EDER SHANE NARRA: Sé que esta mal de mi parte, lo entiendo y lo acepto. Pero ver a George y Carish Jeffrey amarrados a un posta, en ropa interior ambos y con los ojos abiertos me causa una felicidad absurda. —Despierta, dormilón, llego tu sorpresa— Verónica golpeaba las mejillas de George, estaba sentada en su regazo y, lejos de enojarme, me puso curioso. Por lo que busqué una silla y me senté en un punto de la habitación donde ninguno pudiese verme, ella sabía que no estaba sola y sentía seguridad a mi lado, no me perdería mi primera fila en el show que mi mujer, mi dulce caramelo, había planeado para él. —¿Qué mierda...— por fin abrió los ojos y enfocó una furiosa mirada en mi Candy— TÚ, puta de mierda. Debí matarte cuando tuve oportunidad, maldita traidora. Ella le sonrió, desde mi

