Capitulo 7

2526 Words
Me duche de nuevo y salí para que Marilyn me ayudara a ver que debía ponerme, pero cuando llegue a mi cuarto vi que ella misma lo había traído en una bolsa como si fuera recién comprado, y un par de brochas de maquillajes y estuches de los mismos. -Bien soy toda tuya, por donde empiezo – la mire decidida a lo que ella me sonrió- Primero ten esto es un regalo de la suerte, espero que esto te encante a tu cita de hoy- al mirar de que se trataba era un vestido blanco de tela suave y mangas largas de tela tipo encaje transparente. -Marilyn yo no creo que pueda aceptar esto, yo- aquella me lanzo el vestido en mis brazos y me empujo dando la vuelta quedando su espalda a mi vista- póntelo ahora, también tengo zapatillas a juego. Solo la mire y suspire, al colocarme este note que me llegaba hasta cinco dedos más arriba de la rodilla su tela realmente era suave y delicada, pero en el pecho se ajustaba ya que tenía un escote que se sostenía a través de un lazo de tiras muy finas, el escote me gustaba ya que no era muy exagerado ni enseñaba mucho a la vista. -Bien ya estoy dime que tal me veo –Mari solo me miro de arriba abajo- mírate a ti misma en el espejo – me tomo del brazo y me llevo al espejo que estaba al lado de la peinadora de mi cuarto y allí mire que realmente el vestido me había notado algunas curvas que ni yo sabía que tenía. -Impactada cierto? – pregunto- ahora empecemos a maquillarte y luego tu cabello y después iremos por los zapatos – yo solo asentí y me dejé llevar por ella. Al final tenía un ligero maquillaje en mi rostro mis cejas estaban sutilmente pintadas al igual que las sombras en mis ojos, con un pequeño delineado y una pintura color cereza tipo brillo en mis labios. Mi cabello estaba suelto y alisado con pequeñas ondas en las puntas y unas zapatillas de tacón bajo color blanco con piedras brillantes. -Ya estas lista, realmente he hecho un grandioso trabajo, me encanta cuando siempre logro mi objetivo – sonrió satisfecha- gracias Marilyn por todos estos regalos – dije para abrazarla finalmente. -No te preocupes ya sabes tienes el conjunto completo y- justo a tiempo el timbre de mi casa sonó y mi mama llamo mi nombre- he cumplido mi trabajo, estas lista para tu cita Laila? -Dios… puedo devolverme – sonreí nerviosa a lo que ella me llevo rápido a la puerta y me dejo frente a Axel quien vestía una camisa de vestir negra manga larga y unos jeans azul oscuro que le quedaban muy bien con unos zapatos elegantes del mismo color que su camisa- Axel cuídala bien, yo cumplí mi trabajo me debes una- Al irse Marilyn me sentí más nerviosa y Axel tomo mi mano haciéndome sentir que mi alma salió y volvió a entrar en mi cuerpo, pero solo empezó a caminar y pidió un taxi para nosotros, pero no dijo ni una sola palabra, creo que esto no saldrá como pensé o no lo sé… Al bajarnos note que era un acuario lo que me sorprendió. ¿Te gusta? – sonrió- hoy quiero llevarte a dos sitios distintos que has querido visitar y no has podido – recordé la ves que le hable a Marilyn de mis sitios favoritos, todos iban menos yo por no había tenido la oportunidad de ir- espero que hoy pueda ser un día especial para ti. -Si realmente creo que lo es- dijo asombrada viendo todo- hoy todos han hecho un día único para mí – sonreí a lo que el oscureció su mirada borrándome la sonrisa y cuando iba a dar un paso atrás, se acercó a mi pasando su mano por mi cintura acercándome a él y su cara empezó a avanzar hacia la mía lo que me hizo cerrar los ojos, y sentí sus labios rozar en mi oreja- este es un día nuevo olvídate de lo que haya pasado en la mañana y solo mírame a mí ¿de acuerdo? -S-Si… - sentí un gran calor en mis mejillas y como mi corazón casi sale del pecho, vamos Laila que ocurre porque no te sentiste así cuando estabas con Nath. Al entrar al acuario este no tomo mi mano para unirla con la suya, sino que la llevo hacia su brazo para que lo tomara y caminara as u lado así, empecé a ver como las peceras de aquel sitio cubrían todo el lugar a excepción del piso, unas solo eran peceras gigantes que cubrían más de una pared y otras cubrían estas y el techo también haciendo el sitio mágico, sin darme cuenta empecé a arrastrar a Axel por todos lados al ver peces de todos los colores y distintas formas y tamaños, vimos tiburones y delfines, el tiempo paso volando que cuando me di cuenta ya era casi de noche. -Lo siento debes estar cansado verdad? Solo te he arrastrado como un loco por todo el sitio- dije avergonzada