-Pasen adelantes chicos, hagan como si están en su casa. - Sonrió mi madre mientras, en el salón, les ofrecía un par de zumos, en verdad la idea de que ellos estén en mi casa no me causa ninguna gracia, no es que este siendo muy odiosa pero es la primera vez que recibo a alguien aquí, además justo en este momento deciden venir? ¿No había otro día u otro sitio?
- Muchas gracias señora, ya veo de donde Laila saco toda esa lindura. –Agradeció y comento Axel Lee mostrando una enorme sonrisa, por lo que hizo reír y sonrojar a mi madre, Por un momento pensaba que estábamos solos "Laila vale ya" me reprendí a mí misma agitando la cabeza.
- ¿Ocurre algo Laila? -Preguntó Marilyn al verme actuar de forma extraña.
- No, nada. –Mentí en verdad deseaba que no estuviesen aquí, no quería tener que lidiar con más problemas de los que tengo y ahora traerlos y meterlos a mi casa. - Mamá, ¿Puedes dejarnos solos? -Pregunté a mi madre sin querer una respuesta por su parte.
Mi madre sonrió y cogió la bandeja en dónde había traído las bebidas. -Cielo, si tienes problemas sabes que puedes contar con e-La miré y tragué saliva, levantándome rápidamente y obligándola a salir fuera del radio de alcance de las miradas de ellos.
- ¿A quién se refería? -Preguntó Marilyn llena de curiosidad.
Volteé y me encontré con la mirada curiosa de los tres, mientras que Nath simplemente me miraba con una gran sonrisa mientras permanecía apoyado con su codo en el reposabrazos del sofá, dejando caer su barbilla sobre su mano, parecía divertirse mucho con toda ésta situación, que chistoso luego yo más tarde me reiré de él, el que ríe de ultimo ríe mejor.
- Nadie, tranquilos. - Sonreí. – En primer lugar, permítanme que les presente a el – señale a Nath quien sonrió- Él es Nathaniel, un amigo de la infancia que ha venido a visitarme sin previo aviso también. – sonreí haciendo soltar una risita a Marilyn y sacarle una sonrisa a Macerlo-
Nath se levantó y saludó con la mano alzada. - Encantado. -Sonrió y volvió a colocarse en la misma posición- yo soy su mejor amigo y su más grande confidente – eso no era necesario pensé, todos se quedaron mirando a Nath.
- ¿Piensa quedarse? - Preguntó con desdén Axel, se veía algo serio que raro ya habrá cambiado de humor otra vez y justo hace unos momentos estaba feliz. -No creo que sea un tema que debamos hablar con alguien que no entiende de- Nathaniel no pudo evitar soltar una pequeña risa que provocó que volviesen a fijar sus miradas en él.
-Disculpa? Como habrás podido escuchar soy su mejor amigo y persona más íntima a ella – al decir esto Axel frunció mas el ceño- acaso tu ¿Te refieres a fantasmas? Perdón que me ría, pero. – Nath cruzó sus piernas y miró a Axel fijamente, extrañamente parecía haber una especie de tensión cuando sus miradas se cruzaban. - Conozco a Laila desde que ambos éramos pequeños más de lo que piensas quien mejor que yo para entenderla?
- ¿Puedes ver fantasmas también? -Preguntó Marilyn asombrada por el chico también.
- ¿Tú eres tonta? -Le preguntó Marcelo golpeando su cabeza. - Esas cosas no las regalan en las tiendas que veas por ahí, no todos tienen ese poder.
Marilyn se acercó a él y sujetó el cuello de su blusa. - ¿Quieres que me quede tonta? No te des por listo tu eres un idiota.
- ¿Más aún? Imposible. -Le respondió.
