Capitulo 8

2728 Words
Cuando conseguí alcanzarlos ya se habían adentrado en la sala de los espejos, no había nadie dentro de la atracción, parecía estar fuera de servicio. Caminé teniendo cuidado de no confundir ninguno de los espejos con el camino, hasta que al fin llegué al centro de la sala, al ver a Marcelo mi voz tembló su cuerpo comenzaba a pudrirse, sus ojos se encontraban llenos de líquido n***o, y sus uñas estaban repletas de pequeños bichos si no hacíamos algo pronto Marcelo podría morir. Marilyn y Nath llegaron minutos después de mi llegada, la primera al verlo no pudo reprimir sus ganas de llorar. se quedó mirándolo fijamente. - Basta ya, deja a Marcelo. - No quiero. -Respondió el poseído con voz grave. - ¿Quién eres? - Preguntó con seriedad. Éste comenzó a reír. - ¿Así de fácil te olvidas de tu mejor amigo? Que fácil me has sustituido. Que hipócrita. Ante esas palabras la cara de Axel se volvió pálida. - ¿Gabriel? ¿Eres tú? Éste asintió. - Ahora si me recuerdas? no puedo creer que tan fácil te hayas olvidado de mi de nosotros de tus amigos... Eso demuestra que en verdad nunca fuimos importantes para ti. - ¡No, eso no es así! - Fuimos el juego de un niño rico. - ¡No, nunca pensé así de vosotros! - Y ahora pretendes hacer lo mismo con este chico, pero ésta vez quien morirá serás tú. -El chico señaló hacia Axel, y enseguida este comenzó a sentir como era empujado hasta uno de los espejos, podía sentir unas manos sujetando sus brazos y una gran presión en su cuerpo. Nadie podía verlos, pero ahí estaban la niña pequeña de la primera vez, su fuerza no debía ser mucho, y por eso su espíritu no había cambiado mucho con los años, al otro lado, el chico de aquella vez, que con un aspecto más adulto sujetaba a Axel, y por último el chico que se mantenía poseyendo a Marcelo cada uno mostraba lo corrompida que su alma estaba, entre más había cambiado, más odio debía albergar. El lugar se mantenía aún más frío que antes, tan frío que incluso los cristales de los espejos comenzaban a congelarse, y algunos, debido a la gran presión que había, comenzaban a quebrarse. -Sólo escúchame, no es como tú piensas deja libre a Marcelo y hablaremos. ¿Si? -iNO! -Gritó provocando una fuerte onda expansiva que nos hizo salir a todos disparados contra los espejos. Miré de nuevo a Marcelo no sabía qué hacer o cómo enfrentarlo, esto escapaba de mis posibilidades entonces el cuerpo poseído de Marcelo se acercó a Axel, comenzando a golpearlo una y otra vez. - Ésta vez tú serás el que muera, quiero que sientas como se siente morir a manos de tu mejor amigo, a manos de alguien en quien confiabas. - Sus ojos comenzaban a sangrar. - Basta... -Intenté acercarme. - ¡Calla! -Me gritó Gabriel. - Tú niña entrometida deberías haber permanecido callada y escondida de tu mundo ¿Qué pensabas? ¿Qué si lo ayudabas te agradecería y se enamoraría de ti? Te ha estado usando para obtener lo que quería, y luego te desecharía, como hace con todos -Rio con fuerza. - ¡INCRÉDULA!: Gritó provocando otra onda expansiva que me empujó de nuevo contra un espejo cercano, este se rompió y caí al suelo desmayada en ese momento todo se volvió n***o, irónico no intentar ayudar a alguien y morir demasiado irónico. De repente una voz comenzó a sonar en mi cabeza. - Despierta -Era un pequeño susurro, cálido y dulce no era la primera vez que lo oía En medio de la oscuridad, una silueta blanca se me presentó. - ¿Qué haces tú aquí? - Tienes que ayudar a Axel es tú destino. - ¿Mi destino? -Sin entender. -Espera, ¿qué sabes tú de mi destino? ¿Cómo conoces a Axel? - Yo fui quién ayudó a que vuestros caminos se encontraran. - La chica me sonrió. - ¿Quién