No todos los amores comienzan con una mirada, algunos comienzan con una mentira y otros… con un golpe en el rostro, una hamburguesa gratis y una promesa que jamás debió hacerse.
Estefanía nunca creyó en los cuentos de hadas, ni siquiera en los cuentos de callejón.
No había tenido tiempo para eso.
La vida, desde pequeña, le enseñó que las princesas no existen, que los dragones a veces duermen en la habitación de al lado, y que la única forma de salvarse era correr… sin mirar atrás.
Venezuela le dolía como una herida mal cerrada, y aunque Chile parecía prometer algo mejor, sus cicatrices viajaban con ella.
Era madre de su hermana, enfermera de su madre, y empleada de cualquiera que le diera trabajo y la dejara respirar.
Su vida era una cuerda floja sin red, en ella no había espacio para lujos, ni para flores, ni para el lujo mayor de todos: confiar y sin embargo, ahí estaba él.
Rafael no era el tipo de hombre que las mujeres sueñan para enamorarse.
Era carismático, sí. Protector, también con esa mezcla de ternura y descaro que podía hacer reír a cualquiera en medio de una tormenta, pero él también venía roto... muy roto.
Era de esos capaces de arman un castillo de mentiras con tal de proteger lo poco que queda de sí mismos, casado, Padre, amante, jugador de vidas como si todas le pertenecieran.
El destino los cruzó una mañana común, en un metro cualquiera, donde los robos eran pan de cada día y los milagros, casi imposibles.
Él metió la pierna y ella perdió su celular, el orgullo y luego el corazón.
No fue inmediato ni limpio... pero fue real, sucio, humano e inevitable.
Desde esa mañana, todo cambió para él, para ella y sus mundos separados que comenzaron, sin querer, a mezclarse como los colores en una acuarela que alguien olvidó proteger de la lluvia.
Este no es un relato de amor limpio.
Es una historia de lo que pasa cuando el deseo se encuentra con la necesidad, de cuando los “no puedo” se chocan con los “pero quiero”, de cuando una mujer "rota" se cruza con un hombre cobarde… y ambos descubren que tal vez, solo tal vez, podrían salvarse mutuamente.
Pero salvar no siempre es amar... y amar… no siempre basta.
Hay mentiras que se dicen para proteger, verdades que se callan para no destruir y decisiones, que una vez tomadas, ya no tienen vuelta atrás.
Esta es la historia de Rafael y Estefanía.
De lo que se esconde bajo la piel, lo que nunca se dice en voz alta y lo que ocurre cuando dos vidas se enredan… aunque no debieran.
Historia de miradas que queman, de silencios que gritan más que las palabras y de decisiones que parecen pequeñas, pero lo cambian todo.
Rafael arrastra un pasado lleno de sombras. Estefanía oculta un dolor que aprendió a disimular con sonrisas, Pero cuando el destino los cruza, ninguno está listo, pero tampoco dispuesto a soltarse... porque a veces el caos no destruye: revela.
y en esa revelación... Nace el amor.