- Yo te mato…-Soltó completamente enfadada, entonces sucedió algo que nadie esperaba Marcelo se acercó aún más a ella y la besó. Al separarse, ésta, impactada, ya lo había soltado, quedando sin palabra, al igual que todos los demás presentes y que además que buen espectáculo estaba presenciando Nathaniel. ¿Qué se suponía que significaba? un par de horas después el asunto parecía olvidado, pero Marilyn no había vuelto a hablar y yo la entiendo yo no hubiera sabido que hacer ni si quiera que decir, me levanté y fui a la cocina a por más zumo, Encontrándome con que Marilyn me había seguido. - ¿Ocurre algo? -Le pregunté en tono preocupado mirándola.
Marilyn no dijo nada al principio hasta que de sus labios se oyó salir un enorme suspiro. - De verdad que no entiendo lo que ese idiota piensa... A veces pienso que no es nada que es un simple juego y otras que realmente es importante, luego pienso que no me importa y otras que sí y después sin darme cuenta empiezo a estudiar sus acciones y su manera de hacer las cosas.
- ¿A ti... te gusta? - al formular esa pregunta, Marilyn volvió a quedarse callada, imposible… aunque Marcelo no era un chico feo y además tampoco era mala persona, solo tenía sus bromas que algunas veces hacían reír como enfadar a las personas.
- Bueno, nos conocemos desde hace tiempo y aunque es insoportable… -EI rubor se podía ver en sus mejillas y por alguna razón eso provocó que yo sintiese vergüenza.
- ¿Cómo sabes que es ese verbo gustar y no el otro? Es decir… puedes diferenciar si es amigo o quieres que sea algo más que eso…- Estaba completamente nerviosa, tan nerviosa que me vi obligada a mirar hacia abajo.
- Pues no sé, no es que sienta mariposas en el estómago ni nada de eso como suelen decir, esos son cursilerías -Pensando. - Más bien... creo que es el hecho de estar a su lado, aunque nos la pasemos peleando, me gusta la sensación de estar a su lado a veces se siente como si fuera un apoyo que estuviera a mi lado sea como sea.
- ¿Sólo eso? ¿No te pones nerviosa ni nada?
-Pues... -Marilyn frunció el ceño al darse cuenta de la cantidad de preguntas que estaba haciendo, me miró y alzó mi cabeza. - ¿Quién te gusta? ¿no será… -no respondí de forma inmediata.
- No lo sé… Nathaniel sospecha y dice que sí, pero yo creo que no ya que simplemente me causa curiosidad, entre más tiempo paso con él, más quiero saber, pero no sé si sea sobre el o sobre su secreto.
- No Laila en verdad a ti... -Intentó reprimir una sonrisa, acto que hizo que me ruborizase y volviese a agachar la cabeza, dejando que mis cabellos cayesen por delante de mi cara.
- De todos modos, no importa... nunca podría llegar a gustarle a nadie, solo mira mi aspecto, no me visto a la moda ni me maquillo a penas uso un poco de brillo en mis labios y eso es para no resecarlos. – sonreí para no poner triste o hacerme ver lamentable.
Marilyn alzó de nuevo mi cabeza y pellizcó mi mejilla. - ¿Acaso eres tonta? ¿Cómo puedes decir eso? A mí me gustas no ese tipo de gustar – dijo haciéndonos reír a ambas- pero te considero mi amiga y claro que le gustarás a alguien.
- ¿Con estas pintas? Solo admitámoslo Marilyn como te dije, solo mírame bien soy una chica rara, siempre lo he sido, por eso siempre se han burlado de mi...
-Esa es la cuestión Laila, esas personas no se dan cuenta de la gran persona que eres y se perdieren la oportunidad de conocerte y tener una verdadera amistad – Marilyn tomo la mano de Laila para darle apoyo a su amiga- además claro que eres bonita así estés como estés se ve desde lejos, más bien el día que te coloques un vestido no quiero imaginar lo hermosa que debes verte – sonrió contagiándole la misma sonrisa a Laila-
-Tú crees? – pregunto Laila- a veces pienso que terminare con Nathaniel si no consigo a nadie algún día, no es que este mal, pero es la única persona que veo con los ojos puestos en mí.