crees te salvó la primera vez que intentaste ayudarle? ¿Y la segunda? - Sin dejar de sonreír. - Un momento ¿Cuál es tú relación con él? Ella no respondió, simplemente se acercó a mí. - ¿Quieres ayudarlo? -Yo asentí. - Aunque no lo creas, a él le importas, sólo, al igual que tú, necesitáis un pequeño empujón tú debes ser más valiente, y él más sincero yo sólo quiero que él sea feliz, y sé que tú tienes la fuerza para hacerlo -Se hizo el silencio. -Yo quiero ayudarle... ¿Me dejarías? Al escucharla sólo pude asentir, algo en mi me decía que confiase en ella al aceptar, esta colocó su mano en mi pecho, provocando que un calor comenzase a emanar de este, toda la oscuridad desapareció ya no sentía miedo, ni mi cuerpo temblaba, me sentía libre... como si estuviese... ¿Muerta? Mientras Laila permanecía desmayada, el cuerpo de Marcelo golpeaba sin parar a Axel. Gabriel al ver que este no intentaba al menos defenderse, se enfurecía aún más. - ¿Por qué no te defiendes? - Porque si lo hago dañaría a Marcelo. Gabriel entró en cólera, y se dispuso a matarlo de una vez por todas, hasta que una pequeña luz proveniente del cuerpo de Laila lo obligó a parar cegándolo, el cuerpo de Laila se levantó. - Dios mío -Suspiró limpiando los restos de cristales de su cuerpo su aura era muy diferente a la usual emanaba tranquilidad, y a la vez, su mirada, penetrante e intimidadora, se clavaba en el alma corrompida de Gabriel. - Creo que ya se acabaron los jueguecitos Gabriel. Este la miró sin entender, al igual que Axel, Marilyn y Natj. -Gabriel, te has enfuscado tanto que no has podido ver más allá de tu odio Axel nunca nos traicionó él no era consciente de lo que su padre hizo. ¡Mentira! ÉL SABÍA QUE SU PADRE QUERÍA MATARNOS, POR ESO NO FUE CON NOSOTROS AL PARQUE DE ATRACCIONES. - Gritó desesperado. Se hizo el silencio. - Eso... no es... así... -Habló con dificultad Axel, este miró a su amigo. - Ese día... yo fui tras ustedes, quería jugar contigo y los demás, pero entonces el bus explotó, y el taxi... todo se volvió rojo, al despertar ya era muy tarde. - Éste agachó la cabeza apenado. - Durante muchos años me culpé, no tuve amigos y siempre me mantuve sólo sabía que merecía morir, pero no tenía la suficiente valentía para quitarme la vida, entonces cuando mi padre falleció unos hombres entraron al orfanato y lo destrozaron, buscaban algo. Entonces me di cuenta, uno de esos hombres era el mismo hombre cuyo coche había colisionado contra vosotros. Ahí descubrí que todo había sido tramado por alguien, pero no sabía quién. Hasta hace poco lo he descubierto. ¡MIENTES! SUCIO TRAIDOR. - Está diciendo la verdad. - Dijo el cuerpo de Laila. - Y sabes que es así. - Laila se acercaba a Marcelo hasta quedar a solo un par de pasos. - Él es inocente. Y ese chico al que posees también. Dejalos, nuestro lugar no está aquí. Gabriel la miró contrariado y al instante soltó a Axel. - Yo no-no puede ser... - No sabía qué hacer ahora que no podía obtener venganza. -Yo no... era un niño, no sabía nada. - Lo sé, ninguno lo sabía. - Dijo la chica. - ¿De qué hablan? -Preguntó Axel. - Nosotros estábamos jugando en el despacho de tu padre... - Prosiguió con miedo Gabriel su voz era distinta. - Cogimos un papel para hacer un avión, no sabíamos que era un papel importante tu papá nos echó la bronca al parecer les debía a unos mafiosos y en ese papel decía que, por la muerte de cada niño, obtendría 100000000 de wons. Yo no sabía que eso era mucho dinero de verdad que no. - Su voz comenzaba a desquebrajarse poco a poco, y de alguna extraña forma su alma, negra, se separó del cuerpo de Marcelo, quién cayó inconsciente al piso. -"Es tu turno, muchas