pendientes tengo de la escuela ―respondo tranquilo mientras sirvo el huevo revuelto en un plato para después tomar un par de salchichas y partirlas por la mitad y comenzar a freírlas. ―¿No ha venido otra alma? ―pregunta, me giro para darle una negación con la cabeza. ―No ―respondo pensando que es temprano y la mayoría de los que me han buscado han venido por la tarde, ya lo tomo como un patrón―, y hablando de eso, ¿qué tipo de protección propones? ―me giro para revisar las salchichas para voltearlas, las tostadas salen de la tostadora casi haciéndome saltar. ―Bueno, hay varias formas, pero me gustaría hacerlo yo ―dice haciéndome fruncir las cejas al girarme para mirarlo al sacar las salchichas del sartén―, quiero decir que puedo hacer una especie de barrera alrededor de tu casa para que no puedan entrar como si nada ―explica su plan, le doy un gesto de que entiendo. ―Pero, ¿cómo sabré que quieren mi ayuda? ―tomo mi plato para llevarlo a la encimera y sentarme frente a él. ―Te avisaré, seré tu secretario ―me dice en tono burlón, su concepto me hace reír. ―Oh, no te ofrecí nada, hum… ¿tomas café? ―me percato y le ofrezco café, siempre le he ofrecido comida pero él parece nunca comer. ―Claro ―que no lo rechazara me sorprende. ―Ah, bueno ―me levanto para tomar una taza y servir el líquido de la cafetera ―¿leche?, ¿azúcar? ―le ofrezco al poner el recipiente en la encimera. ―Así está bien, gracias ―dice tomando la taza y llevarla a su boca, creo que me he quedado embobado viendo como bebe, cuando sus ojos vuelven a verme desvío los míos rápidamente para centrarme en mi desayuno. ―Así que… ―comienzo para cambiar de tema ―, “Hades” y “Hécate”, ¿eh? ―menciono recordando los apodos de mis… ¿enemigos? ―Sí, así se hacen llamar en su culto, secta o lo que sea ―dice mostrándose algo molesto―, tiene sentido cuando sabes que ese hombre, el jefe de tu padre, y su más fiel seguidora dominan las sombras, la magia y la hechicería, casi queriendo imitar a los dioses. ―Vaya ―es lo único que puedo decir ante tal información―, o sea que ¿tienen poderes? ―cuestiono ―Así es, “Hades” puede ser amigable para ganar tu confianza, pero cuando se enoja de verdad resulta un peligro potencial, el poder de él y de “Hécate” son similares ya que comparten el mismo origen, imagínate lo que ha hecho “Hécate” multiplicado por tres ―su comparación me hace imaginármelo de verdad, inquietándome un poco―, crean ilusiones pero a veces no lo son, controlan a las sombras que hay en este plano, y pueden llegar a controlar personas; “Hades” controla a las serpientes mientras que “Hécate” a los cuervos ―la información me aturde un momento, siento estrés con sólo pensar en que ellos me han amenazado directamente. ―Oh, ¿es el mismo jefe de papá? ―pregunto preocupado, hasta el apetito se me ha ido. ―Sí ―responde serio. ―Y, ¿si le ha hecho algo? ―Comienzo a pensar en esas veces en que lo he mirado actuar extraño. ―Puede ser ―confirma lo que tenía miedo de saber. ―¿Debería… advertirle? ―después de soltar la pregunta es que pienso. Si le advierto tendré que contarle que veo fantasmas, y que, probablemente, los veo porque morí, y deberá dejar su trabajo. Planteándolo así hasta yo me encerraría en un psiquiátrico. ―No estoy muy seguro ―dice Zander no muy convencido ante la idea―, cabe la posibilidad de que no le haga daño con tal de no llamar nuestra atención. La opción me parece bien, pero no tengo forma de asegurarlo, de estar seguro de que él está bien. Unos rasguños en la madera me sacan de mis pensamientos, me dirijo hacia la puerta para abrirle a Seth. ―Tienes visita ―dice al pasar por mi lado, confundido miro hacia el exterior, un poco alejada miro a una chica que me saluda con la mano. Por su vestido holgado y liso, sombrero pequeño sobre su cabeza, las perlas que cuelgan en su cuello, puedo decir que se trata de otro disfraz de Halloween de una chica “Flapper” de los años veinte, o que se trataba de una de ellas. ―Hola ―la saludo de vuelta. ―¿Eres Samuel? ―pregunta sin acercarse aún, confundido asiento con la cabeza―, hum… no puedo acercarme. Siento a Zander acercarse a mí para asomarse al exterior, mira a la chica y le hace una seña para que se acerque, y por fin lo hace. ―¿Por qué no podía acercarse? ―le pregunto en voz baja. ―Te lo dije, la barrera alrededor de tu