Carish llevaba un par de horas gritando y maldiciendo mientras Eder y yo tomábamos un té helado cada uno. Realmente deseaba terminar con todo y volver a nuestras vidas, saber qué sucedería de ahora en más. Y si tal vez-- —AAAAAAAAH, MALDITA SEAAAAAAAAAAAAAAAAAA, NOOOOO— Abrí mis ojos de la sorpresa mirando a todos lados mientras buscaba la raíz de ese sonido, cuando mis ojos se posaron en un divertido Eder, mierda. —Parece que llegaron mis amigos, vamos— me tomó de la mano aún sosteniendo nuestras bebidas y quedé muy intrigada. Nunca le conocí un amigo y ahora, ¿Se aparecían aquí? Salimos al fondo del depósito de chatarras donde vi un medio circulo de los hombres que nos acompañaban, no podía ver más allá gracias a mi altura pero la sonrisa socarrona de mi chico daba miedo, me llevó has