-Creo que si vieras más alrededor a cierto chico y dejaras de mirarlo como un criminal te dieras cuenta en algo muy especial – pero y sí? – Marilyn procedió a tomar ambas manos de la chica – y si abrieras tu corazón sin poner una gran barrera y sobre pensar las cosas pudieras ver otra parte que siempre ha estado ahí pero no la has visto.
-Dime que no he visto Marilyn? – Pregunto Laila a aquella chica- a pesar que vea cosas que nuestros ojos no pueden ver hay una cosa que no vez… y es el amor que te tienen algunas personas y las maneras que hacen posible para poder llegar hasta ti con tal solo estar a tu lado son feliz.
-Yo… realmente no sé qué decirte Marilyn.
- iLaila! - Me gritó, acto que hizo que me sobresaltase. - Basta de tenerte lastima, no necesitas cambiar para gustarle a alguien, ¿acaso las chicas que no lleven minifalda ni maquillaje no tienen derecho a enamorarse? esos idiotas que se burlaban de ti no saben lo que se pierden, eres una chica inteligente, amable, y divertida, cualquier chico querría estar contigo, sólo tienes que tener más confianza en ti misma.
- ¿Segura?
- Claro. - Me sonrió. – y yo te ayudare en eso – a que te refieres? – pregunto Laila- dale una oportunidad a ambos chicos y veras quien es la persona que ha estado ahí está en los más difíciles.
-Es una locura no saldré con nadie – Dijo Laila soltando las manos de su amiga- Claro que si lo harás! – afirmo su amiga- sabes que es lo más lindo? tener alguien que sabes que es una persona única y ese tipo de personas no se pierden ya que no pasan todos los días de nuestra vida, y creo que ya es hora de tomar a una de las manos de aquellas.
-Supongo que lo intentare si tú lo dices… - Laila estaba nerviosa por el nuevo paso que daría- ya verás cómo te conseguiré todo fácil y yo te prepare para salir – sonrió emocionada-
Sólo pude devolverle la sonrisa, después de eso volvimos al salón los chicos se estaban riendo de algo que Nathaniel parecía haber contado al parecer al fin se estaban llevando bien.
- ¿Cuál es el chiste? A ver si yo también me puedo reír- Preguntó Marilyn curiosa sin mirar en ningún momento a Marcelo
- Nathaniel nos contaba cómo una vez salieron corriendo por toda la casa porque un fantasma no paraba de molestarlos hasta que su abuela lo espantó. - Le respondió este.
- Ah -Dijo con desgana sentándose en el lado opuesto a este. - ¿Y tú abuela Laila, nunca la he visto por tu casa, pero sé que hablas de ella a veces no? Si es capaz de espantar fantasmas debería hacerme amiga suya. -Rio buscando a mi abuela. -¿Cómo es? Quiero conocerla, ¿está en casa?
Miré a Nathaniel sin saber sí responder o no a eso, pero supuse que a éstas alturas nada de lo que dijese acabaría por asustarles, asi que tome una bocanada de aire para darles la gran noticia no solo a Marilyn sino a todos los demás, miré a Marilyn bueno trate más bien al hueco vacío que había a su lado, luego con una pequeña sonrisa señalé a ese hueco todos miraron, salvo Nathaniel que permanecía expectante.
- No hay nada. - Respondió Axel mirándome sin entender.
-Oh pero que grosero de tu parte Axel Lee, aparte de ocasionarle problemas a su nieta ahora le faltas el respeto a la señora – al decir esto Axel se puso pálido peor no sabía si era de la sorpresa o de la molestia por lo que había dicho Nathaniel.
Mientras que Marcelo y Marilyn seguían sin entender la situación, y Axel Lee seguía en shock Nath decidió tomar la palabra ya que ni yo podía decir nada más.
Nathaniel suspiró y cerró los ojos en señal de aburrimiento luego volvió a abrirlos. - Está claro ¿No? Es un fantasma.