casa ―me dice guiñandome un ojo ―Ah, no sabía que ya estaba activa ―agrego antes de velo volver a la cocina. ―Hola ―saluda de nuevo la chica al estar frente a mí―, soy Emily ―extiende su mano presentándose, la tomo y la agito suavemente, sintiendo su piel fría y escalofríos por mi espalda. ―Hola, ya sabes mi nombre ―digo recordando que ha preguntado por mí. ―Sí ―dice soltando una risa. ―¿Qué necesitas? ―pregunta Zander desde la encimera, dando sorbos al café. Me sorprende su reacción, lo miro confundido y él se muestra indiferente. ―Pasa ―le digo a la chica para que entre a la cocina. ―Oh, hum… es algo vergonzoso ―comienza para contestar a la pregunta del chico. ―Sea lo que sea trataré de cumplirlo ―la animo para que me diga su último propósito. ―Ver una película en el cine ―suelta rápidamente, la miro confundida, haciendo que mi teoría de que es de los años veinte sea más fuerte. ―Bien, hum… ¿de qué año eres? ―me atrevo a preguntar, curioso y queriendo saber si le atiné con mi teoría. ―Nací en 1910 y morí en 1926 ―dice dejándome sorprendido. ―Wow, o sea que tienes 16 años ―digo al haciendo los cálculos rápida. ―Vaya, sabe contar ―murmura Zander, lo miro de nuevo al no entender lo que le pasa. ―De apariencia, sí ―confirma la chica ruborizándose un poco. ―Bueno, entonces, al cine ―digo yendo al grano―, sólo déjame cambiarme, ¿sí? ―le digo moviéndome hacia las escaleras. ―Claro ―dice sonriente. Seth se apresura a subir sin esperarme. ―¿Puedes quedarte? ―le pido mentalmente a Zander, este me da una sonrisa que no brilla tanto como siempre para hacerme un gesto afirmativo. Subo corriendo las escaleras para llegar a mi habitación, busco rápidamente ropa y me cambio. Lavo de nuevo mis dientes y mi cara, con Seth mirándome desde la cama. ―¿Otra vez me dejarás solo? ―pregunta triste. ―Lo siento, amigo, no puedo meterte al cine ―le respondo cuando salgo del baño, le acaricio la cabeza. ―¿Por qué no? ―pregunta, si fuera humano haría pucheros. ―Porque el lugar no lo permite, lo siento, pero volveré lo más rápido que pueda, ¿sí? ―le prometo siguiendo tocando su pelaje. ―De acuerdo ―accede después de escuchar mis palabras―, pero hoy toca cena especial ―me dice para que lo compense con una comida diferente a las croquetas. ―Está bien, no hagas desorden, ¿sí? ―dándole una última caricia en la cabeza me levanto de la cama para salir del cuarto, con los fuertes pasos de Seth siguiéndome. ―Sí, soy un perro bueno ―se dice a sí mismo, pero escucharlo me ha hecho gracia. ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── ―Y, ¿cuál quieres ver? ―pregunto ha la chica parada al lado de mí mientras mira a su alrededor, se le ve muy emocionada y sorprendida. ―Una de romance ―dice de inmediato sin mirarme. ―Hum… bueno ―digo mirando la cartelera para tratar de adivinar cuál es de romance. ―¿Por qué tengo que estar aquí? ―dice en voz baja el chico de ojos morados con expresión aburrida parado a mi otro lado. Me costó convencerlo de que viniera conmigo, qué pensarán si me ven entrar a ver una película yo solo, ya que a la chica no la pueden ver, y Zander será mi acompañante a quien sí pueden ver. ―Aceptaste ayudarme, no te eches para atrás ahora ―le digo temeroso de que se vaya y me deje solo. ―Está bien ―dice al ver mi expresión preocupada. ―Gracias ―le doy una sonrisa de agradecimiento. ―Sí, sí ―responde mirando a la chica moverse para mirar a través de la vitrina las diferentes chucherías en la tienda de dulces de dentro del cine. ―¿Puedo pedir unas palomitas? ―dice la chica, puedo ver que sus ojos brillan de la alegría de estar en este lugar, alegría que hace que me sienta bien de estar ayudándola. ―Claro ―digo sin mirarla fijamente. Pido lo que ella me dice, y un par de cosas para mí y Zander, aunque él dijo que no quería nada se ofreció a pagar lo de la chica. El cambio de humor del chico a raíz de la llegada de la chica me desconcierta, no sé si preguntarle qué le pasa. ―¿Ya vamos a ver la película? ―pregunta la chica sin poder contener su entusiasmo. Llevo sus cosas entre manos, Zander ha ido a comprar los boletos y nosotros lo esperamos en una pequeña área de espera. ―No lo sé, depende a qué hora empiece la próxima función ―respondo en voz baja mientras le lanzo una corta mirada. ―¿Por qué susurras? ―detiene un momento su emoción para