El hotel Sunday nos recibió luego de la salida del hospital, no puedo decir ni explicar cómo me siento. Creo que necesito alguna clase de terapia pero será luego de acabar con la mierda que nos rodea. Jeffrey se comunicó conmigo y a duras penas pude dirigirle la palabra por teléfono. Le expliqué algo sobre un familiar enfermo y que tuve que viajar a mi pueblo, colgué cuando soltaba un par de maldiciones y amenazas a mi persona. ¿Qué más podía quitarme? Eder se esforzaba, realmente lo hacía. Me atendió como se debía en los momentos más débiles, limpiaba mis lágrimas y me consolaba cuando las pesadillas llegaban a mi mente. Ya habían pasado dos semanas y la herida se curaba bien, los puntos habían sido retirados y sería cuestión de tiempo para que desapareciera de a poco en mi piel pero no