bajando un poco mi cabeza- Ah decir verdad Laila – este se colocó frente a mi haciendo que lo mirara nuevamente a los ojos- Creo que es la primera vez que tú y yo pasamos un momento lindo y real juntos, sin fantasmas sin maldiciones sin nada, solo tú y yo… he visto este acuario miles de veces pero contigo fue diferente ya que esta vez no lo mire a el – sonrió haciéndome sonrojar toda, lo que voltee mi cara pero él me coloco sus mano en mi mejilla mirándolo de nuevo- No te escondas justo ahora creo que veo la parte más linda de todo el lugar. - ¡¿Q-Que cosas dices?! – dije soltándome de él dándome la vuelta, tratando de tranquilizar mi respiración y mi corazón que parecía latir en mi estómago, el solo rio- vamos a cenar aun no acaba la noche. Me tomo de la mano y subimos a otro taxi a un restaurante muy hermoso, pero se veía muy caro, al estar nerviosa por estar ahí Axel subió conmigo hasta la terraza de este y ahí me quede paralizada. La vista era tan hermosa que sentí que todas las estrellas del cielo estaban cerca de mis manos y podía tocarlas, hacia una ligera brisa fría y pequeñas luces nos rodeaban. -Dime ahora que te gusta lo que ves por favor – soltó Axel con una gran sonrisa en su rostro- No solo me gusta me encanta! – dije emocionada aun mirando todo- acaso no te asombra? – pregunté- No… ya tengo una estrella a quien mirar- voltee a verlo y este solo se acercó a mí y tomo mi mano besándola- vayamos a cenar de verdad. El mesero se acercó a nosotros y Axel pidió algunos platillos estos no tardaron mucho en servirnos y comenzamos a degustar los excelentes platillos del lugar. Al terminar de cenar Axel y yo seguíamos hablando hasta de las cosas más comunes como ¿cuál era nuestro color favorito? ¿Lo que nos gustaba hacer? Y anécdotas graciosas de ambos. Al salir del lugar Axel me tomo ambas manos y me miro a los ojos haciéndome sentir a mi corazón otra vez latir como loco y un calor dentro de él y en mi cara también. -Yo quiero que sepas que eres una persona especial para mí que no sé hasta que cierto punto puedo dejarme llevar por ti, sé que empezamos terribles al principio – dijo haciéndome reír un poco recordando todo- pero creo que de todo lo que me ha pasado gracias a ti he podido verlo con otros ojos y de otras maneras, quiero concerté más – admitió el dejándome asombrada- siento curiosidad por ti, demasiada diría yo Laila tú me atraes, pero yo necesito salir de esto y tomar una decisión que una vez deje en el pasado, ya que también quise a alguien mucho al igual que tú y quiero dejarla ir, para así empezar de cero con la persona que más quiero… tu podrías esperarme? -Yo… - sus palabras al principio me emocionaron, pero luego me sentí decaída, con el pecho apretado, pero al mirarlo a los ojos lo sentí tan sincero, ¿y si me lastimo al esperarlo?... pero y si también no me lastimo? ¿Qué pasa si lo intento? - No sé si pueda esperarte, pero estoy segura que pase lo que pase y elijas lo que elijas estaré ahí para ti – sonreí para concluir ya que yo también quería pensar y ponerme en orden, y así concluyo mi día de citas ese tan esperado día- Varios días después todos quedamos para ir al parque de atracciones, llevé a Nath, el cuál después de insistir mucho consiguió que me pusiese un vestido y que arreglase mi pelo, aunque era algo simple la diferencia era notoria nuevamente. Todos nos reunimos a las once de la mañana en la entrada del parque y tras pagar entramos, por algún motivo me sentía nerviosa, yo estaba segura si ésta clase de ropa en verdad se veía bien no me colocaba un vestido desde ese dia... Claro que eso no lo podía decir, sino seguro Nath y Marilyn me matarían, mientras estuvimos en los diferentes puestos y atracciones no puedo negar que me divertí, pero a la vez no dejaba de pensar en todo lo que había pasado hasta ahora, había conocido a Axel con quien me encuentro en una relación de semi amistad supongo, había conseguido amigos que no me temían ni me veían como alguien extraño y tenía personas en las que confiar, personas que quería proteger a toda costa. - Hoy te ves muy guapa. - Me dijo de la nada Axel, provocando que mi estómago se contrajese y mi voz tiemble por unos instantes, sentía mis mejillas calientes y mis manos comenzaban a sudar mientras me subía a las tazas giratorias, a mi mente vinieron los recuerdos y lo que dijimos esa noche- - G-Gracias...