preguntar curiosa. ―Nadie más puede verte a parte de mí ―digo mirando a las personas que pasan y están sentadas en las demás sillas. ―Ah, cierto. ―Parece que recuerda que es un fantasma. ―¿Samuel? ―me hablan y por su voz ya sé quién es. ―Hola, Keyla ―la saludo poniéndome nervioso. ―No me dijiste que vendrías al cine ―dice en tono burlón. ―Salió el plan de imprevisto ―le digo pero eso no es mentira. ―¿Y con quién viniste? ―pregunta curiosa. ―¿Con quién viniste tú? ―hago la misma pregunta, mirando de reojo a la chica al lado de mí quién mira a Keyla curiosa. ―Con un chico muy lindo ―dice acercándose a la silla ocupada por la otra chica pero Keyla no lo sabe, me apresuro a levantarme para tomarla de los brazos y hacerla girar. No sé qué pasaría si ella se acerca a la fantasma ―Ah, que bien, ¿quién es? ―digo buscando con la mirada impidiendo que se siente. ―Hum… con él ―Arruga un poco sus cejas antes de indicarme que se trata del chico que se está acercando a nosotros. La suelto rápidamente para mirar al chico. ―Oh, hola ―soy el primero en saludar. ―¿Qué tal? ―me saluda con un movimiento de cabeza. ―y, ¿tú con quién vienes? ―Keyla vuelve a preguntar. ―Conmigo ―dice otra voz que conozco muy bien acercándose a nosotros. ―Vaya ―miro como Keyla y también su acompañante se quedan un poco perplejos del Arconte al lado de mí―, hola, soy Keyla ―su tono coqueto nos desconciertan a mí y a su compañía. ―Zander ―dice dándole una pequeña sonrisa en la que detecto burla. ―Qué exótico nombre ―¿por qué me molesta su tono? Me muevo un poco incómodo, me acuerdo de la que ha venido a por mi ayuda y la mira, ella está curiosa presenciando la escena. ―¿Y cuál película verán? ―me apresuro a preguntarle ante lo tenso que me siento. ―Keyla quería una de romance ―responde el chico al ver a mi amiga aún embobada con mi “guardián”. ―Oh ―digo asintiendo con la cabeza, “la misma que nosotros, que bien”. ―Sí, ya debemos irnos, empieza en unos minutos ―me dice el chico comenzando a molestarse por que, la que supongo que es su cita, no deja de ver a Zander. ―Bien, que la disfruten ―digo con una sonrisa nerviosa― Keyla ―le hablo para que me mire, y ella lo hace distraídamente―, ¿luego hablamos? ―le digo con una sonrisa para camuflar mi extraño enojo. ―Ah, sí ―dice distraídamente. ―Bien ―digo antes de que el chico la tome de la mano y casi la arrastre hacia el pasillo donde están las salas. ―¿Qué fue eso? ―le pregunto a Zander, y el tono molesto nos sorprende a los dos, más a mi que a él, a él parece divertirle. ―¿Qué fue qué? ―responde haciéndose el desentendido. Sólo lo miro al darme cuenta lo que estoy haciendo, ¿le estoy reclamando? ―¿A qué hora empieza la película? ―cambio el tema sintiéndome apenado de estar molesto con él y con Keyla, ya que no hay razón de estarlo. ―Es la misma que tu amiga ―Su humor ha cambiando a una de mofa. ―¿En serio? ―pregunto pensando en la suerte que tengo. ―Sip ―dice tomando la bandejas más pesada con una sonrisa. ―¡Sí! ―salta emocionada la chica fantasma. Zander nos guía hacia el chico que toma los boletos y nos dice a qué sala debemos ir. Cuando llegamos a donde se proyectará la película inmediatamente busco dónde está Keyla. ―Era broma ―susurra con voz profunda en mi oído. Me giro para mirarlo perplejo y molesto. ―No eres gracioso ―respondo conteniendo un escalofrío― ¿cuáles son los asientos?― pregunto buscando a la chica con la mirada, encontrándola mirando con admiración el gran lugar. ―Por aquí ―dice Zander comenzando a subir las escaleras al costado de los asientos. Dejo que la chica pase primero siguiendo al chico. Llegando a la fila donde creo están nuestros asientos Zander le da el paso a la chica diciéndole en donde sentarse, para luego dejarme pasar a mí después de tener una pequeña discusión de ceder el paso. ―Hum… no puedo comer ―escucho a la chica decir al querer tomar palomitas. Miro a Zander y este se da cuenta de la idea que cruza por mi mente. ―No ―dice de inmediato. ―Vamos, son palomitas y dulces ―le digo suplicante, él parece que se lo piensa un momento―, ¿por favor? Es su propósito ―le doy la razón del por qué estamos aquí. Mira a la chica sentada a su lado, quien también se muestra suplicante; suspira, seguro pensando que es mala idea. ―Bueno ―accede a que la chica use mi cuerpo para ingerir todo lo que le