EDER SHANE NARRA: Maldito hijo de puta, lo asesinaré con mis propias manos, lo juro por mi difunta madre. Miré de pies a cabeza a Verónica, estaba ojerosa y se veía adolorida, algo no estaba bien, su cuerpo no reaccionaba de la manera que esperaba al mío y en sus ojos vi, algo no estaba bien. — ¿Qué mierda te hizo ese imbécil?— Hablé con los dientes apretados. Sabía que no debía dejarla con él, algo me dijo que no siguiera su estúpido plan, es una puta mierda saber que esto es mi culpa, que ella está mal por mi. — Me... Me daré una ducha— murmuró sin mirar mis ojos y corrió prácticamente hasta llegar al baño. Su mano cubría su vientre y se encerró en el cuarto sin darme chance de llegar a la puerta. Apreté mis puños y pegué la frente a la puerta blanca que me separaba de mi chica,

