Lo que me imagine, los dos chavales subieron y le hicieron un placaje increíble. Me moví en algún caso con ímpetu y quede casi pegado a ella. Exactamente en el hueco de la mitad del autobús. El chico moreno, detrás de ella y el otro un castaño en su costado y pegado a la ventanilla, en el otro lado estaba yo, pegado a la ventanilla, si pasaba algo nadie lo vería y si se ponía algo mal, podría intervenir. Ella estaba un poco girada hacia mí y nos mirábamos a los ojos de vez en cuando. Puso sus manos sobre el barrote que cruzaba la ventanilla y el autobús se puso en marcha, íbamos a salir a la carretera principal y como era normal a ese horario, íbamos lentos y a trompicones. Me entretenía con el móvil, para disimular, pero Leticia no variaba su expresión. Miraba al exterior de la ventanilla