Marilyn volvió a mirar al hueco a su lado y creo que su cara se tomó algo pálida, se alejó un poco del lugar y para mi sorpresa, hizo un pequeño movimiento con su mano en señal de saludo. -Es un p-placer c-conocerla-Dijo con voz quebrada.
No pude evitar sonreír al ver que mi abuela sonreía amablemente a la acción de Marilyn, mi abuela se acercó a mí y comenzó a hablarme, dejando de lado un poco a los chicos que enseguida entendieron la situación, pero que de algún modo estaban intrigados por tener a un espíritu delante.
- Dile a Nathaniel que no sea tan duro con el pobre chico y a tu amiga que es un placer y gusto conocerla también… pero he oído todo lo que habéis hablado. - La miré y asentí-
- ¿Qué quisiste decir con que sabias quién mandó a asesinar a tus amigos? -Pregunté intrigada, recordando ya el primer tema a conversar por el cual los chicos habían venido hasta mi casa.
- He investigado junto a Marcelo, ya que su padre es policía.
- Entramos en los archivos secretos de la policía ayer y descubrimos un par de documentos sin nombre. - Concluyó Marcelo algo emocionado, no sabía que su padre era policía ¿estaría el relacionado con el caso de Axel también?
- Bueno, pues uno de esos documentos era sobre una investigación que se había hecho y que resultó fallida. -Prosiguió Axel. - Tal y como lo supuse fue él.
Un nudo se me formó en la garganta. - ¿Por qué?
- Al parecer todos los niños del orfanato tenían un seguro de vida, y en caso de que muriesen, quién lo cobraría sería mi padre. -Dijo con seriedad en su mirada, en verdad debía ser difícil hablar y decir esa clase de cosas de su propio padre.
- Tu padre es el alcalde? – pregunto Laila sin dudar esta vez manteniéndose firme- Si… es así el antes dirigió un orfanato- se notaba que Axel no quiera hablar más del tema, pero ya estaba obligado a respondernos no solo a mi sino a todos- Pero entonces deberían tomar venganza de tu padre no de ti - sin entender-
- Mi madre murió al darme a luz y mi padre no pudo con el dolor, en cuanto le ofrecieron el lugar acepto, para olvidar la tristeza y el dolor que sentía, pero al final el dinero que ofreció el seguro del gobierno para la fundación pudo más que sus propios valores y sentimientos de ese entonces. -Supongo que al ser su hijo tengo algo de culpa por eso quiero disculparme como es debido, y ahora es cuando necesito tu ayuda quiero que descansen de una vez.
- Entiendo que esos niños busquen tan desesperadamente venganza, morir por una razón tan tonta debe haber generado gran dolor y sufrimiento – dije omitiendo la parte donde yo ya sospechaba que el padre de Axel fuera el alcalde, no quería más dramas y también quería terminar con esto de una vez ya que mientras mas nos tardemos mayor será el peligro para cada uno de nosotros-
-Bien es cierto que la mejor manera que existe de acabar con todo esto es que sea él mismo quien hable con ellos – respondió mi abuela- Pero es algo muy peligroso, y no sé si estarás lista para enfrentarte a ello. - Yo puedo hacerlo. - Contesté decidida, mi abuela me miró y suspiró mientras que los demás me miraban sin entender- Muy bien, en ese caso te diré todo lo necesario.
Asentí y la escuché atentamente, tras acabar miré a los chicos que habían observado la situación sin decir nada para ellos, extraña escena ya que al principio empecé a soltar palabras yo sola pero claro estaba hablando con mi abuela, Tome aire para ver a todos incluyendo a Nath quien también estaba expectante de toda la situación.
- Vamos a terminar con todo esto, se pone en marcha la operación fantasma. – Sonreí para empezar a contarle todo a los chicos de lo que había dicho mi abuela y como según podíamos actuar en alguna situación que se nos presentara-
Hablamos un poco más entre nosotros hasta que oscureció y los chicos decidieron irse en excepción de Nathaniel, a pesar de que ya todos se hablaban sin pelear a veces parecía que había cierta tensión entre Axel y Nathaniel, al iré los chicos Axel miro a Nathaniel mientras este estaba apoyado en mi hombro con su brazo alrededor de estos.