-Respondí intentando sonar tranquila, aún no tenía claro que es lo que sentía por Axel, y no quería dejarme llevar por lo que me decían los demás, aunque siempre solían tener razón. Miré de reojo a Axel cuando me senté, este me sonreía, pero una vez más su sonrisa denotaba tristeza y vacío, en rara ocasión había visto su verdadera sonrisa, o al menos una sonrisa que no estuviese llena de dolor y tristeza. La verdad es que me gustaría ver su verdadera sonrisa. - ¿Ocurre algo? -Preguntó al verme perdida en mis pensamientos. - Nada. - Le respondí con una cálida y tímida sonrisa. Al acabar de hacer girar las tazas, Axel tuvo que sentarse en un banco a coger aire, junto con Marcelo que había subido con Marilyn y Nath a la montaña rusa. - ¿Se encuentran bien? - Pregunté preocupada al ver la cara de ambos - Déjalos, eso les pasa por dárselas de valientes. - Me respondió Marilyn y Nath rio al ver sus caras. - Eso no es nada, vamos a la casa del terror - Al escuchar casa del terror, Marilyn se puso pálida. - Mejor dejarles descansar. -Rio forzada. Axel pasó su mano por encima de los hombros de Marcelo y ambos se levantaron sonrientes. - Estamos perfectamente. -Dijo Marcelo. - ¿Verdad marido? ¡Claro que si esposa! iVAMOS! -Gritó feliz con una amplia sonrisa mientras iba camino a la casa del terror. - Vale... eso me dejó impactada... -Dijo Marilyn, yo asentí ¿Axel sonriendo? - - Pues... yo creo que es conmovedor. -Ambas miramos a Nath- Se nota que son muy buenos amigos, ambos tienen una mirada de complicidad. -Rio. - Son unos niños. - Dijo Marilyn mirándolos. - Desde que se conocieron en secundaria han sido los payasos que son. Me sentí feliz de saber que Axel había podido más que sea mantener una amistad, aún después de todo lo sucedido era reconfortante. En ese momento mi corazón se aceleró, provocando que me preocupase. ¿Me estaría por dar un infarto? Entramos a la casa del terror para mí la verdad es que no fue nada del otro mundo del otro mundo bonita comparación, durante el recorrido mi corazón siguió latiendo fuertemente sin cambiar en ningún momento, este hecho lo justifiqué con la excusa de que había mucha tensión en el lugar. Para mi sorpresa, Marilyn fue la primera en asustarse, abrazándose en un momento dado de Marcelo quién aprovechó para abrazarla. Marilyn sonrojada se separó de él bruscamente, golpeándolo. En ese momento la risa y buen ambiente que había desapareció, pero no por el acto sucedido. - ¿Tanto odias que te toque? -Preguntó Marcelo mirándola fijamente su expresión de siempre había desaparecido. - ¿Qué? -Sin entender. -Claro, es que no entiendo por qué haces estas cosas. -Ofendida y algo nerviosa le respondió. - Está clara la razón, no pongas excusas. - Alzó un poco más la voz. - Oye Marcelo, tranquilízate... - Le pidió Axel. - No Axel, para ti es fácil decirlo, eres súper popular, puedes tener a quién quieras a tus pies. - Su voz sonó rara. Comenzaba a hacer frío, mucho frío. -Nath algo no va bien. -Le dije en voz baja acercándome a él. - ¿Un fantasma? -Me preguntó en voz baja. - Creo que es uno de sus amigos... no me gusta esto. -Miré la escena. En verdad algo no iba bien, el aura que siempre rodeaba a Marcelo no era igual. - Chicos, tranquilos... no deberían- ¡TÚ CALLATE NIÑA ENTROMETIDA! - Me gritó, yo retrocedí, hacía aún más frío. - ¡Ey Marcelo! ¿Qué carajos te pasa? Ella no ha hecho nada, y sabes perfectamente que- ¡CALLATE AXEL LEE NO ME HABLES! - Se echa a reír. - Es eso... - Mira a Axel. -No cambias, sigues traicionando a tus amigos, una y otra vez. Axelse acercó a él y alzó su puño, dispuesto a pegarle. - MARCELO HIJO DE - ¡NO! -Lo detuve, sujetándolo por la cintura y tirando hacia atrás. - DEJAME LAILA, LE VOY A PARTIR LA CARA. - No es Marcelo está poseído… Marilyn y Axel me miraron sorprendidos luego miraron a Marcelo, sus ojos habían comenzado a ponerse rojos, y sus manos se estaban hinchando. -Imposible... -Dijeron los dos a la vez. - ¿Es uno de los chicos? ¿Aquí? -Axel miró a ambos lados, la sala del terror estaba llena de familias, era el lugar menos indicado para eso. - se mordió el labio inferior frustrado y salió corriendo de la casa. Marcelo le siguió. - ¿Qué hacemos Laila? -Preguntó Nath acercándose a mí. - No lo sé... nunca he visto una posesión... Mi abuela nunca me dijo cómo actuar... tengo miedo...-Mi cuerpo comenzaba a temblar, entonces de repente una voz sacudió mi cabeza. - Por favor, ayúdalo sino morirá- tras escuchar eso un mecanismo se movió automáticamente en mi cuerpo, comenzando a seguir a los dos sujetos hasta la casa de los espejos.
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