La verdad es que nunca me había pasado en los años que vengo ejerciendo mi profesión. Sentir este tipo de fascinación por un paciente y más siendo una mujer joven. No entendáis mal, no soy lesbiana ni nada parecido…o al menos eso pensaba yo, porque desde que Aurora entró en mi vida ya no estoy tan segura de ello. No solo me había cautivado por su belleza física, sino también por esa dulzura, su aspecto delicado y femenino que poseía y una increíble sensualidad que se expresaba en su mirada felina y sus gráciles movimientos. Una sensualidad que te envolvía para no dejarte escapar, que penetraba en tus poros para dominar por completo tu alma. Desde luego estaba más que segura que era objeto del deseo y fantasía de muchísimos hombres…y también de más de una mujer. Aurora había venido a mi c

