―¿Qué hacemos ahora? ―pregunta Seth después de finalizar la misión con Alejandro.
―No lo sé, ¿quieres ir a comer algo? ―le pregunto conforme avanzamos por el sendero, llevo mi bicicleta a un lado mientras camino tranquilamente.
―Sí, sí, sí ―responde comenzando a saltar y a correr a mi alrededor.
―Bien, bien ―digo entre risas― ¿quieres venir? ―me dirijo hacia Zander que nos acompaña en silencio.
―Claro ―dice sin casi pensárselo, me doy cuenta que llevaba rato mirándome mientras caminábamos.
―Bueno ―le regalo una sonrisa para continuar caminando.
──────────── ⊰ § ⊱ ────────────
Llegamos al parque, Seth rápidamente se va a correr por todo el área que puede, dejándonos a Zander y a mí solos en una de las bancas. Antes de salir del bosque, Zander de un movimiento se quita la armadura brillante que lo protege sustituyéndola por ropa casual, casual a su modo, una camisa y pantalones de vestir, y zapatos negros muy limpios.
―¿Ellos pueden verte? ―le pregunto algo paranoico mirando a las personas ahí presentes.
―Sí, pero no cómo tú ―dice con su sonrisa dibujada, frunciendo el ceño cuestionado a qué se refiere―, me ven como a un chico normal, sin las alas, ni todo el brillo ―responde gesticulando un poco.
―Ah, bueno, está bien entonces. ―Suspiro relajándome un poco.
―Eres muy nervioso, ―Suelta de la nada con tono burlón, lo miro volviéndome a confundir por sus palabras― me recuerdas a alguien ―murmura― debes relajarte un poco.
―¿A quién te recuerdo? ―pregunto girando un poco mi cuerpo para mirarlo con atención.
―No importa ―dice restándole importancia.
―Bueno… ―no le termino de creer, me ha dejado con la duda pero intento seguir su consejo de relajarme― ¿se te antoja algo? ―le cuestiono apuntando el área de alimentos.
―¿Qué me recomiendas? ―responde con otra pregunta, dejándome a mí decidir.
―Hum… ―su mirada comienza a ponerme nervioso de nuevo, antes de responderle con las opciones que hay alguien me toca el hombro, haciéndome dar un salto en mi sitio.
―Oh, disculpa, no quería asustarte ―me dice un hombre cuando me giro para mirarlo.
―No se- ―me quedo un momento callado mirándolo, ¿es un fantasma?, la energía que emana es diferente pero no diferencio si es buena o mala― preocupe.
―Sam ―me habla Zander para llamar mi atención, y funciona porque lo miro rápidamente― busca a Seth y váyanse de aquí. ―Me confunde con su orden mientras se levanta mirando de manera hostil al hombre.
―¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué pasa? ―le digo levantándome a su lado, haciéndole frente al hombre, quien comienza a retroceder ante lo amenazante que se mira Zander ahora, su sonrisa ha desaparecido y sus ojos comunican hacia el hombre que se aleje.
Miro a Seth que va pasando cerca y como nos mira parados observando al hombre viene hasta nosotros, comenzando a gruñirle al ente también.
―Sombra. Sólo haz lo que te digo ―me informa apuntando al hombre que comienza a retorcerse, alarmado miro alrededor pensando que todos pueden verlo, pero todos parecen normales ocupados en sus asuntos.
―Pero, debemos sacarlo de aquí, hay mucha gente ―le digo preocupado, no sé si las sombras son capaces de hacerle daño a los de este plano, pero si puede hacérmelo a mí puede también a ellos.
―Yo me encargo, Sam, ve ―me dice autoritario mientras miramos como el hombre comienza a transformarse en un monstruo igual a todos los anteriores que he visto.
―No voy a irme sabiendo que estas personas corren peligro ―digo un poco más alto de lo que quería, captando la mirada de algunas de las personas presentes, les doy una sonrisa― es para una obra ―digo hacia una señora que ha mantenido su atención en mí, me mira extrañada para continuar con su camino.
