Hacía al menos 2 semanas que no hacía el amor con mi pareja. Cuestiones de trabajo y estudio nos habían mantenido separados. Era la primera vez que iba a verle en este tiempo y decidí vestirme con ropa interior provocativa: un body transparente color burdeos terminado en una fina tanga (se que le gusta). Después de una retención de varios kilómetros llegué a la estación y allí estaba él esperándome. Creía que cogeríamos una de las habitaciones del hotel que hay al lado de la estación y daríamos rienda suelta a nuestros instintos sexuales más fuerte, pues veníamos con muchas ganas. Llegó tarde. Un poco serio se subió a mi auto y me explicó que sólo tenía media hora para mí, que debía coger el tren de vuelta a casa pues había un problema en el trabajo. Así que arranqué y llevé el coche