gracias"- Dijo la voz en la cabeza de Laila. -"Muchas gracias por todo, siempre estaré en deuda contigo "- De un momento a otro la luz que bañaba a Laila, desapareció. Miré a mi alrededor, no entendía muy bien que había pasado. Al fijar mi vista hacia el frente, la imagen del alma oscura y llena de mariposas de Gabriel me conmovió su cara estaba contrariada, no sabía qué hacer tenía la misma expresión de dolor y angustia que Axel. Me acerqué a él y sin dudarlo lo abracé. - Tú no tenías la culpa, tranquilo. -Le susurré dulcemente acariciando su cabeza de un momento a otro este comenzó a llorar, y su aura se volvió clara, su color n***o dejó paso a un alma clara y cálida, ya no hacía frío. - No pasa nada, ya todo ha pasado no hiciste nada malo fuiste un buen niño. - Le seguía susurrando, sin darme cuenta de que la apariencia de este iba cambiando, volviendo a ser la de aquel niño que diez años atrás murió inocentemente. Todos los presentes me miraban sin entender, pues por alguna extraña razón todos podían ver a Gabriel y a la otra figura. - ¿Vivian? ¿Eres... tú? -Preguntó Axel con miedo y dificultad. - ¿De verdad? La chica, cuya aura era blanca cómo la nieve y alma transparente como el cristal, volteó y con una sonrisa lo miró. – Lee ¿Me has echado de menos? De un momento a otro las lágrimas de este comenzaron a brotar de sus ojos Se acercó a ella e intentó abrazarla, pero no pudo. - Tonto -Rio la chica. - Soy un fantasma, no puedes tocarme. -Le sacó la lengua. - ¿Cómo has estado? ¿Has comido bien? - Este la miró y sonrió. - ¿Cómo es qué tú?... - Sin entender. - ¿También me odias? Tú apariencia.. .ha cambiado - Claro que no tonto. -Rio. - La verdad es que si estoy aquí hoy es gracias a ella. - Mirando a Laila. - Gracias a que me mantuve a su lado, no desaparecí ni me corrompí su alma es extremadamente fuerte e inocente. - Es una buena chica -Acabó su frase con una sonrisa mientras miraba a Laila. - Me alegro que hayas pasado página, seguro que serás feliz con ella. - ¿Qué? - Preguntó al no oírla bien. En ese momento la sala comenzó a llenarse de pequeñas luces de colores que de forma ascendente desaparecían lentamente, era un espectáculo hermoso que anunciaba el final del encuentro. - En verdad es increíble, no sólo ha purificado el alma completamente corrompida de Gabriel, sino que ha sido capaz de abrir el portal entre el mundo de los muertos y este, no me equivocaba con ella. - Dijo con una sonrisa. - Adiós Lee. -Espera! Yo quería hablar contigo yo quería decirte que- - Lo sé. -Le interrumpió mirándolo sonriente. - Yo también siento lo que pasó. - Poco a poco su alma comenzaba a desaparecer junto a la de Gabriel, antes de irse miro a la chica la llamó. - Perdón por usar tu cuerpo, y gracias por ser mi amiga todo este tiempo, siento haberte causado problemas, pero me divertí. -Dijo antes de acabar desapareciendo junto a Gabriel. Podría jurar que estaba llorando cuando desapareció. - Yo también me divertí. - Dije a la nada con una sonrisa, mirando luego mis manos ahora vacías. iMarcelo! - Gritó Marilyn tras ver que éste despertaba algo aturdido, yendo hacia él y abrazándolo con fuerza. - ¿Estás bien? Dios, pensé que te iba a perder siento todo, no te odio, ni odio que me toques, en verdad me gustas mucho, te amo. -Dijo de un tirón. Marcelo algo aturdido y sin entender la situación, simplemente sonrió y la besó, acto que ésta vez no acabó en golpe, sino en un beso recíproco. Por mi parte, ajena a eso, intenté levantarme, pero al hacerlo mis piernas flaquearon, provocando que cayese al suelo. - ¡Ey, cuidado! - Axel me sujetó por la cintura antes de caer, mis mejillas comenzaron a sentirse