―Samuel Hopkins, vete de aquí ―me dice por mi nombre completo, y no me deja negarme cuando parece hacerse opaco y desaparecer de la nada, junto al monstruo que terminaba de transformarse.
Miro a mi alrededor para ver si se han dado cuenta de lo que acaba de suceder, pero parece que no, así que me tranquilizo quedándome en mi sitio, no obedeciéndole a Zander.
No sé que hacer, ¿sí están en peligro? no lo sé.
―¡Te dije que te fueras! ―escucho en mi mente, ¿me ha hablado Zander?
―¡No lo haré! ―pienso esperando que me haya escuchado.
De repente se escucha una explosión, volteo a ver qué es, parece que un rayo ha salido de la nada y ha impactado contra una farola, este se tambalea amenazando con caerse.
―¡Mi bebé! ―escucho un grito desgarrador, miro a una mujer desesperada, para después desplomarse en el suelo, desmayada.
Todas las personas se han alejado del lugar donde impactó el supuesto rayo, pero me detengo en una carriola cerca del poste que está a punto de caer; sin pensarlo comienzo a correr en esa dirección, mi objetivo está del otro lado del parque, y aunque sé que no llegaré aprieto mis piernas para correr lo más rápido que puedo, calculando hacia donde va a caer la farola comienzo a planear qué hacer, sorprendentemente consigo llegar hasta el bebé, lo tomo rápidamente y me aviento lejos de la trayectoria del poste de metal, cayendo de espaldas protegiendo al pequeño bebé, quien llora por el inesperado alboroto que sucede a su alrededor, escucho como el vidrio de la lámpara se rompe al chocar con el suelo.
Lo logré, ¿crucé todo el parque en un parpadeo? Confundido me levanto agarrando con cuidado al bebé, arrullándolo para que deje de llorar, y lo consigo, se me queda mirando curioso, y luego comienza a reírse por mi cara confundida por su repentino cambio de humor, me acerco a la multitud que trata de despertar a la madre del niño.
―¡Rescató al bebé! ―exclama uno que miró lo que acabo de hacer.
―¡Es un héroe! ―dice otro comenzando a aplaudir.
La adrenalina me deja algo aturdido, avanzo lentamente ente aplausos y personas que sueltan elogios y gritos exaltados por ver bien al bebé.
Llego al lado de la madre que comienza a recuperarse entre lágrimas, su mirada desorientada cae sobre mí y su bebé entre mis manos, intenta levantarse desesperadamente pero no lo consigue porque siente su cuerpo débil.
―¡Mi bebé! ¿Está bien? ―logra decir estirando sus manos para que le de a su hijo, me acerco rápidamente bajo todas las miradas de admiración y se lo entrego. En cuanto lo tiene entre brazos lo besa y abraza estrechamente, pero con cuidado de no lastimarlo, entre lágrimas, el bebé intenta voltear para mirarme pero cuando ve que no lo consigue por los brazos de su madre comienza a llorar, ella se separa de él para ver qué va mal, pero el bebé ya me está mirando extendiendo sus manitas hacia mi.
―¿Qué-? ―pregunto nervioso ante todos los ojos que tengo sobre mí.
―Le agradaste ―me comenta la madre con una sonrisa amable, con más liquido saliendo de sus ojos―. Muchas gracias, de verdad que no sé cómo agradecerte ―dice agradecida y apenada por no encontrar cómo compensar que he salvado a su hijo.
―Está bien, de verdad, no se preocupe ―le digo comenzando a alejarme.
―Puedo darte dinero, algo, lo que sea ―insiste la mujer sentada en una de las bancas, intentando levantarse pero es retenida por una mujer, temiendo que pueda caerse de nuevo.
―De verdad, está bien, debo irme ―digo tomando una voz segura, repitiendo que está bien, dando pequeños pasos empezándome a ir ―adiós pequeño ―me despido del niño que me mira fijamente como si fuera lo más interesante del mundo, agita su manita y se ríe despidiéndose de mí, y finalmente abraza a su madre.
Me alejo de prisa entre el tumulto de gente que ha rodeado la escena, y al alejarme de ese punto me encuentro con Zander y Seth observando todo, me detengo ante la postura que tiene el Arconte, sus brazos cruzados sobre su pecho hace que estos se vean más grandes, su mirada es entre seria y resignada.