-Vamos Nathaniel tú no te iras a casa? – pregunto mirándolo de arriba abajo-
-Yo? no me quedare aquí a dormir, soy muy amigo de la madre de Laila así que siempre que vengo puedo dormir con ella – sonrió enfrentándolo-
Marcelo comenzó a caminar lentamente haciendo una seña con la mano de despedida, mientras que Marilyn se detuvo a ver la situación con una sonrisa detrás de Axel.
-Ah sí? – Axel sonrió, pero parecía que había algo más en su mirada que una simple sonrisa- ya veo entonces debería empezar también a visitarla más seguido? – a lo que le borro la sonrisa a Nathaniel- claro siempre viajas entonces yo podre quedarme todo el tiempo a cuidarla siempre y cuando no puedas – sonrió victorioso-
Yo no sabía si responder o detenerlos, me sentía en medio de ambos y Marilyn parecía disfrutar de la situación, mientras que Marcelo los esperaba a lo lejos.
-Como quieras, pero si Laila decidiera irse conmigo seria otro caso – dijo ignorando lo que Axel estaba a punto de decir me pregunto- Laila que te parece si salimos mañana solo nosotros juntos, ya que tenemos mucho tiempo sin compartir entre nosotros.
-Que? disculpa, pero ella también tiene otras personas con las que sale. – dijo Axel desafiante dando un paso hacia adelante y Nathaniel se soltó de mi-
-Ah sí? Que quieres decir? ¿Acaso sale contigo? – bufo Nath haciendo molestar a este, lo que me hizo apresurarme a detenerlos esta vez- Si ella sale conmigo cual es el problema? – Axel cambio el tono de su voz a una seca y grave para luego mirarme a mí con una mirada fría y seria que me hizo dar un escalofrió en todo mi cuerpo- mañana paso por ti en la tarde a las cuatro de la tarde, alístate a tiempo – dicho esto se dio la vuelta dejando a Nathaniel sin palabras y a una Marilyn saltando arriba y abajo, haciéndome seña que luego me escribiría-
-Pero que grosero es ese chico Laila, no deberías amigarte mucho a el – dijo entrando molesto a la casa-
Al final mi madre nos hizo la cena y ambas nos pusimos al día con él, y al final nos fuimos a dormir y cuando ya estaba en mi cama dándole la espalda a Nathaniel, sentí como este se acercó a mí y me rodeo con su brazo dejándome helada.
-Sabes que hable en serio sobre que saldré contigo no Laila? – no pude responder por la impresión, a lo que él lo noto y continuo- saldremos en la mañana así que duerme bien desayunaremos y almorzaremos juntos… ten dulces sueños sí?
No pude responderle adecuadamente así que solo me dormí a medida que recuperaba el sueño. Al día siguiente él se despertó primero que yo y me dejo el desayuno en la cama y hasta estaba vestido y todo.
-Alístate con calma igual tenemos mucho tiempo. -sonrió –
Le escribí enseguida a Marilyn en cuestión de ayuda y esta me respondió dándome algunas indicaciones de cómo vestirme y arreglarme, ya que ahora no podía venir, pero si lograría venir a la tarde antes que saliera con Axel.
Miré dentro de mi closet y encontré un short de jeans color oscuro y un top de manga corta de color blanco y me coloqué un suéter de tela ligera de cuadros de color rojo y n***o alrededor de mi cintura y un par de tenis blancos.
Procedí a arreglarme el cabello peinándolo bien y alisándolo un poco, y me maquille como Marilyn me lo explico y gracias a dios si me salió, me coloque un poco de polvo compacto y una pintura rosa claro en mis labios, y termine cepillando mis cejas y colocando un poco de rubor.
Al salir y bajar Nathaniel se me quedo viendo fijamente y note que de sus mejillas salió un leve color rojizo.