calientes por la situación, por lo que rápidamente me separé de él, comenzando a jugar nerviosamente con mi cabello, bajando mi mirada al suelo debía verme cómo una tonta. - Ey no bajes la mirada, cuando te sonrojas te ves muy linda. - Me dijo alzando mi cara y sonriéndome era una sonrisa distinta llena de dulzura, sin dolor ni tristeza en ella al fin podía ver una sonrisa como esa. - Muchas gracias. - De nada. - Le respondí con una sonrisa. cuatro meses después, a las siete y cuarenta y cinco de la mañana… - ¡Dios mío, voy a llegar tarde! ¡Me voy! -Grité saliendo corriendo de la casa, cinco minutos después. - Dios Laila, pensaba que habíamos quedado hace diez minutos. - Me reprimió Marilyn. - ¿Qué tal Nathaniel? - Me preguntó mientras seguíamos caminando. - Bien, aunque dice que se aburre ya que en Inglaterra todo es diferente a aquí y que no pasa nada interesante. -Reí y ella conmigo. - ¿Qué tal tu cita este fin de semana con Marcelo? - Muy bien, aunque el muy idiota no pagó nada se cree que soy su billetera personal. - Bueno, teniendo en cuenta que fuiste tú la que quería ir al cine a ver esa película, y que lo obligaste... -Reí forzada. - Pero aun así debería ser un poco más caballeroso. - Hablar de tu novio a sus espaldas es de mala educación. - Dijo apareciendo de la nada Marcelo, golpeándola con su maleta sobre la cabeza. - ¡AY! YO TE MATO. - Gritó corriendo tras él colina arriba. - Tan animados como siempre eh. - Dijo Axel apareciendo al lado mío. - Si, la verdad que sí, buenos días. - Le respondí con una sonrisa recientemente había conseguido cambiar un poco, aunque no hablaba con todo el mundo, no me sentía apenada al hablar con alguien, no me avergonzaba o bajaba mi cabeza, intentaba sonreír y estar siempre alegre. Para mi sorpresa con sólo eso y arreglar un poco mi cabello, dejé de ser temida por las personas, y si alguien me molestaba siempre tenía amigos con los que contar. - Buenos días. - Me respondió con una sonrisa. - ¿Algún fantasma durante el fin de semana? - Pues no todo tranquilo. - Bah, que aburrido. - Dijo con desgana estirando hacia arriba sus brazos. - Me he enterado que han vuelto a abrir el orfanato. - Si, un pariente lejano decidió hacerlo. - Me alegro. - Le Respondí con una sonrisa d repente Axel se acercó peligrosamente hasta mí y me miró fijamente. - ¿Q-Qué? - ¿Son cosas mías o hoy estás mucho más guapa? - No pude evitar sonrojarme. -Se-Serán cosas tuyas -Reí nerviosa alejándome. - ¿Seguro? Mm - Deja de ser fantasma. - Me Burlé. - ¿Yo? Tú eres la fantasma. - ¿Yo? -Reí- ¿Por qué? - Porque si no fueses un fantasma ¿Cómo es que has sido capaz de poseer mi corazón? -me puse roja como un tomate, y ahí me di cuenta de su respuesta- - ¡Ey Tortolitos, antes de empezar a ligar a plena luz del día, empiecen por comenzar a salir -Gritó Marilyn mientras hacía señas para que fuésemos- - Vamos, llegaremos tarde. - Me dijo Axel sacándome la lengua y sujetando mi mano, comenzando a correr camino a clases. ¿Poseer? ¿yo? Creo que más bien es al revés todos ellos han poseído mi corazón, han tomado control de una parte de mí, me han hecho cambiar, pero sin obligarme nunca a dejar de ser yo misma. Antes odiaba mi don, pero ahora me alegro de tenerlo, gracias a él conocí a personas muy importantes para mí, gracias al pude ayudar a muchas otras estoy orgullosa de ser quién soy, y nada ni nadie me va a hacer cambiar de opinión, soy una Ross alegre, optimista, tímida, poco sociable, y con un don increíble muchos me tacharán de loca, pero no me importa, mientras tenga a las personas que quiero conmigo, entonces nada más importa.
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