hemos comprado, a mi no me molesta en realidad. ―¿Qué hago? ―pregunta la fantasma emocionada. Nos da las mismas instrucciones que cuando dejé a David poseerme, y el plan funciona, puedo ver lo que Emily ve, sólo que estoy rodeado por la oscuridad y los ojos es la única fuente de luz. ―Vaya ―dice la chica moviendo un poco los brazos―, se siente… extraño ―admite riéndose bajo, sonrío al verla tan contenta, a pesar de que no la conozco. La película comienza, mientras Emily comienza a comer de todo lo que hay en la bandeja. Entiendo un poco la trama de la película, el protagonista lucha con sus sentimientos hacia otro chico, a mí no me impresiona pero veo que a Emily sí, es normal considerando la época de la que viene, en una parte la miro parpadear mucho mientras sorbe por la nariz dada la situación que presentan en la proyección, los chicos son obligados por sus padres a alejarse debido a la revelación que se presenta, los muchachos son parientes, hermanastros para ser más concretos, hasta yo me sorprendo del hecho. Aunque intentan alejarse y continuar con sus vidas según cómo la sociedad ha planteado como “normal” o “correcto”, años después se vuelven a encontrar, y ya no pueden reprimir más sus sentimientos hacia el otro. ―Vaya película ―dice la chica cuando comienzan los créditos―, si esto hubiera sido emitido en mi época se habría armado un escándalo ―comenta siguiendo a Zander una vez se ha levantado del asiento. ―Lo sé, las cosas han cambiado mucho ―responde Zander, ya no se mira tan molesto como esta mañana. ―Sí. ―Se pone a reflexionar. ―Vayamos a casa, Sam debe descansar ―El tono de Zander es bajo pero firme hacia la joven quien controla mi cuerpo y camina a su lado. ―Sí, claro ―accede alegremente. El guardián la guía hasta los baños de hombres. ―Oh, yo no puedo entrar ahí ―la joven se detiene negándose a entrar en la habitación que le señala el Arconte. ―Puedes hacerlo, estás en un cuerpo de hombre ―la anima señalando que me controla a mí. ―Bien, pero no miraré ―acepta cerrando los ojos, hundiéndome en la oscuridad totalmente. Supongo que Zander la está ayudando a avanzar sino puede tropezar o chocar con algo. ―Ya, ábrelos ―le indica, de nuevo la luz aparece, dejándome ver que el baño está vacío, por lo que Zander se apresura a abrir un portal y hacernos traspasarlo. De repente siento vibraciones, como energía que viene de todos lados, debe ser por el viaje de teletransportación que hace el chico, y el cual tarda unos segundos, casi un parpadeo de Emily, ya que cuando abre de nuevo los ojos ya estamos en la sala de mi casa. ―Wow ―expresa ella cuando veo que se tambalea un poco por la extraña sensación que deja el cambio de ubicación. El de cabello blanco la mueve hasta que nos sienta en el sofá. ―¡Volvieron, volvieron! ―escucho a Seth hasta aquí. ―Cálmate, amigo ―le dice Zander ante los fuertes ladridos del can. ―Lo siento ―Se disculpa soltando un ladrido más bajo―, ¿cómo les fue? ―Estuvo estupendo, la película no era lo que esperaba pero me hizo pensar en el lugar de donde vengo, ¿sabías que ahora dos personas del mismo sexo pueden ser pareja?, eso en mi época era todo un tabú y algo prohibido ―Le cuenta al can. ―Sí, lo sabía, y no creo que deba seguir siendo prohibido o mal visto ―agrega Seth, haciéndome sonreír ante su comentario. ―Yo debo pensarlo más, se me hace algo extraño de ver ―opina intentando de alguna forma no contradecirlo. ―No te preocupes, sabemos cómo fue ese tiempo ―le dice Zander sentándose a su lado. ―Sí ―simplemente dice. ―Ya es hora de que salgas, Sam ―me habla informándome que debo concentrarme para que no pase lo de la otra vez. ―De acuerdo ―murmuro preparándome. ―Dice que de acuerdo ―le dice lo que me he dicho a mí, haciéndome sonreír, sé que Zander me ha escuchado. Nos guía de nuevo para ahora hacernos separar, está vez consigo sentir que estoy en casa rápidamente, sin dificultades o cosas extrañas. Abro los ojos cuando percibo un destello de luz, miro que Emily está siendo rodeada por esta, comienza a elevarse unos centímetros del suelo, la luz se intensifica, ojalá los vecinos no vean esta fuerte iluminación de repente; antes de desaparecer escucho una suave voz agradeciendo, y ahora sí se va, sigo sin acostumbrarme, ¿algún día lo haré?
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