-Me veo mal? – dije preocupada a lo que el movió su cabeza en señal de negación- te vez aún más hermosa, debo admitir que estoy impresionado… ahora vamos – me ofreció su mano la cual tome para salir de casa-
Al final Nathaniel me llevo a una sala gamer donde pudimos jugar y probar muchos juegos y uno de ellos fueron los carritos chocones. Ya había visitado una sala así con el antes, pero tenía tiempo que no me divertía así con él.
-Ven ahora vamos a los Pits juguemos esta vez como un dúo –tomo mi mano otra vez para hacer la fila y en ningún momento me soltó, hasta que subimos al auto juntos- No olvides el cinturón – Nathaniel se acercó a mí para abrochar el cinturón quedando a pocos centímetros de mi rostro, el cual me miro y sentí como por un momento se me fue la respiración al notal como bajo su mirada mis labios, pero no podía sentir nada no estaba incomoda porque ya estaba acostumbrada a estar cerca de el pero estos actos repentinos como los de anoche no me han producido ningún sentimiento.
Luego de jugar me invito a almorzar pollo frito y papas fritas con un par de vasos de refrescos en el mismo sitio, la comida estuvo deliciosa y hablamos de los recuerdos de ambos y una que otras ocurrencias, al terminar me tomo de la mano y me llevo aun juego de armas.
-El que gane deberá confesarle algo al otro. – reí a lo que dijo confundiéndome – no debería ser al revés Nath?
-No esta vez no. – sonrió- porque yo ganare – al decir eso me hizo sacar mi parte competitiva- sí? ya veremos – cargue el arma iniciando el juego de zombies con él, pero al final no recordaba como agarrar mi arma bien y morí cientos de veces a lo que el rio- te daré una última oportunidad, ven te enseñare – se colocó detrás de mi pegando su pecho a mi espalda y tomando mis brazos entre los suyos cargando el arma de nuevo-
-Solo mira hacia el frente y no te distraigas por nada – sentí como sus labios rozaban en mi oreja, lo que me hizo respirar detenidamente e hice lo que él me había dicho y cuando solté el gatillo y vi que le di a uno, lo miré feliz, pero me di cuenta que estaba a centímetros de unir nuestros labios- ¿y ahora que piensas hacer estando así? – pregunto Nath-
-No lo sé… tendría que hacer algo – al decir eso el rio de mi- vamos ultima oportunidad Laila no me decepciones- lo mire un breve momento y note tristeza en su mirada, porque? Creí que la estábamos pasando bien-
Al final el gano, pero no me dijo nada y yo tampoco, miro el reloj y nos dirigimos a casa ambos mientras que nuestro camino fue silencioso el parecía pensar profundamente, y cuando bajamos el bus me detuvo y me miro.
-Realmente no sentiste nada ayer y hoy menos, te diría que me des tiempo de hacer que tu corazón me note, pero conoces mi vida y sabes que me iré dentro de un mes de vuelta – antes que pudiera decir algo el continuo- Me gustas Laila – sonrió- pero veo que no nos miramos igual, ya no soy un niño, pero aún me vez así mientras que yo te veo como una mujer – al decir eso me sentí helada y sin palabras- ¿no tienes palabras cierto? – rio- lo sé, por eso quería que lo supieras y que también sepas que si al final te gusta alguien más está bien, pero si me entero que se han dejado esta vez no volveré a perder, ¿sí?
-Nathaniel yo… no lo sé, no he podido verte igual lo siento mucho – agache mi cabeza avergonzada y triste por mi acción- el solo me abrazo- No seas tonta aun te estaré observando, si ese chico te deja ir vendré a ti inmediatamente y me quedare aquí. – al decir eso me dejo pensando, pero antes de preguntarle me había dado la respuesta- Me tengo que ir tengo cosas que hacer sí? suerte hoy.
Nathaniel siguió con su camino y me dejo ahí parada, con miles de pensamientos en mi cabeza, pero seguí a casa encontrándome a Marilyn lista allí para empezar con mi segunda cita… Axel Lee.