— ¿Qué? Pero si hay demasiada seguridad ahí— decía ella con confusión en el rostro pero caminando a paso rápido junto a nosotros, yo prácticamente corría, esos imbéciles de piernas largas y yo aquí tan recortada— ¿Estás seguro de lo que dices? — Que sí, maldita sea. Leonardo llamó y dijo algo sobre una explosión— Llegamos a la entrada y me esforzaba en respirar, él estaba prácticamente corriendo— Muévete rápido, Verónica, si no quieres que te lleve por el pelo— me amenazó y aceleré mi marcha. — ¿Pero por qué tengo que ir yo?— Carish parecía una cría y recordé lo que Eder me dijo: la mantenían aparte de todo, ella sólo se ocupaba de ser bonita, follar y gastar el dinero. George la miró con fastidio cuando el seguridad nos abrió la puerta de la camioneta. Entré de primera empujada por Geor

