No era el mejor día para insistir, por lo menos estaba dispuesta a intentarlo. Se puso el conjunto n***o, una minifalda que resaltaba sus largas piernas y su culo perfecto. Nos fuimos a cenar y la cena como imagine le gustó mucho. Bebimos lo justo y nos dio el toque que necesitábamos, porque ella estaba nerviosa, lo note desde que se sentó, porque tiraba de su falda para abajo y se sentía violenta, porque se le veían el borde de las medias y un par de tíos la miraban. Claro que cuando vi a los tíos entendí que no se sintiera bien, eran dos babosos de mucho cuidado y con un aspecto desagradable. Iba ya muy decidido y no paraba de hablar en el coche, para que ella no pensase mucho. Llegamos y no tuvimos problema de aparcar, en la puerta había dos hombres que controlaban la entrada. Apague el