―No me hiciste caso de irte ―dice en tono severo, haciéndome sentir raro debido a que siempre lo he mirado con una sonrisa, y esta no tarda en aparecer de nuevo―, pero me alegro que no lo hayas hecho.
―Te dije que no me iría si las personas corrían peligro, lo sentía en mi pecho ―suspiro para después decirle.
―Lo hiciste bien, el giro estuvo de más pero el bebé está bien ―dice halagando mi acción.
―Estuviste increíble, ¿cómo llegaste tan rápido? ―pregunta un emocionado Seth, ladrando en mi dirección, llamando más la atención de las personas que aún me miran.
―No lo sé, tuve fe ―digo en voz baja, un poco cohibido ante tanta atención― ¿podemos irnos ya? ―pregunto comenzando a moverme fuera del parque.
―¿Y la comida? ―escucho que pregunta el can en tono triste.
―Vamos, Seth ―se me adelanta Zander a dirigirse hacia el perro, que rechistando comienza a avanzar conmigo.
¿Cómo hice eso?
──────────── ⊰ § ⊱ ────────────
La casa está en silencio, Seth corre hasta la cocina dispuesto a tomar agua, Zander me sigue también hacia esa dirección.
―¿Qué te apetece tomar? ―pregunto y me doy cuenta que suena muy formal demasiado tarde. Zander suelta una carcajada haciéndome reír a mi también.
―Sólo agua ―responde entre risas, asiento y me giro rápidamente para que no vea mi rubor.
―¿Tú tienes una idea de qué pasó en el parque? ―le cuestiono después de darle muchas vueltas.
―¿Sobre qué precisamente? ―pregunta para que sea más específico, lo que me confunde un poco, ¿dónde estaba él? ¿no miró lo que pasó?
―Lo del rayo y de que llegué muy rápido al otro lado del parque ―digo dejando los vasos sobre la encimera para mirarlo algo aturdido mientras recapitulo lo sucedido.
―Debo admitir que lo del rayo fue culpa mía ―confiesa lo que tenía pensado, sorprendido ante ese error―, y salí para ver que todo estuviera bien y fue que te vi en acción, vi justo cuando saltabas hacia el bebé y rodabas protegiéndolo.
Comienza con tono serio pero rápidamente cambia a un tono burlón ante mi acrobacia que hice sin pensarlo mucho.
―Bueno, hice todo sin pensarlo bien, mi instinto me dijo que corriera y lo hice, no me importó mucho las consecuencias ―digo el cómo me sentí en ese momento, pude haberme quedado en mi sitio al ver la larga distancia que nos separaban, pero algo dentro de mí me aseguró que sí podía llegar, y me aventé.
―Pues eso no lo puedo explicar, es impresionante en verdad ―dice mostrando una expresión de sorpresa, haciéndome sonreír algo apenado.
―Sí, estuve bien ―bromeo ante mi acto heroico.
El chico me mira riendo ante mi arrebato de ego. Con esta situación me pongo a pensar en el futuro, en los demás acontecimientos que podrían avecinarse en tiempos no muy lejanos.
DESCONOCIDO
―Señor, el mocoso tiene a un guardián ―me informa mi asistente, su irritabilidad permanente en todo su ser.
―¿De qué se trata? ―cuestiono, ese niño sólo me genera recuerdos de lo que he hecho.
―Aún no lo sé pero estoy investigando, señor ―dice adelantándose a mis órdenes, por eso es mi ayudante, pensamos igual.
―Bien, busca debilidades y me informas todo lo que encuentres sobre ese guardián que me dices ―digo levantándome de mi escritorio, cansado de un día largo de trabajo.
―Sí, señor ―dice girándose para salir de mi oficina.
Debo encargarme de ese niño si no quiero que esté molestando, sabe demasiado, ni sé cómo sobrevivió, ahora con su nuevo guardián me preocupa que no pueda deshacerme de él, ¿pero qué estoy diciendo?, yo puedo con lo que sea, y haré lo necesario para triunfar en mi misión.